Política

Congressmen to skip vacation
Congresistas, sin vacaciones
Autor: José Ignacio Mejía / Nacho
20 de Diciembre de 2016


Por la implementación legislativa del posconflicto y el debate a la asustadora Reforma Tributaria, los congresistas tendrán que trabajar de forma extraordinaria hasta marzo, por eso no tendrán su acostumbrado receso legislativo de fin y principio de



Las plenarias de Senado y Cámara trabajarán esta semana decembrina en la discusión de la Reforma Tributaria.

El Congreso de la República es el reflejo de Colombia y por tal motivo allí hay de todo y se ve todo. Hay legisladores juiciosos, cumplidores de sus tareas, pero también hay corporados lentos, ausentistas y poco trabajadores.


Entre muchos colombianos el Poder Legislativo nacional tiene una imagen muy pobre y también la idea generalizada es que allí no se trabaja, que  sus 165 congresistas se ganan una alta remuneración, que llega a los 28 millones de pesos mensuales, para tan pocos resultados en favor del país. Y eso que son los mismos ciudadanos quienes los eligen cada cuatro años y en ese lapso poco o nada exigen rendición de cuentas al mandato que otorgaron en las urnas.  


Pero también es verdad que muchos colombianos desconocen las intimidades del funcionamiento de un cuerpo legislativo, que en general opera similar en casi todos los países del mundo, donde sus habitantes igualmente tienen una opinión no muy favorable de este trascendental, pero a la vez muy contradictorio, poder público en las democracias occidentales.


Hablar de congresistas es obviamente referirse a los políticos y por su impacto en la vida pública de una Nación están permanentemente en la boca de todo el mundo. 


Por eso ha llamado la atención por estos días de diciembre o de final de año, cuando una inmensa cantidad de familias colombianas salen a su asueto anual, que los legisladores no podrán parar en sus labores y tendrán que seguir clavados y de largo en medio de las festividades del epílogo del 2016 y el naciente 2017, e incluso extender su ejercicio extra hasta marzo, cuando arranca un nuevo periodo ordinario del mal llamado Parlamento colombiano.


Y qué ocurrió de extraordinario en el país, para que los mimados y bien pagos padres de la patria estén todavía ocupados en legislar. Pues dos asuntos no de poca monta para la vida institucional de esta nación: la implementación legal del proceso de paz por la vía del Congreso y la temible Reforma Tributaria que tiene a todos los colombianos comiéndose las uñas por la carga impositiva que se podrá venir encima el año entrante y sobre todo con un IVA al 19 por ciento.


Las plenarias de Senado y Cámara trabajarán esta semana decembrina en la discusión de la Reforma Tributaria.


De largo


Por disposición constitucional el Congreso de Colombia labora en dos periodos que conforman una legislatura anual. La primera temporada reglamentaria va del 20 de julio al 16 de diciembre y la segunda etapa del 16 de marzo al 20 de julio, cronograma que se repite en el cuatrienio legislativo.


El actual Congreso 2014-2018 acaba de evacuar la primera parte de su tercera o penúltima legislatura anual 2016-2107, que concluyó el pasado viernes 16 de diciembre, pero por el momento especial que vive el país los congresistas no saldrán a vacaciones o como ellos lo llaman al receso legislativo de finales y comienzo de año.


Por disposición del Poder Ejecutivo, que es lo mismo que el presidencialismo criollo, los congresistas entraron en una especie de sesiones permanentes para avanzar en la implementación, mediante el fast track o sistema rápido o abreviado de debates, de la agenda que incluye los temas para de una vez por todas asegurar legalmente el regreso de las Farc a la vida democrática colombiana.


Pero al mismo tiempo aprobar o no al Ejecutivo antes de terminar el año, su polémica Reforma Tributaria, que en opinión de los entendidos en esas materias económicas no tuvo nada de estructural o de una política pública de tributos a largo plazo, sino de duros impactos al bolsillo de los colombianos, desde los más pudientes, pasando por la siempre sacrificada clase media y esta vez hasta tocar por los laditos a los pobres.


Para ello, el Gobierno Nacional expidió recientemente dos decretos que acaban con el descanso de los legisladores y sus familias. El primero de ellos se emitió antes del pronunciamiento de la Corte Constitucional que dio vía libre al fast track y que citó a sesiones extras al Congreso entre el pasado 17 y este viernes 23 de diciembre, para que se ocupe exclusivamente de debatir la Reforma Tributaria y unos proyectos del Ministerio de Agricultura.


Como se sabe, la propuesta para modificar el modelo impositivo central ya pasó los debates de las comisiones conjuntas económicas, las del Senado y la Cámara, por el mensaje de urgencia al que llamó el Gobierno. O sea, mientras por un lado unos congresistas le jalan al tema de la paz, otros se ocuparán del económico.


Luego el Gobierno expidió un segundo decreto ampliando las sesiones extras del 19 de diciembre hasta el 15 de marzo del nuevo año, un día antes de reiniciarse la segunda parte de la legislatura 2016-2017.


Por eso es que ayer las comisiones Primeras o Políticas del Congreso, en ambas comisiones, iniciaron la discusión integral de la agenda hacia el posconflicto y de esa forma concretar jurídicamente la reinserción, previo indulto y amnistía, de unos 6.000 guerrilleros de las Farc, todo lo cual tiene mensaje de urgencia del Ejecutivo.


Aunque se habla de unas 25 iniciativas hasta ahora han trascendido la del indulto y la amnistía y las que tienen que ver con la jurisdicción especial para la paz, la cláusula de los acuerdos hasta el 2030, la unidad de investigación contra el paramilitarismo y las normas procesales de la jurisdicción de paz.




“Sí trabajamos”

El representante liberal a la Cámara por Antioquia, Óscar Hurtado, dijo que los congresistas, al contrario de lo que piensa la gente, laboran todo el año en tres facetas básicas: la política, la legislativa y la regional.


Explicó que legislar no es sólo asistir a las sesiones del Congreso sino que incluye preparar ponencias y debates a los proyectos, para no salir con un chorro de babas.


La faceta regional ocupa gran parte de la agenda de un congresista y es la que se hace constantemente con las comunidades, con los alcaldes, el gobernador en cada territorio a donde pertenece el legislador, escuchando y resolviendo problemas de la gente.


Y la política se hace todos los días, sobre todo ahora cuando empieza una nueva campaña preelectoral.