Editorial

El debate sobre las drogas
15 de Febrero de 2012


Colombia sí está en todo su derecho de pedir que ese debate haga parte de la agenda de la Cumbre de las Américas, pues la guerra contra el narcotráfico le ha representado incontables males.

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esulta oportuno que, como país anfitrión, Colombia esté sugiriendo el tema de la estrategia mundial antidrogas en el marco de la Cumbre de las Américas, que tendrá lugar en Cartagena los días 14 y 15 de abril próximo. Se trata de una problemática de primer orden, de la que nadie puede excluirse y cuyo tratamiento daría realce a una reunión que los señores del Alba pretenden sabotear con un asunto extraño y absolutamente secundario, como es si se invita o no a Cuba, un país que está por fuera del sistema interamericano y que incluso ha manifestado su desinterés por regresar a él.


Tras instalar este lunes en el Centro de Convenciones de esa ciudad la 3a Reunión del Grupo de Revisión e Implementación de la VI Cumbre de las Américas, Gric, que integran delegados de los 34 gobiernos americanos, la canciller María Angela Holguín sorprendió con la declaración de que “la lucha contra las drogas no ha sido lo exitosa que debería ser y es un tema que los países tienen que conversar”. Hasta ahora, los temas acordados con la Secretaría de la OEA y los miembros del Gric son otros: pobreza y desigualdad, seguridad hemisférica y seguridad ciudadana, desastres naturales, integración física y tecnología.


Esperamos que, si no en esta reunión, que termina el viernes, la cuestión de la estrategia contra las drogas se incluya en la agenda de la cumbre durante la última reunión preparatoria prevista para mediados de marzo en Washington. Nos parece muy importante que se reviva -aprovechando un escenario tan calificado como ese- aquel debate que lanzaron hace tres años los expresidentes de Colombia, César Gaviria; del Brasil, Fernando Henrique Cardoso y de México, Ernesto Zedillo, a partir de la tesis de que las políticas prohibicionistas basadas en la represión de la producción y la interdicción al tráfico y distribución de drogas, así como la criminalización del consumo, no han producido los resultados esperados y el  mundo sigue estando lejos de la meta proclamada de erradicación de ese flagelo.


Desde que asumió el poder, el presidente Santos ha sido claro en que Colombia no pretende dárselas de precursor del cambio de la represión a la liberalización, y en eso hemos estado de acuerdo desde que comenzó el debate, por la sencilla razón de que como mayor productor mundial no tendría presentación que tomara la delantera, pues de lo menos que sería acusado es de tratar de sacar provecho económico de un cambio radical de estrategia. Cambio que, por lo demás, no podría resultar sino de un acuerdo global de productores y consumidores con el auspicio de Naciones Unidas, foro que no ha sido ajeno al tema y donde se mira con simpatía la propuesta de los mencionados expresidentes.


Pero Colombia sí está en todo su derecho de pedir que ese debate haga parte de la agenda internacional, pues la guerra contra el narcotráfico le ha representado incontables males, cientos de miles de víctimas y costos por US$8.140 millones entre 1995 y 2009, según datos divulgados recientemente por el Ministerio de Justicia. A favor de abrir esa discusión está, por supuesto, México, y el lunes se manifestaron en el mismo sentido los presidentes de El Salvador, Mauricio Funes, y de Guatemala, Otto Pérez Molina. Este último es incluso partidario de que Centroamérica tome la iniciativa de despenalizar las drogas.


El debate toma fuerza en momentos en que Estados Unidos, el mayor consumidor, anuncia reducciones importantes en la ayuda que ha venido prestando a los países productores y de tránsito de estupefacientes. En apoyo al Plan Colombia, por ejemplo, la caída en los aportes de EE.UU. ha sido del 50% en los últimos cinco años. Y a México le anuncian una reducción de US$248 millones en 2012 a US$199 millones en 2013. Si cuaja la idea de que la cumbre de Cartagena se ocupe del tema, el presidente Obama estará en el centro del huracán y sus críticos del Alba seguramente no se perderían semejante oportunidad.




Comentarios
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rodrigo
2012/02/15 01:40:12 pm
Colombia ha demostrado con teson y con hechos que ha luchado contra el flagelo de la droga. Empero mientras los estados unidos no hagan nada por combatir la drogadicciòn, el tràfico y microtràfico entre los suyos, todos nuestros muertos de las fuerzas armadas y ciudadanos que enfrentan al narcotràfico, seràn un simple saludo a la bandera, y quien nos indemniza por tanto colombiano muerto por la lucha irrita contra la droga?
Gustavo
2012/02/15 07:41:51 am
Despues de 40 años de guerra contra el trafico de drogas queda demostrado que no se puede acabar con un hormiguero pisando hormigas. La legalizacion, bien planificada, es una formaa mas adeecuada de controlar este mal. No termina pero diminuye significativamente sus daños. Debemos iniciar el debate.