Columnistas

Topologías del terror
Autor: Dario Ruiz Gómez
4 de Junio de 2012


“Topologías del terror” es un proyecto urbano en una manzana cercana a la Potsdamer Platz de Berlín, nuevo centro de negocios dentro de una controvertida arquitectura.

“Topologías del terror” es un proyecto urbano en una manzana cercana a la Potsdamer Platz de Berlín, nuevo centro de negocios dentro de una controvertida arquitectura. Con inteligencia se logró preservar un pedazo del muro creado por el gobierno comunista de entonces y en sus bajos se encuentra parte del edificio de la Gestapo, un centro de tortura contra aquellos que eran considerados enemigos del nazismo. Jamás se ha medido el alcance de lo que significa la tortura como método de exterminio e intento de destrucción de la dignidad humana. Durante el período que va del final de la Primera Guerra al comienzo de la Segunda Guerra Mundial se gestó lo que se ha llamado “El huevo de la serpiente”, o sea la incubación del odio hacia aquellos a quienes se consideraba culpables de la crisis económica y quienes fueron, finalmente, declarados enemigos a exterminar. Odio represado hacia la inteligencia por parte de una mediocridad que rápidamente absorbió el irracionalismo nazi.


Una y otra vez se vuelve sobre el análisis de esta monstruosidad que convirtió en cómplices de este crimen colectivo a esos al parecer inofensivos nacionalistas. Peter Zumthor, el gran arquitecto suizo con el toque de espiritualidad que confiere a sus edificios, ha colocado en medio de un árido entorno de pedruscos, un edificio donde el aluminio, como un tejido transparente, cobra una ligereza más que etérea que se impone a la vista como una forma pura que en su interior nos lleva a cavilar sin la necesidad de retóricas previas en lo que supuso el horror del totalitarismo nazi y el mudo reclamo de las víctimas. La pureza del espacio remite a la noción del sufrimiento y a la plegaria que se eleva desde el reconocimiento de nuestra propia indolencia moral.


Esta desnudez de la forma permite que al horror nazi se agregue el recuerdo, la presencia del horror que supuso el comunismo ya que luego de quedar exhaustos ante los desmanes del nazismo llegamos a pensar que ya no se podía ir más allá en la insania de un poder tratando de anular la presencia del ser humano. Los restos del muro de la infamia levantan el eco de los torturados por la policía secreta, la Stasi, de la llamada Alemania Democrática. ¿No fue esta una propuesta por la redención de los explotados, de los pobres? ¿Cómo pudieron convertirse en cómplices de esta violencia contra la libertad destacados intelectuales cuya obra paradójicamente se suponía que buscase los espacios de una patria de libertad y redención económica?


Reflexionar supone vernos desde dentro de nosotros mismos y descubrir angustiados nuestra propia cobardía moral ante estas infamias que no han desaparecido y se mutan bajo otras apariencias de redención de los explotados. El terror es pues el terrorismo que no es, como recuerda Baudrillard, una revolución que se expande y modifica las circunstancias sino una implosión, o sea aquello que estalla hacia adentro aniquilando nuestra fe y nuestros valores.


Ya en la nada solo queda la recurrencia a la irracionalidad pues un agujero negro no puede ser el umbral que certifica nuevas opciones. ¿Cómo podemos ser permisivos ante los desmanes de lo peor? ¿No alcanzamos a ver el vacío a que nuestra tibieza moral ante el terrorismo nos está conduciendo? ¿No vemos, cegados por el terror, los niños que mueren, los atentados que minan la confianza en la justicia y la autoridad? Quien ha sido despojado de sus valores, de su conciencia moral se ha convertido en un cuerpo sin alma, sin la capacidad de lo espiritual o sea en un cómplice de los desmanes de un terrorismo que cada día nos está despojando de aquello que nos hacía sentir como seres humanos, como una comunidad pensante. Ante la farsa del llamado periodista Langlois, ¿quién responderá por la vida del muchacho que murió asesinado por protegerlo? El terror es esto, lo pienso ante este monumento a la cavilación sobre lo que significa el ser humano y su tragedia.