Columnistas

El “huracán” Gingrich
Autor: Elizabeth Mora Mass
26 de Enero de 2012


Nueva York. La candidatura de Newt Gingrich se ha convertido en el huracán que azota al establecimiento estadounidense.

Nueva York. La candidatura de Newt Gingrich se ha convertido en el huracán que azota al establecimiento estadounidense. La victoria del sábado en Carolina del Sur ha forzado a Mitt Romney a revelar sus impuestos, mientras que el glorioso y viejo Partido, como se le llama al partido republicano, se llena de pánico al pensar que el ex presidente de la Cámara de Representantes pudiera resultar el ganador de las primarias, pero no ser elegido en las elecciones presidenciales, frente a Barack Obama.


Carolina del Sur sólo trajo sinsabores para Mitt Romney. No solo perdió por un 12%, sino que sus aspiraciones de tener segura la nominación republicana para las primarias de Florida, a efectuarse el 31 de enero, se hicieron trizas. Ahora, Romney se enfoca en el Super Martes, que tendrá lugar el 6 de marzo, cuando diez estados irán a elecciones primarias.


El problema que Romney tiene con sus impuestos es que él apenas paga un 15% —ya que casi todos sus ingresos provienen de inversiones— que es lo que obliga la ley. En cambio, Gingrich –y el resto de todos nosotros— pagamos entre un 31 y un 35% de impuestos— que es lo que estipula la misma ley par a las ganancias obtenidas por trabajo laboral. El gran temor es que esta situación —permitida por la ley—enfurezca a los potenciales votantes y se vayan contra Romney.


Hace unas semanas nadie daba un centavo por la candidatura de Gingrich. Pero su formidable participación en los debates republicanos y un par de respuestas idiotas dadas por Romney, le están dando la vitrina a Gingrich en esta carrera por la nominación.


“Gingrich destrozó al gobernador de Massachusetts por más del 10%”, aúllan desde el sábado los analistas políticos. Pero lo peor para los republicanos es que ven a Gingrich como inelegible frente a Obama, aunque el mismo presidente tiene la economía, sobre todo la pobre generación de empleos, en su contra.


Y eso no es todo. Otros analistas ven a Romney como un contendor muy poco capacitado para la confrontación abierta, campo que es el fuerte de Gingrich. O por lo menos, eso era lo que decían los conservadores evangélicos que votaron por él el pasado sábado, al ser interrogados por los medios. “No importa qué tan sucio sea, qué tan pecador sea, lo importante es que es el único capaz de derrotar a Obama”, repetían como una letanía frente a las cámaras.


Por tal motivo, la primaria de Florida se espera con ansiedad. La Florida tiene mercados políticos muy diversos, incluyendo el Tea Party, el gran defensor de Gingrich. Pero no se puede desechar el voto cubano. Muchos analistas dicen que es el voto clave en Florida.


Y ahí sí que la cosa se pone interesante. Mientras Gingrich, desde un principio ha apoyado una solución a la situación que viven los 11 millones de indocumentados que viven en tierras del Tío Sam, Romney se opone a legalizarlos en forma total, a tal punto que se ha comprometido a vetar la Ley de los Soñadores—como llaman aquí la ley que legalizaría a un millón de jóvenes indocumentados que no pueden ir a la Universidad por carecer de documentos legales.


Y aun falta. La semana pasada, en Nueva York, Romney—cuyos antepasados emigraron ilegalmente de México huyendo de la persecución por ser mormones— le soltó la mano a una joven llamada Lucy, cuando le dijo que era indocumentada


En resumidas cuentas, esto apenas comienza. El drama de Carolina del Sur puso en perspectiva las debilidades de los dos precandidatos republicanos y le está arreglando todos los problemas a obama, ya que lo negativo es la tónica de los temas de campaña.


Los hispanos tenemos 24 millones de votos que es hora de que aprendamos a hacer valer.