Columnistas

La pol韙ica exterior de Santos
Autor: Alfonso Monsalve Sol髍zano
17 de Junio de 2012


Los tratados comerciales son una oportunidad si el pa韘 logra sacar ventajas competitivas y logra superar el intercambio de combustibles y productos agr韈olas nuestros a cambio de servicios y productos de alta tecnolog韆.

El análisis de la política exterior de Santos se enfocará desde las perspectivas económica y de seguridad nacional.


En lo económico, Santos está cosechando los esfuerzos de Uribe para firmar tratados de libre comercio con los Estados Unidos, la Unión Europea y México. Fue Uribe el que tomó la iniciativa y empujó la del multilateralismo de este tipo.


El tratado de libre comercio con Corea del Sur está a punto de firmarse, hay que reconocerlo, pero la inserción en la cuenca del Pacífico, donde convergen las mayores economías del mundo Estados Unidos, China, Japón y Corea del Sur, también fue iniciada en el período presidencial anterior.


Los tratados comerciales son una oportunidad si el país logra sacar ventajas competitivas y logra superar el intercambio de combustibles y productos agrícolas nuestros a cambio de servicios y productos de alta tecnología. Pero hasta ahora, se viene hablando precisamente de exportar aquellos y todavía no se desata en forma, a pesar del enorme esfuerzo del director de Colciencias, Jaime Restrepo Cuartas, la aplicación sistemática de la ciencia, la tecnología y la innovación con el objeto de construir una economía basada en el conocimiento, que es la que le crearía riqueza al país aun cuando el petróleo y el carbón se agoten.


También en este campo fue el gobierno de Uribe quien le dio mayor presencia institucional a Colciencias, convirtiéndola en un Departamento Administrativo adscrito a la Presidencia e impulsó un mejor reparto de las regalías, determinando que el 10% de éstas se invirtieran en ciencia, tecnología e innovación, iniciativas ambas del doctor Restrepo. Pero entiendo que a la fecha todavía no se ha reglamentado la Ley por los apetitos despertados entre miembros del gobierno y del congreso. No obstante, soy optimista en este campo por ser quien es el director de Colciencias.


El gobierno ha estado casi dos años poniendo el espejo retrovisor en el tema de la infraestructura para la competitividad y no ha realizado nada importante. Y proyectos de país, como las Autopistas de la Montaña, son arrebatados, mutilados y hasta cambiados de nombre – Autopistas de la Prosperidad- para satisfacer el ego del presidente.


Desde el punto de vista de la seguridad nacional, el presidente Santos ha dado un giro de 180 grados. Ya es verdad sabida que cambió la alianza con Estados Unidos, por una con Venezuela, cuya política exterior apunta a destruir la democracia colombiana para sustituirla por una dictadura bolivariana. Todo con el ingenuo propósito de “negociar” la paz con las Farc, pensando que Chávez (si está vivo, o su sucesor, porque de paso, el chavismo no entregará el poder en ese país aunque pierda las elecciones) podría mediar en una tal negociación. Si el gobierno venezolano es el principal aliado de las Farc y su par ideológico, uno no entiende de dónde se puede sacar la descabellada idea de que Chávez medie para algo distinto a llevar a las Farc al poder o, al menos, ponerlas en condiciones de hacerlo en el mediano plazo. Y junto con Venezuela, nos congraciamos con el Alba, donde se encuentra Nicaragua, que tiene una disputa territorial con Colombia. Gradualmente nuestra política exterior es dictada por Chávez y sus adláteres: ¡ya se nos informó que Unasur tendrá un Consejo de Seguridad y una política antinarcóticos!


La estrategia es debilitar a la OEA o hacerla desaparecer porque no obedece los dictados del Alba, tiene un Tratado Interamericano de Defensa y exige que sus miembros sean países democráticos. En la OEA tenemos la posibilidad de protección cuando nuestro territorio sea atacado y la garantía de que nuestro sistema democrático no correrá peligro.


Unasur es un engendro fundado por la dictadura venezolana, sus amigos sudamericanos del Alba, Brasil que es un país democrático que funge como potencia regional y le conviene debilitar, por tanto, la influencia de los Estados Unidos, y Argentina, que cada vez se comporta más como Venezuela y el Alba. ¿Se imaginan ustedes nuestra política de seguridad manejada por dicha organización? ¿Y qué tal la política antinarcóticos dictada por Venezuela, en la que la corrupción oficial ha llevado a alianzas con narcotraficantes? ¡Que el diablo nos coja confesados!