Antioquia

Tiberio, artist and illustrious son of the neighborhood
Tiberio, artista e hijo ilustre del barrio
Autor: Carolina Pérez Ramirez
1 de Febrero de 2012


Aunque domina la mayoría de las técnicas, su arte se destaca por obras en acuarela. Fue declarado personaje ilustre de Bello, donde reside desde hace más de 30 años.


Aunque la mayoría de su vida la ha pasado en Bello, municipio que le ha otorgado varios reconocimientos a su carrera como artista, también es el creador del escudo de Supía, Caldas, el lugar donde nació hace más de 80 años.

Nació en Supía, Caldas, hace más de ocho décadas, sin embargo, por ese adagio bíblico que él mismo repite: “nadie es profeta en su tierra”, tuvo que abandonar el pueblo para estudiar artes en el municipio de Manizales.


“Claro que para ese entonces yo ya pintaba y hacía cosas, pero no tenía la técnica, era algo empírico”, cuenta Tiberio como relatando un discurso aprendido hace muchos años.


Él era consciente de la necesidad de la academia y finalmente se graduó en Artes, él de un pueblito en las montañas, donde los jóvenes parecían condenados a otras bregas. Pero su viaje no terminó en la capital de Caldas. 50 años después su aventura no termina.


Una tarde llegó a Bello como ayudante de un estudio de fotografía y cualquier día, tiempo después, precedido de su fama de artista, le dieron una placa declarándolo hijo adoptivo del municipio:


“Entonces comencé en la docencia, lo que realmente me dio para subsistir, porque es muy difícil vivir solo del arte”, se lamenta Tiberio. Por esos días organizó su primera exposición de las 35 exposiciones que ha realizado hasta ahora. También por esos días se mudó al barrio Cabañitas, y allí vive desde entonces, en su taller de pintura.


Es un espacio limpio, organizado. Pequeño. En las paredes cuelgan retratos, paisajes con su firma. Y hay un rostro de Juan Pablo II. El hombre, elevado a la categoría de beato, es decir a quien se le pueden pedir milagros, sonríe y lo mira.


Y hay un autorretrato en la pared más ancha, el último que se hizo en la vida Tiberio. Él dice que se demoró tres meses mirándose, pintándose, escudriñando su propio reflejo en un espejo. Se ve serio, casi malhumorado.


Ha hecho parte del Salón de Artistas Colombianos en Miami, en el Salón de Pintores de España y ha obtenido reconocimientos en otros países de Europa, donde hay cuadros suyos colgados, a manera de constancias.


Cuando se jubiló como docente, carrera que finalizó en el Instituto de Bellas Artes, decidió que quería seguir enseñando. Por eso su taller también es una pequeña escuela en la que dicta clases a particulares.


“Lo bueno de esto es que se acerca acá solo el que quiere, por eso hay más talento”, dice. Ahora organiza la próxima exposición, esta será de obras en pequeño y mediano formato hechas con acuarelas.


Él, de tez blanca, con rasgos tan europeos como su apellido, ahora está obsesionado con las etnias. Una mujer guajira, de espaldas, se despide en uno de los cuadros.



Escudo de Supía, Caldas


Con un escudo de conquistador y la cara de los indígenas que habitaron al municipio de Supía, en Caldas, el artista Tiberio Sanz Correa creó el escudo de este municipio. Sanz Correa incluyó en la obra símbolos de la riqueza minera y el café, las dos principales actividades económicas de la región. El escudo original está en el Museo de Arte Religioso del municipio.