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Dinero, sindicatos y pol韙ica
Autor: Rafael Bravo
8 de Junio de 2012


Los ciudadanos del estado de Wisconsin salieron masivamente a votar para decidir la revocatoria de su gobernador y 4 senadores estatales.

Los ciudadanos del estado de Wisconsin salieron masivamente a votar para decidir la revocatoria de su gobernador y 4 senadores estatales. Todo se origina luego de que Scott Walker presentara a consideración de la legislatura estatal, de mayoría republicana, un paquete de leyes dirigidas a reducir el déficit presupuestal que según él es el resultado de los onerosos beneficios sindicales. Se elimina el derecho de contratación así como se prohíbe la obligación de pertenecer a un sindicato público. De nada valieron las protestas masivas y el intento fallido de la bancada demócrata refugiándose durante varias semanas en la vecina Illinois negando el quórum requerido.


Con una victoria resonante (53%) para el gobernador Walker, los votantes le han dado a su mandatario un respaldo que no deja dudas, dando la impresión de que las nuevas leyes han ayudado a reducir la carga burocrática a nivel estatal y local, a la vez que el ambiente de negocios muestra una tendencia positiva. No obstante, queda un sabor agridulce y unas heridas abiertas que tardarán en sanar teniendo en cuenta la polarización política de cara a las elecciones de noviembre.


Por un lado, está claro que el papel de los sindicatos públicos no es el mismo de antes, primordialmente debido a los abusos y privilegios establecidos en los generosos contratos colectivos, que en no pocos casos atan las manos de gobernadores y alcaldes. Pensiones de jubilación a la carta, planes de salud altamente beneficiosos para los trabajadores y sus familias, entre otras gabelas, que han puesto en aprietos las finanzas de los estados y ciudades. Lamentable que muchos políticos con el auspicio de los sindicatos, hayan devuelto favores electorales a cambio de negociaciones que van más allá de los presupuestos locales.


La llegada masiva de dinero aportada por individuos y corporaciones ajenas al estado de Wisconsin, muestra que los grandes intereses ejercen una enorme influencia en este evento y en las elecciones que se avecinan. La voz de los millonarios de la política se ve magnificada gracias al fallo de la Corte Suprema que permitió las contribuciones ilimitadas haciendo imposible la identificación y origen de los recursos. La campaña de Walker superó 10 a 1 a su rival, recibiendo más de 30 millones de dólares inundando las pantallas de televisión con propaganda negativa.


Finalmente, Obama, sin jugar un papel activo en esta revocatoria termina ganando. Los sondeos a boca de urna señalan una preferencia de los votantes por el actual mandatario frente al candidato republicano Mitt Romney. Un premio de consolación que podría revertirse de continuar el ingreso indiscriminado de dólares a la contienda electoral. Wisconsin, que antes se consideraba un bastión demócrata (ningún candidato republicano gana desde que Ronald Reagan logró la presidencia), entra a formar parte de los estados en juego que el presidente no puede dejar de ganar si aspira a ser reelegido.


La clase política alega que sin un soporte financiero sólido es muy difícil vencer en un proceso electoral en el que los candidatos recaudarán cerca de 1.500 millones de dólares. Sólo que el futuro de la democracia norteamericana no puede estar sujeto a los dineros de los poderosos que buscan preservar sus intereses mientras la voz del pueblo pasa a un segundo plano.