Editorial

El gasto militar
14 de Mayo de 2012


¿Habremos pecado de ingenuos, otra vez, entregando un secreto de Estado a cambio de nada y so pretexto de “dar confianza” al “nuevo mejor amigo” y a sus
aliados?


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La Unión de Naciones Suramericanas, Unasur, presentó el jueves en Quito un informe, realizado por su Centro de Estudios Estratégicos de Defensa, según el cual los doce países miembros del grupo destinaron US$126.110 millones a gastos militares entre 2006 y 2010, y aunque admite que el promedio anual se duplicó en ese período, llega a la forzada conclusión de que “no hay elementos que permitan establecer una tendencia armamentista o que reflejen una militarización de la región”. Su secretaria general, María Emma Mejía, apoya la curiosa tesis diciendo que “el informe desmitifica esa carrera armamentista que los analistas han querido ponerle a Suramérica. Queda claro que la región está desnuclearizada (sic) y es una de las que tienen los niveles más bajos en adquisición de armamento”.


No sabemos a qué analistas se refiera la apreciada paisana. Nosotros hemos hablado -en coincidencia con personas e instituciones que estudian seriamente el tema- de que países como Brasil y Venezuela, bajo los gobiernos Lula y Chávez, hicieron y siguen haciendo cuantiosas inversiones en toda clase de armamento y han firmado acuerdos de cooperación militar con potencias por fuera del continente, sobre cuyo alcance, ni Unasur ni nadie tiene la menor idea, no obstante los tímidos reclamos de mayor transparencia y confianza que en ese sentido han hecho nuestros personeros en ese y otros foros internacionales.


No parece muy consistente hablar de que “ahora se puede mostrar ante las Naciones Unidas la madurez de la región, que es una zona de paz, con una política transparente en su gasto militar”, cuando el propio informe está mostrando que cerca de la mitad del gasto militar, que los gobiernos admiten haber hecho en ese período, corresponde al Brasil (43,7%), seguido de Colombia (17%), Venezuela (10,7%), Chile (9%), Argentina (8,3%) Ecuador (4,5%) y Perú (4%), quedando menos del 3% para repartir entre Bolivia, Guyana, Paraguay, Surinam y Uruguay. Sudamérica no tendría por qué estar envuelta en una carrera armamentista porque, como región, no tiene enemigos ni dentro ni fuera del continente que la obliguen a ello y solo al coronel-presidente Chávez se le ocurrió proclamar hace tres años que el Acuerdo de Cooperación Militar entre Colombia y Estados Unidos era una amenaza, no solo para Venezuela sino para el resto de Suramérica.


Aquel fue el principal pretexto, no puede olvidarse, para declarar el bloqueo comercial a Colombia, lanzar tambores de guerra en la frontera y acelerar su ya desaforada carrera armamentista. Carrera que no cesa y que pone en duda que el régimen chavista sí haya entregado la información completa y transparente sobre su gasto militar, como se comprometió en la cumbre de Unasur en marzo de 2011. No parece creíble que Colombia supere a Venezuela en gasto militar. ¿Habremos pecado de ingenuos, otra vez, entregando un secreto de Estado a cambio de nada y so pretexto de “dar confianza” al “nuevo mejor amigo” y a sus aliados? Desde que se fundó Unasur, en 2005, Colombia ha dado suficientes pruebas de buena fe en su política de vecindad con los países de Sudamérica. No así Venezuela.


Según el informe en comento, Venezuela habría gastado del 2006 al 2010, US$13.494 millones en defensa y equipamiento militar. Sin embargo, el analista Saúl Godoy escribió hace un mes en El Universal, de Caracas, basado en fuentes oficiales, que el gasto armamentista, incluido el 2011, sobrepasaba los US$20.000 millones, ubicando a Venezuela como el 15º mayor comprador de material bélico en el mundo, principalmente a Rusia, China, Irán y España. Y hace menos de una semana, en ausencia de Chávez, el vicepresidente Elías Jaua dijo a la prensa que en lo que va del año compraron a Rusia carros de combate, vehículos de transporte de la infantería de combate y blindados, obuses y morteros autopropulsados, lanzamisiles múltiples, sistemas de artillería antiaérea y otros equipos que, según él, “dan a nuestras Fuerzas Armadas gran poder de fuego”. Si esa no es, ¿a qué llamará entonces “carrera armamentista” la Secretaría de Unasur?




Comentarios
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rodrigo
2012/05/14 12:16:19 pm
desafortunado tener en unasur y de canciller a dos deslenguadas. en el mejor de los caso nos irà mal con semejantes representantes .
guillermo
2012/05/14 06:04:45 am
Muchos en Colombia,no entendemos como la ilustre paisana distorsiona la inversión armamentista de Venezuela en los últimos años.Conqué fin lo hace?Una ficha más del "Bolivarismo"colombiano?Peligrosa..peligrosa la señora.