Columnistas

“Nopecu, nopecu, nopecu”
Autor: Mario Arango Marín
4 de Febrero de 2012


Cada quien se ampara en la objeción de conciencia para votar como le da la gana. Muchos de sus congresistas acuden a ruedas de prensa con el primero para apoyar su disenso, y después terminan votando como lo quiere el segundo.

El rifirrafe entre el expresidente Uribe y el actual mandatario Santos parece haber llegado a un punto sin retorno. En esa pelotera no hay  motivos ideológicos: El mismo partido de «La U», lo dice el senador Benedetti, es una aglutinación personal alrededor de Uribe por el tema del umbral. No tiene línea clara sobre temas como víctimas, conflicto, regalías, aborto.


Cada quien se ampara en la objeción de conciencia para votar como le da la gana. Muchos de sus congresistas acuden a ruedas de prensa con el primero para apoyar su disenso, y después terminan votando como lo quiere el segundo.


Y así el primo Francisco lo acuse de “deslealtad, puñalada trapera y traición”, en el presidente Santos aumenta cada día “la frecuencia de su mantra: “Nopecu, nopecu, nopecu... (No peleo con Uribe)”.


Según El Tiempo, el 2012 será un año de mayor tensión entrambos. Es una relación que adquirió “una dinámica que no tiene arreglo”. Desde marzo de 2011 no cruzan palabra.


Las razones de esa querella se explican por una cadena de sucesos que se inicia con el nombramiento de los ministros Vargas Lleras y Juan Camilo Restrepo.


La continúa el cambio de terna para el nombramiento de Fiscal y las instrucciones presidenciales de un “respeto absoluto por la Justicia”. Le sigue el silencio gubernamental frente a los procesos judiciales que enfrentan Andrés Felipe Arias, María del Pilar Hurtado, Bernardo Moreno y Luis Carlos Restrepo, miembros del anillo más cercano al expresidente. La declaratoria de la Presidencia como víctima en el proceso de la falsa desmovilización del frente guerrillero «Cacica La Gaitana», en marzo de 2006, rebosó la copa.


En esa “pelea de uno solo”, en la que Santos repite su mantra del “nopecu”, Uribe “evidencia el temor de que las investigaciones judiciales se profundicen”. Con el “caso Tasmania” y las revelaciones de “Don Berna”, cada vez es más claro el complot contra la CSJ, en el que están seriamente comprometidos el primo Mario Uribe, César Mauricio Velásquez y Edmundo del Castillo, del entorno inmediato al exmandatario.


Ese nerviosismo aumenta con el anuncio de la contralora general Sandra Morelli de apertura de procesos  contra varios exfuncionarios de Acción Social, de la Consejería de Paz y del Ejército; ellos están implicados en el caso de 33 falsos desmovilizados a quienes se les pagaron mesadas y el Estado incurrió en otros gastos. Como se puede ver, el artificio de “una venganza criminal”, no es más que preparar a la opinión para la inminente cascada de decisiones judiciales contra prominentes miembros del gobierno anterior.