Editorial

OEA: ¿Durmiendo con el enemigo?
7 de Junio de 2012


En Cochabamba quedó palpable la descabellada pretensión de los gobiernos del Alba de socavar el sistema interamericano porque no se ajusta a sus intereses y prejuicios ideológicos.

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Terminó en Cochabamba la 42ª Asamblea General de la OEA en la que quedó palpable la descabellada pretensión de los gobiernos del Alba de socavar el sistema interamericano porque no se ajusta a sus intereses y prejuicios ideológicos. A lo que contribuye, lamentablemente, la débil y en ocasiones ambigua conducción del organismo por parte del socialista secretario Insulza y la falta de un liderazgo claro, que contrarreste la arremetida de los cinco jinetes del Apocalipsis: Chávez, Correa, Morales y Ortega, desde adentro, y su maestro y consejero Fidel Castro, desde La Habana. 


Con notables ausencias, como las de la secretaria de Estado, Hillary Clinton y el canciller de Brasil, Antonio Patriota, la Asamblea, cuyo tema central -“la seguridad alimentaria”-  se diluyó completamente, fue presa fácil de la demagogia de su anfitrión, Evo Morales, y de su “invitado especial”, Rafael Correa. El primero, en un incendiario discurso de instalación, se despachó con la absurda alternativa de que “para la OEA hay dos caminos: o muere al servicio del imperio o renace para servir a los pueblos de América”; habló de “refundar a la OEA” y “reorganizar la jurisdicción de la Cidh”. Correa, por su parte, desafió a los presentes con que, “si no hay resultados en esta Asamblea se deben tomar acciones drásticas”. No dijo cuáles, y terminó con esta perogrullada: “Las instituciones son medios, tienen que reformarse o desaparecer, si así lo decide el curso de la historia”.


Pero lo más espectacular de la actuación del par de camaradas fue la absurda propuesta de eliminar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (Tiar), la Junta Interamericana de Defensa, el Colegio Interamericano de Defensa y el Instituto Hemisférico de Cooperación en Seguridad. Como no merecieron la menor atención de la Asamblea, resolvieron anunciar, al final de la misma, que “en virtud del Artículo 25 del tratado hemisférico, que señala que un país puede renunciar al Tiar notificándolo por escrito”, los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, en palabras del canciller ecuatoriano, “han tomado la decisión de enterrar lo que merece ser enterrado, de tirar al tacho de la basura lo que ya no sirve”.


El Tiar fue suscrito en Río de Janeiro en 1947, en plena Guerra Mundial, como un mecanismo de ayuda militar mutua entre los estados miembros de la OEA, para el caso en que un país de la región fuese atacado por una nación no americana. Es probable que hoy ya no tenga la importancia de entonces y que sea necesario revisar sus objetivos y funcionamiento, pero, con su retiro, lo que están demostrando los gobiernos del Alba es su intransigencia, su irrespeto hacia las demás naciones y su incapacidad de resolver los conflictos y discrepancias en el marco de un debate democrático.


Sorprende que, pese a esa actitud divisionista y contraria a los principios fundacionales de la OEA, la Asamblea haya “acogido” el documento de reformas del sistema interamericano de derechos humanos, preparado e impulsado por Venezuela y Ecuador. De todos modos, es una victoria pírrica de los extremistas, pues, según la resolución aprobada, el Consejo Permanente de la OEA tendrá seis meses para estudiarlas y formular propuestas para su aplicación, después de lo cual deberán someterse a la aprobación de una Asamblea General Extraordinaria, prevista para el primer trimestre de 2013.


Habrá mucho qué mejorar en el funcionamiento de la Comisión y de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Colombia, por cierto, ha sido objeto de condenas discutibles y aun francamente injustas de ese tribunal, pero no serán las ambiciones y prejuicios de los señores del Alba lo que guíe la actuación y el voto del país en ese fundamental debate.


Aunque echamos de menos un más activo liderazgo de Colombia en la cita hemisférica, no dejamos de reconocer que, songo sorongo, la Sra. canciller Holguín consiguió en Cochabamba un objetivo por el que luchaba desde enero pasado: los votos suficientes para alcanzar un escaño en la Corte Interamericana de DD.HH. Felicitaciones a ella y, por supuesto, al magistrado Humberto Sierra Porto, que deja la CC en agosto para asumir la codiciada judicatura hemisférica.




Comentarios
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rodrigo
2012/06/07 06:10:05 am
Los herpes de la democracia latinoamericana incubados en su momento por el gobierno de la habana tienen su cria en los chafarotes que autoritariamente estan destruyendo la armonia continental. Obliga a los demàs paises a conformar un frente comùn y no es precisamente de buenas intenciones.