Columnistas

Pep Guardiola
Autor: Pedro Juan Gonz醠ez Carvajal
8 de Mayo de 2012


Su personalidad y resultados han influenciado de manera fehaciente la globalizaci髇 del f鷗bol, cuando en apenas 4 a駉s el Barcelona se ha convertido en el equipo de f鷗bol con m醩 seguidores a lo largo y ancho del planeta.

A sus 41 años y  pesar de haber llevado a su equipo a las semifinales de la Champions y de quedar subcampeón de la Liga Española en la presente temporada, y con un palmarés que incluye haber ganado 13 de los 16 trofeos disputados en sus cuatro años como técnico, de haber sido 2 veces Campeón Mundial de Clubes, haber ganado 2 Super Copas Europeas, de haber alcanzado 3 veces la Supercopa Española y 1 la Copa del Rey, Pep Guardiola, el artífice de todos estos éxitos del Barcelona Fútbol Club, ha renunciado hace pocas semanas.


Su personalidad y resultados han influenciado de manera fehaciente la globalización del fútbol, cuando en apenas 4 años el Barcelona se ha convertido en el equipo de fútbol con más seguidores a lo largo y ancho del planeta.


Qué gran ejemplo nos da Guardiola cuando en medio del éxito y del reconocimiento y admiración general, decide dar un paso a un lado por considerar que su ciclo está concluido.


Por nuestros lares, la cosa es distinta: Los ejecutivos, los políticos, las cabezas de todo tipo de organizaciones, y obviamente los técnicos de fútbol, usualmente, y salvo contados y excepcionales ejemplos, se quieren enraizar y enrocar en los cargos como si fueran insustituibles… ¡Sueñen!


Como dice uno de nuestros grandes filósofos locales, “no hay nada eterno en el mundo” y como decía mi padre, “Aquí no va a quedar nadie”. El preparar los relevos generacionales, que cubren tanto los relevos empresariales, estatales y organizacionales, es uno de los deberes de los directivos de turno. El cumplimiento de los períodos, la renuncia,  la desvinculación o la muerte, son ejercicios apenas propios y normales dentro de la vida de las organizaciones y tanto los individuos como las organizaciones mismas deben estar preparados para ello.


Otra cosa son aquellos que de manera agazapada esperan la oportunidad para dar el zarpazo y poder así acceder al cargo de su interés. Así mismo, la viudez del poder es otro claro ejemplo de inmadurez por parte de actores que no aceptan o no quieren aceptar que su momento protagónico ha pasado.


La inquietud de si el reemplazo debe ser buscado de fuera o dentro de la organización, seguirá teniendo argumentos a favor y en contra de acuerdo de aquel que juzgue y que obviamente estará defendiendo sus intereses, donde otra vez la subjetividad puede llegar a superar a la objetividad. 


El ejecutivo está para ser el responsable de alcanzar los 3 objetivos organizacionales básicos: Sobrevivir, desarrollarse y dar utilidades. Son los resultados y no los esfuerzos lo que finalmente se evalúa y se tiene en cuenta al calificar una gestión.


Cada ejecutivo tiene su propio estilo, su temperamento, su propia forma de ver la realidad y de plantear soluciones a través de sus estrategias. Mal hace una cabeza de organización, llámese Junta Directiva, Consejo Directivo, o Dueño, si pretende que quien es el líder temporal actúe como clon de alguien o cumpla con ciertos estereotipos asociados a experiencias del pasado.


Otra consideración importante tiene que ver con la edad: una cosa son las experiencias acumuladas en medio de particulares circunstancias, y otras el contexto en el cual se  debe actuar en el presente.


Es necesario que en Colombia no nos dé temor  entregarle las banderas a los jóvenes, pues el mundo actual exige de ciertas sensibilidades y habilidades que no eran siquiera reconocidas hace poco: el concepto de simultaneidad y ubicuidad simuladas que hoy potencia la virtualización, el fácil manejo de todo tipo de tecnologías, el no haber nacido bajo el influjo de la centenaria Constitución de 1886, tan excluyente, y centralizadora, que a los de mi generación marcó profundamente, no tiene nada que ver con el marco por desarrollar con la Constitución de 1991 y sus posibilidades de descentralización, tolerancia y participación. 


¡Bienvenida sea la juventud y sus años frescos y rebosantes de optimismo!


Ojalá la Providencia nos de la claridad mental para sabernos retirar a tiempo y no dejarnos dar lora.