Editorial

Envigado en el Área Metropolitana
16 de Enero de 2012


Han permitido tejer la confianza y abrir camino al posible, y necesario, retorno del tercer municipio de la subregión a la mesa donde puede poner en discusión sus criterios y fijar sus compromisos para propiciar el desarrollo de los municipios.

A raíz de la activa participación que el alcalde de Envigado tuvo en la reunión de mandatarios del Valle de Aburrá realizada la semana pasada en la Alcaldía de Medellín, se ha anunciado que el doctor Héctor Londoño está listo para iniciar el proceso de consultas y acuerdos tendiente a llevar a su municipio de regreso al Área Metropolitana del Valle de Aburrá, entidad que se beneficiaría de esa presencia para mejorar su capacidad de planear el futuro  de la subregión y sus diez municipios.


Si bien el anuncio de este interés no constituye garantía de retorno, pues se necesita de la aprobación previa del Concejo Municipal y del consentimiento de la ciudadanía, esperamos que los envigadeños, que han demostrado madurez en sus decisiones, apoyen un retorno que daría vuelta a una dolorosa página de la historia regional que empezó a escribirse hace treinta años por dirigentes que se dejaron obnubilar por su deseo de afianzarse en el poder que obtenían de magnificar las diferencias entre ciudades.


Con el propósito de tener un mecanismo de respuesta a la que ya parecía inminente conurbación del Valle de Aburrá, en noviembre de 1980, la Asamblea de Antioquia creó el Área Metropolitana y unió en ella a los diez municipios asentados en las riberas del río Medellín. Porque consideró que participar con otros municipios sin sus ventajas económicas y nivel de desarrollo podría ser lesivo para Envigado, el doctor Jorge Mesa Ramírez demandó la Ordenanza 34 de 1980, obteniendo del Consejo de Estado una sentencia favorable a su interés de escindirse de la región metropolitana. La determinación de 1983 y el conflicto que ese alcalde protagonizó contra las autoridades departamentales cuando pretendió impedir el paso del Metro por su municipio se recuerdan como los más difíciles momentos en las relaciones de esa ciudad con los otros nueve municipios de la subregión. Por fortuna para las nuevas generaciones de antioqueños, estos episodios y las tensiones que provocaron en la opinión pública hoy son historia.


El proceso de acercamiento que ha comenzado a madurar tiene origen en el período 2004-2007 cuando los doctores Aníbal Gaviria, Sergio Fajardo y Héctor Londoño coincidieron en la Gobernación de Antioquia y las alcaldías de Medellín y Envigado, respectivamente, y dieron los primeros pasos hacia la integración subregional. Además de ofrecer a la Ciudad Señorial un lugar como invitada permanente a las reuniones del Área Metropolitana, entonces se facilitaron los acuerdos para la construcción de Metroplús en ese municipio y para constituir el Parque Central de Antioquia, entre otras decisiones que han permitido tejer la confianza entre los gobernantes y abrir camino al posible, y necesario, retorno del tercer municipio de la subregión a la mesa donde puede poner en discusión sus criterios y fijar sus compromisos para propiciar el desarrollo de los municipios donde más de tres millones de habitantes conviven compartiendo un territorio, sus posibilidades y problemas ambientales, de movilidad, de trabajo y educación, así como sus afanes en materia de seguridad.


Desde que los doctores Gaviria y Fajardo suscribieron la Alianza Medellín y Antioquia hemos saludado el acuerdo que establece las prioridades y pone un marco claro a las relaciones entre dos entes que pueden ayudarse para mejorar el impacto de sus acciones en el desarrollo y el bienestar de las gentes. A esta esperanzadora ruta se une el acuerdo establecido esta semana entre los alcaldes del Valle de Aburrá para acordar sus acciones en temas estratégicos subregionales. Dado ese escenario, nada podría ser mejor complemento que las decisiones que demostrarían que por fin concluyen los conflictos que durante tres décadas enrarecieron el ambiente político y crearon una barrera al desarrollo equitativo para quienes compartimos estos 1.152 kilómetros cuadrados del suelo antioqueño.