Columnistas

¿Útiles inútiles o gobiernos inútiles?
Autor: Rodrigo Pareja
6 de Marzo de 2012


Para significar que infinidad de hechos irregulares o delictuosos ocurridos a diario en Colombia, aparte del escándalo mediático que producen, no generan la natural consecuencia que merecerían, suele decirse que aquí “pasa de todo y no pasa nada”.

Para significar que infinidad de hechos irregulares o delictuosos ocurridos a diario en Colombia, aparte del escándalo mediático que producen,  no generan la natural consecuencia que merecerían, suele decirse que aquí “pasa de todo y no pasa nada”.


Acontece, por ejemplo, con los previsibles, rutinarios y publicitados pero inservibles consejos extraordinarios de seguridad, realizados precipitadamente por todos los gobiernos cada vez que una nueva  tragedia se ensaña con la comunidad.


Un carro bomba… consejo de seguridad; un asalto guerrillero… consejo de seguridad; una tragedia de la naturaleza… consejo de seguridad; el secuestro de un notable… consejo de seguridad. Y al final, nada de nada. La consabida foto que podría ser siempre la misma y las declaraciones mediáticas del funcionario de turno.


La anterior referencia es a una de las tantas campañas que tampoco arrojan resultados concretos y que no pasan de ser rellenos de los medios de comunicación. 


 Nos referimos a la de los llamados “útiles inútiles”,  adelantada por los canales privados de televisión durante algunas semanas en todos los comienzos de año, cuando el abuso de los colegios privados y oficiales se hace más evidente y doloroso.


Pero transcurrido ese tiempo en el que se denuncian las más extravagantes peticiones y los peores abusos de los negociantes de la educación, la situación sigue siendo la misma. Los mercachifles con los bolsillos llenos y los padres de familia con los suyos exangües.


Hay centenares  de establecimientos de educación privados en todo el país que no se cansan de asfixiar económicamente a los indefensos padres de familia,  sin que el pomposo Ministerio de Educación y las Secretarías seccionales del ramo – aparte de unas circulares inanes que repiten cada año prometiendo pero jamás aplicando sanciones – muevan una hoja en defensa de aquellos o apliquen los correctivos necesarios.


Y cuando ocurre el milagro de una ridícula sanción emanada de cualquier despacho oficial, los leguleyos y los resquicios de que se valen obran siempre a favor de los abusadores, quienes al final siempre se burlan – eso sí, con sus bolsillos repletos – dizque de la firmeza y autoridad de quienes rigen la educación.


¿Cuál es la diferencia entre un cuaderno de $5.000 o $6.000 y uno de $18.000 o $20.000 o mayor valor aún? Sólo la provocativa e insinuante portada de cualquier figura femenina de moda, tan ligera de ropas como vacía de neuronas tiene su cerebro, desnudez que le reporta pingües ganancias a costa de los empobrecidos padres de familia. 


Esto hace parte del abuso inmisericorde al que cada año son sometidos los padres de familia por el desaforado consumismo y la avidez de quienes tienen en los colegios un rico filón para atiborrar sus faltriqueras, sin mencionar  las más exóticas peticiones de toda clase de artículos que nada tienen que ver con la educación básica.


Mientras el gobierno y el gran capital se ufanan de un creciente desarrollo económico y muestran cuantiosas cifras en todos los rubros, la miseria y la necesidad persisten entre todos los colombianos de clase media para abajo, ante la indiferencia de aquellos ilustres que se forran día a día.


Pregonar que haya uniformidad y precios bajos en cuadernos y libros, lo básico para todo estudiante, y que además estén subsidiados por el Estado que  no se cansa de ostentar el progreso y la riqueza en todos los órdenes, es someterse a que tilden a uno de comunista o guerrillero.


Hay que señalar que en naciones desarrolladas que no son propiamente comunistas, Estados Unidos, por ejemplo, la educación primaria y secundaria no se presta para esta clase de condenables abusos que ocurren en Colombia  ante la total indiferencia  y con la complicidad de todos los gobiernos.