Columnistas

Comentarios de prensa
Autor: Jaime Tobon Villegas
9 de Enero de 2012


Para quienes llevamos tantos años tratando de informarnos diariamente de los sucesos locales e internacionales, es oportuno encontrar en los editoriales y columnas de opinión de los periódicos y de las revistas la orientación.

Para quienes llevamos tantos años tratando de informarnos diariamente de los sucesos locales e internacionales, es oportuno encontrar en los editoriales y columnas de opinión de los periódicos y de las revistas la orientación que tratan de dar a la comunidad, para el comportamiento de los ciudadanos frente a la sociedad, frente al Estado y frente al acontecer diario de noticias favorables o negativas en los aspectos sociales, económicos y políticos. Y todos los días mejoramos.


En las páginas editoriales de El Tiempo del domingo, 18 de diciembre, encontramos cuatro importantes comentarios, los que permiten que la sociedad colombiana medite sobre estos cuatro aspectos:  


1- “La discusión sigue en marzo”. Es por lo menos increíble que las Altas Cortes, el Parlamento, Magistrados y representantes de la Procuraduría y la Fiscalía, no dediquen sus esfuerzos a buscar con el Ministerio de Justicia y del Derecho, y en general con el Gobierno, un acuerdo sobre el asunto más neurálgico del país, como lo es el órgano de la justicia que debe ser el primero en la enunciación de los poderes públicos. Tales son el de justicia, el legislativo, el ejecutivo, el de control y el de planeación (estos son los 5 poderes de que se habla hoy). ¿No sería prudente que la comunidad se pronunciara al respecto? Sin justicia no hay derecho; sin derecho no hay orden y sin orden no hay paz.


2- “Una locomotora loca cargada de oro”.  El comentario que hace el columnista Daniel Samper Pizano, a más de todo lo que se ha dicho sobre la famosa locomotora de la minería, no solo causa sorpresa sino casi que indignación, por lo que está ocurriendo con los recursos naturales de Colombia: el petróleo, el oro, el carbón, las esmeraldas, las maderas y cuántos más productos primarios que son la riqueza fundamental de nuestro medio económico. Denuncia 155 conflictos en América Latina, con motivo de la explotación de estos yacimientos; la catástrofe ambiental que se está causando y que puede ser un desastre al futuro, en casos como el proyecto la “Colosa” en el Tolima. Y el senador Robledo afirma “Las grandes empresas mineras prácticamente no están pagando impuestos”. Recordamos que en comentario anterior denunciamos el hecho de que lo recibido por regalías de las transnacionales ascendió a un poco más de un billón de pesos y por beneficios legales aquellas obtuvieron la misma suma. Es decir, explotaron el territorio, dejaron los huecos, se llevaron el material y, desde luego, la producción en dólares. Estos apuntes deben merecer un amplio debate nacional, para no cometer el error de quedarnos con el pecado y sin los géneros.


3- “Un fracaso inocultable”. Uno de los mejores expertos y defensor del medio ambiente, doctor Manuel Rodríguez Becerra, plantea el fracaso de la Plataforma de Durban, reunión internacional que corresponde al objetivo central de la  “Convención de Cambio Climático 1992 y su Protocolo de Kioto 1997” y después de enjundiosos comentarios, al hablar de las compañías campeonas del desarrollo sostenible, define la “Irresponsabilidad social corporativa” y como víctimas “las poblaciones más pobres y vulnerables del mundo como las últimas tragedias ocurridas en Colombia”.


4- “Ella no renuncia”. La incisiva periodista María Isabel Rueda, en extenso y documentado artículo, plantea la solución al conflicto que contempla hoy la doctora Viviane Morales y su, parece, exmarido y compañero permanente, Carlos Alonso Lucio, por cuyos antecedentes, bien conocidos, tiene mucho que ver con las funciones de la señora fiscal. Nos seguimos enredando en los problemas de ética, en los negocios y la moral en el comportamiento.


¡Qué horror! ¿Cómo explicar ante la faz del mundo que frente a las fallas de la justicia, la moral, la destrucción del medio ambiente, sigamos progresando desde el punto de vista económico? ¿Por qué no aplicar la famosa sentencia del doctor López Pumarejo, cuando en un conflicto similar dijo: “Subsiste en la conciencia popular la seguridad de que no serán, de que no pueden ser, restauradores del bienestar colectivo los propios agentes del desastre”? Aplicable al caso de Bogotá.