Columnistas

¡En qué país vivimos!
Autor: Bernardo Trujillo Calle
14 de Abril de 2012


Tal vez fue el expresidente Carlos E. Restrepo quien pronunció estas palabras decepcionantes que hoy podrían repetirse con mayor número de razones y muchísimo más claras, porque vivimos en el reino de la impunidad.

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Tal vez fue el expresidente Carlos E. Restrepo quien pronunció estas palabras decepcionantes que hoy podrían repetirse con mayor número de razones y muchísimo más claras, porque vivimos en el reino de la impunidad. Dígase si no, cuando la sentencia de un grupo de conjueces del Consejo Superior de la Judicatura saca de un solo envión de los expedientes penales y disciplinarios por donde venían transitando hace años, meses o semanas, ciertos honorables personajes aforados-exmagistrados, exministros, excongresistas, exgobernadores, “et sic de caeteris”, que pasarán a ser investigados por la comisión de acusaciones de la Cámara que no tiene para mostrar ni una sola causa fallada contra nadie.  Rey de burlas esta justicia selectiva que hace verdadero el dicho aquel tan conocido y doloroso: “el código penal es un perro rabioso que sólo muerde a los de ruana”, o este otro más crudo que los abogados nos cuidamos de callarlo: “vale más una cuarta de juez, que una legua de razón”. Y doblo esta hoja.


¿Y de los Nule qué?  Porque no se le vaya a decir al país que también los Nule son aforados que van derecho a la calle con su dinero mal habido, pues ya se habla de concederles el beneficio de esa novedosa figura del “principio de oportunidad” con la cual, a cambio de unas pruebas de lo que está requeteprobado contra los Moreno Rojas, ellos obtendrían una rebaja sustancial de la pena para luego salir con el producto del saqueo hecho a la capital y a la nación, a disfrutar como jeques petroleros por el mundo entero. La insobornable Contralora Morelli hace bien en interponerse en ese sorprendente convenio al exigir que antes que todo se garantice la devolución de los miles de millones raponeados al Tesoro, en representación del Estado como víctima del acto de defraudación. Si la Fiscalía entiende la importancia del problema, no se atreverá a dar el paso de la cuasi absolución a estos príncipes del carrusel de las contrataciones que inauguraron una modalidad de peculado prácticamente público por lo evidente, lo informal, lo descarado, en el que, además, por otros cinco graves delitos, hay comprometidos 62 personas que participaron de la rapiña oficial, asistidos de abogados indecorosos que debieran estar ya investigados disciplinariamente.


Abierta la brecha, lo que sigue va a ser rutina. En adelante aquellos funcionarios aforados que fueron sancionados por autoridades distintas al Consejo Superior de la Judicatura, entablarán demandas de restitución a los cargos y de indemnización de perjuicios. Hay tinterillos para estos oficios. Le corresponde por tanto al Congreso desatar el nudo mediante expresas normas que fijen de una vez la competencia de dicho Consejo, manguiancho y ofensivo, para que en el futuro, si es que lo llega a tener, no se desmande.  


El plebiscito que ha recibido la Contralora Sandra Morelli por su temple y criterio recto, es un mandato otorgado en respaldo de su actuación con el fin de que continúe hasta el final. La extravagante propuesta de uno de los magistrados sub-judice para que se le abra investigación por usurpación de funciones, denota un talante liviano de alguien que detenta sin merecerlo un tan alto honor.  Pregunto: ¿qué hacían dos de estos magistrados en la sesión donde se discutía el delicado problema del carrusel de pensiones por los conjueces? Imágenes de televisión los mostraron haciendo una especie de lobby a todas luces censurable.


Ahora que cursa un proyecto de reforma a la justicia, es oportuno introducirle una norma que resuelva el enojoso asunto que tiene a la opinión sorprendida y a los juristas en el predicamento de tener que padecer el marchitamiento de laureles conquistados por los jueces en temas tan sensibles como el de la imparcialidad y ecuanimidad, sin poder hacer nada distinto a esperar el desenvolvimiento de los hechos.  El presidente del Senado ha dado el primer paso positivo.  Apoyémoslo.


P.S.: Ni la Semana Santa apaciguó el temperamento belicoso de Uribe.  Será Senador para radicalizar aun más el Congreso. ¡Calma hombre, calma!




Comentarios
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rodrigo
2012/04/14 07:03:28 am
es un hecho deplorable que una manguala de conjueces pretenda enervar la legitima competencia de la contralora general de la nación. No son legisladores para arrebatar de un zarpazo una atribución constitucional de investigar y juzgar en lo que al tema fiscal se trata. ES casi conmo afirmar que en tratandose de accidentes de transito, las compañias de seguros asumieran la competencia para atender los casos, porque los jueces ordinarios las condenan permanentemente por leoninas e incumplidas.! Lástima que en esa reforma a la justicia no se hubiese erradicado ese engendro nefasto del consejo superior de la judicatura.