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Privatizar EPM, tarea pendiente
Autor: Guillermo Maya Mu駉z
16 de Marzo de 2015


Con el debate y aprobaci髇 del acuerdo 300, el gran temor de los antioque駉s ha sido que el alcalde An韇al Gaviria, en uso de los poderes especiales, reforme los estatutos de EPM, y de esa manera se abra la v韆 para su privatizaci髇.

Con el debate y aprobación del acuerdo 300, el gran temor de los antioqueños ha sido que el alcalde Aníbal Gaviria, en uso de los poderes especiales, reforme los estatutos de EPM, y de esa manera se abra la vía para su privatización. Este temor está justificado, dada la experiencia en materia de reformas estatutarias de EPM, bajo la justificación  de reorganización empresarial y ahora de conglomerado público. Igualmente, el proyecto de ley 030 de 2014 (Cámara) es una amenaza al futuro de EPM.


En 1995, el alcalde Sergio Naranjo presentó la primera propuesta de privatización de EPM, en el documento Propuesta de definición empresarial para Empresas Públicas de Medellín, elaborado por L. G. Vélez. El desaparecido Cide de Hugo López, en coautoría con Juan Felipe Gaviria y Francisco Ochoa, avaló la propuesta en el documento “Evaluación de la propuesta de transformación de las EPM” (1995): “Se buscaría que la participación privada sea mayoritaria en poco tiempo”. El Concejo rechazó la propuesta.


En 2005, el alcalde Sergio Fajardo presentó al Concejo de Medellín la Propuesta de Transformación  2005-2015 de las EPM, proyecto de acuerdo 135, que contradecía las promesas del mismo Fajardo de no privatizarla: “No privatización de la empresa y conservación de su autonomía administrativa, financiera y patrimonial” (Estamos Listos para Gobernar a Medellín). Con el proyecto 135 se escindió el negocio de las telecomunicaciones de los otros negocios de energía, agua, y gas, dando origen a UNE.


¿Por qué se planteó la escisión o división de EPM en dos empresas? Por el riesgo que constituía el intenso cambio técnico en telecomunicaciones y la fuerte competencia de las trasnacionales: “Por lo tanto sus riesgos (los de EPM) financieros han aumentado”, decía la cartilla divulgativa de la propuesta. 


El grupo de teleinformática de la UN (Gitun) afirmaba lo siguiente para refutar esta argumentación, cuando en esos momentos se estaba privatizando Telecom: “Tanto Telmex como Telefónica tienen un bajo reconocimiento mundial por investigación en ciencia y tecnología; son operadores de servicios de telecomunicaciones que compran tecnología como caja negra y la incorporan  a sus filiales. La tecnología que poseen es la misma de EPM, ETB o Telecom, que se consigue directamente con los fabricantes mundiales” (Gitun, 2005, “Las telecomunicaciones colombianas: Fortalecidas o desposeídas”, UNPeriódico, No 81, sept 25-2005). Es decir, EPM solo tenía que comprar la tecnología de telecomunicaciones que existe en el mercado, como lo hace para la energía o para aguas. ¿EPM no tiene capacidad de operar y de gerenciar las telecomunicaciones móviles? ¿Qué pasa con nuestros ingenieros y nuestras universidades? El Éxito y UFF venden telefonía móvil y no tienen una sola torre de trasmisión. 


Por otro lado, en 2007, algunos ejecutivos de EPM estaban haciendo lobby “en el Congreso de la República, para que en el proyecto de la ley modificatoria de la ley 142 de 1994, de servicios públicos y domiciliarios, se introduzca un artículo para que las empresas públicas se conviertan en empresas por acciones, están dando lugar a la privatización, parcial o total de EPM” (EPM, el zorro que cuida el gallinero, elmundo.com, Diciembre 11-2007,). Los privatizadores querían convertir a EPM en una sociedad por acciones, como Ecopetrol, tal y como Juan Felipe Gaviria Gerente, en ese entonces, de EPM se lo había dicho a la revista Semana: “EPM será una sociedad por acciones, como lo son Ecopetrol, Isagen, e Isa” (¿EPM por acciones? Elmundo.com, Octubre 20-2007). Afortunadamente, esta iniciativa fracasó.


Sin embargo, en 2006 EPM compró el 50% de Orbitel a los socios privados, lo que demuestra que nuestra elite no es dogmática sino pragmática cuando se trata de favorecer los intereses privados, pagando 85 mdd por algo que valía mucho menos, posiblemente nada, porque los servicios sobre los cuales estaba afincada la valoración, telefonía fija nacional e internacional y el servicio de internet Wimax, eran dos tecnologías en franca decadencia, como lo han demostrado los números (EPM perdió con Orbitel, elmundo.com, Junio 29-2012,).


Por otro lado, en 2006 se privatizó el 50% y el control de OLA, una empresa de telefonía móvil, cuya propiedad era conjunta entre ETB y EPM,  a Millicom. Ola se convirtió en Tigo. ¿Con qué dinero compró Millicom a OLA? Con el flujo de caja, sin repartir utilidades a sus socios. (UNE: bocado de tiburón, elmundo.com, Marzo 8-2013).


Aníbal Gaviria también prometió antes de las elecciones de alcalde que tampoco privatizaría  a EPM. Sin embargo, finalmente se privatizó el 50% de UNE-EPM, con la sueca Millicom, en 2013. En 2014, Millicom tomó posesión del control de UNE por solo 150 millones de dólares. EPM de dueño pasó a ser accionista de UNE bajo el control de extranjeros, que como controlantes de Tigo habían perdido un billón de pesos entre 2006 a 2010, según un informe de la contraloría de Bogotá. ¡Qué socios!


¿Qué otra ciudad colombiana cuenta con una empresa que les transfiera un billón de pesos anuales como hace EPM con Medellín? Ninguna. Sin embargo, la mayoría son más equitativas en la distribución del ingreso, y el conflicto social es menos agudo que en Medellín. La privatización de EPM hubiera sido una catástrofe para Medellín y Antioquia. Los fondos que EPM entrega al Municipio no hubieran podido ser reemplazados por los impuestos de industria y comercio que sus potenciales titulares privados hubiesen pagado, y el gasto social hubiera tenido un retroceso muy grave en la ciudad. EPM sirve hasta para financiar los sueños faraónicos de sus alcaldes.


A pesar de lo que se afirma, EPM se ha privatizado por pedazos, creando entes como UNE y OLA. Además, gran parte de las operaciones de EPM se hace bajo tercerización (contratistas), que significan precarización salarial, y mayor inequidad social. 


No nos digamos mentiras, la privatización de EPM ha sido un sueño largamente acariciado, con una historia desde 1995, con éxitos y fracasos en estos propósitos, por parte de las elites locales.