Editorial

La vocación naval de Colombia
4 de Febrero de 2012


Es justo hacer aquí un reconocimiento al gobierno del presidente Uribe, por haber resuelto dar este paso tan trascendental en la dotación de la Armada Nacional.

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Desde las primeras nociones escolares de geografía se nos dijo que habíamos nacido en un país privilegiado, el único de Sudamérica con costas en los dos mayores océanos del mundo. Son 1.600 kilómetros de litoral en el Atlántico, otros 1.300 Km. en el Pacífico y, en total, aproximadamente un millón de kilómetros cuadrados de espacios oceánicos, cuya riqueza, inconmensurable, es una reserva que en buena parte garantiza la subsistencia de las actuales y futuras generaciones. Contamos además con el privilegio de que dos quintas partes del territorio continental corresponden a la Amazonía, ese gran pulmón del mundo, y de que una tercera parte de nuestras fronteras con los vecinos estén surcadas por grandes ríos.


Siendo así, ¿por qué Colombia no es aún una potencia naval?, preguntaría cualquier alumno aventajado. Eso, que pudiera sonar un tanto presuntuoso, no lo es en modo alguno, pues así no pretendamos competir con Estados Unidos, Canadá, Japón y otras naciones que en ese campo nos llevan siglos de ventaja, esas condiciones excepcionales, esquemáticamente enunciadas, sí nos señalan una clara vocación de convertirnos algún día en una respetable potencia naval de orden mundial. A los tímidos pero sólidos pasos que se han dado en los últimos años para conseguirlo, queremos referirnos, a propósito de la entrega oficial a la Armada Nacional del “ARC 20 de Julio”, en ceremonia presidida ayer en la Base Naval de Cartagena por el presidente Juan Manuel Santos.


Por varias razones se trata de un hecho extraordinario, que marca un hito en la historia naval colombiana. El “ARC 20 de Julio” es el primer buque patrullero de “Zona Económica Exclusiva” que adquiere el país para reforzar la vigilancia y la seguridad de nuestros mares. Hasta ayer, las embarcaciones más grandes de que disponía la Armada Nacional son los Patrulleros de Apoyo Fluvial (PAF) de tercera generación, de solo 30 metros de eslora (largo). En cambio, la nueva nave -que tuvo un costo de $139.000 millones- tiene 80 metros de eslora, 13 m. de manga (ancho), un calado de 4,6 m., lo que le permite, pese a su tamaño, fondear muy cerca de la costa. Su desplazamiento (peso) es de casi 1.800 toneladas, cinco veces superior al de las PAF. Su tripulación está compuesta por 64 marinos y tiene además capacidad para transportar otras 36 personas.  


Para el cumplimiento de su misión fundamental, como es la protección de nuestra soberanía y la vigilancia y represión de actividades ilegales a través de nuestros mares, el “ARC 20 de Julio” está dotado con la más avanzada tecnología para la interdicción, tanto en su plataforma de mando y control, como en el helicóptero y el bote interceptor de alta velocidad que lleva a bordo. Aparte de eso, la nave está capacitada para labores de búsqueda y rescate de víctimas de desastres marinos, prestar ayuda humanitaria y proteger los recursos naturales de la piratería y la pesca ilegal. 


Nos parece una buena decisión del Gobierno la de asignarle como primera misión específica el reforzamiento de la seguridad en Tumaco y en sitios clave del litoral Pacífico, por donde las Farc y las ‘bacrim’ suelen realizar sus embarques de droga e ingresar armamento para su guerra contra las instituciones. Esperamos que la sola imponente presencia de la “ARC 20 de Julio” sea de suyo un factor disuasivo importante y lleve un mensaje de tranquilidad y confianza a las gentes de bien de esa atribulada región de la patria.


Es justo hacer aquí un reconocimiento al gobierno del presidente Uribe, por haber resuelto dar este paso tan trascendental en la dotación de la Armada Nacional, que además implica un avance considerable de la capacidad de la industria naval colombiana. En efecto -y ese es el otro detalle significativo-, la nueva patrullera fue construida íntegramente en Colombia, en los astilleros de la Corporación de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo de la Industria Naval -Cotecmar-, en Cartagena, bajo licencia de la compañía alemana Fassmer, pero con tecnología, materiales y mano de obra nacional.


El arranque hacia aquella meta de convertirnos en potencia naval es bastante promisorio. 




Comentarios
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Henry
2012/02/05 05:01:01 pm
Si bien es cierto que la carrera de ingenieria naval nacio en todos los sectores militares de America, tambien es cierto que Colombia necesita establecer esta carrera en el sector Civil(privado o publico) como lo han hecho paises de America. Mientras el estado y la sociedad Colombiana no tomen esta decision la industria no se desarrollara del todo. Es muy dificl mezclar la parte militar con la Comercial. Es importante resaltar la salida de profesionales Colombianos a USA para mejorar su formacion en el campo naval y por este motivo se deduce la urgencia de mejorar la ensenanza de esta carrera en la escuela militar, principalmente a los profesores. Con estas alternativas, las financieras y de Hacienda este sector despejaria mucho mas rapido y motivaria a los empresarios privados a invertir. La reglamentacion de la industria en forma transparente es fundamental. Y por ultimo la creacion de un instituto maritimo y fluvial que se encargue del derrotero de la industria en todos sus aspectos. Gracias por su atencion HCX.