Política

25 years without Federico Estrada
25 años sin Federico Estrada
Autor: José Ignacio Mejía / Nacho
30 de Mayo de 2015


Recurriendo la memoria del analista y abogado Guillermo Mejía Mejía, quien fue su alumno, amigo, compañero y uno de los pocos líderes sobrevivientes del trágico destino del desaparecido Directorio Liberal Popular, DLP, brindamos hoy un tributo.

1

Foto: Archivo El Mundo 

Con William Jaramillo y César Pérez.

A los 25 años del asesinato de Federico Estrada Vélez, una de las tantas víctimas de la guerra desatada por Pablo Escobar Gaviria contra el Estado y la sociedad colombiana, el recuerdo de lo que fue la trayectoria de este connotado político antioqueño se hace necesario por sus grandes méritos.


Nació en una familia numerosa de campesinos cafeteros, en la zona rural del municipio de Heliconia, en 1926, en la finca Monteadentro, municipio donde cursó sus primeros años y luego pasó a la Universidad de Medellín, que estaba recién fundada por un grupo de liberales que se alejaban así de la Universidad de Antioquia permeada por las ideas conservadoras del Gobierno de turno. Era el 1° de febrero de 1950.


El jurista, académico y político


De Federico Estrada Vélez se destacan tres aspectos de su vida: uno el de jurista, otro el de académico y otro el de político.


Es muy extraño encontrar personas que sepan conjugar estas tres actividades en forma paralela. Estrada Vélez lo hizo. Su recuerdo como jurista, especialmente en materia penal, tuvo un público reconocimiento nacional e internacional como autor de varios textos sobre Derecho Penal y criminología, defensor y parte civil en sonados casos de la crónica judicial de la época en donde se destacaba por su brillante oratoria, matizada con un análisis probatorio y una argumentación  que convencía a los jurados en las audiencias públicas que por esa época eran de rigor en el proceso penal vigente. 


Antioquia tuvo en la década de los años sesenta notoriedad excepcional en el campo del Derecho Penal en el ámbito nacional y se afirmaba que los más distinguidos eran Federico Estrada, Hernando Londoño Jiménez, J. Emilio Duque Echeverri, Helí Mejía Gómez, Jorge Ochoa Henao, Fabio Arbeláez Cifuentes, J. Antonio Ochoa González, Luis Arcila Ramírez, Augusto Gaviria Pérez, Luis Eduardo Mesa Velásquez, Humberto Carrasquilla y Juan Antonio Murillo, entre otros.


Como académico se recuerda su paso por la Consiliatura de la Universidad de Medellín y especialmente por la decanatura de la Facultad de Derecho, en donde le correspondió afrontar, con el rector Juan Peláez Sierra, un paro de estudiantes y profesores que terminó en la fundación de la Universidad Autónoma Latinoamericana en el año de 1966.


Pero aparte de estos incidentes, fue la cátedra de Derecho Penal la que le dio más realce académico, especialmente porque era reciente su paso por las escuelas penales italianas en donde se especializó y donde pudo apreciar directamente los distintos enfoques doctrinarios de los célebres tratadistas italianos.  


Pudiera decirse que hizo una carrera judicial “per saltum” pues de auxiliar de instrucción criminal del inmolado fiscal Fabio Arbeláez Cifuentes, (asesinado al frente del Palacio Nacional en la puerta del Café El Vesubio), pasó, al cabo de los años, a magistrado de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia.


Este talante de jurista lo distinguió posteriormente en el Congreso en los brillantes debates que protagonizó en el Senado de la República, especialmente el debate político sobre la guerra en las elecciones de 1982 y como ponente de varias leyes sobre la materia penal.


Federico Estrada Vélez tuvo su primera participación política en corporaciones públicas en l968, cuando hizo parte de la lista al Concejo de Medellín, en representación del Partido Liberal, de la cual hicieron parte entre otros  William Jaramillo Gómez, el empresario John Gómez Restrepo, el economista y exgerente de EPM, Alberto López Toro, el ingeniero Evelio Ramírez Martínez, el periodista Armando Cardona Cataño y la abogada María Victoria Mejía.


Fue un hombre muy familiar. 


Fue presidente de esa corporación, la cual tuvo además la representación de importantes figuras de la política antioqueña, tales como Óscar Peña Alzate, Mariano Ospina Hernández, Alfonso Núñez Lapeira, Rodrigo Uribe Echavarría, el excandidato presidencial Hernando Echeverri Mejía, Jaime Piedrahíta Cardona, Tiberio Tirado, Gilberto Díaz Gutiérrez, el exlíder guerrillero Israel Santamaría y el dirigente de oposición Orlando Durango Hernández.


Fue, además, concejal durante varios períodos de su natal Heliconia y representante a la Cámara. De allí saltó a la Corte Suprema de Justicia, Sala Penal, en donde estuvo por corto tiempo pues era la política lo que más le seducía.


Su próxima entrada al Congreso sería al Senado como jefe del Directorio Liberal Popular de Antioquia, DLP, movimiento político que creó en compañía de otros conocidos dirigentes como los exrepresentantes Orlando Vásquez Velásquez y su hermano Octavio, Alberto Foronda Pimienta, Héctor Arango Ángel, Arlén Uribe Márquez, Alberto Díaz Muñoz, Roberto Cano Zuleta, los exdiputados Regino Cerén Pacheco, Óscar Ramírez y los exconcejales Clementina Giraldo de Isaza, Beatriz Londoño de Botero, Gorgonio Gutiérrez, Francisco Zapata y el exsecretario de Gobierno Departamental y expresidente del CNE, Guillermo Mejía Mejía.


Embajador en Italia


Durante el Gobierno de Virgilio Barco (1986-1990),  cuatro fuerzas políticas liberales sobresalían en Antioquia: el Directorio Liberal de Antioquia, que presidía Bernardo Guerra Serna, el Directorio de Izquierda Popular, que tenía como jefe a William Jaramillo Gómez, el Directorio Liberal Popular, DLP, al mando de Federico Estrada Vélez y el Directorio Liberal de Antioquia, Sector Democrático, que comandaba el hoy expresidente Álvaro Uribe Vélez.


Por un pacto político con el mismo presidente Barco, se acordó que, en orden de mayor a menor votación, los presidentes de dichos directorios políticos ocuparan las distintas posiciones que directa o indirectamente dependían de la Presidencia de la República.


En ese orden fueron gobernador de Antioquia, Bernardo Guerra Serna, cargo que ocupó pocos meses debido a una investigación disciplinaria, alcalde de Medellín, William Jaramillo Gómez y embajador en Italia, Federico Estrada Vélez. Curiosamente el senador Álvaro Uribe Vélez se abstuvo de participar en dicho acuerdo.


Como sucedió cuando era magistrado de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, no soportó la ausencia de la política ejerciendo como embajador y regresó a ponerse al frente de su Directorio, sin imaginar que la muerte lo esperaba.




El sino trágico del DLP

Este directorio político tuvo su fortaleza en varias regiones del departamento, pero con mayor énfasis en el Occidente y en el Urabá antioqueño. Su sino trágico comenzó con el asesinato en Urabá de dos de sus dirigentes más conocidos por sus apodos que por sus nombres propios: “Chatarra” en Carepa y “Sapo Hermoso” en Chigorodó. 


El 21 de mayo de 1990, a las doce del día, en el cruce de la carrera 65, con la calle 44 San Juan, mientras su vehículo esperaba el cambio de semáforo, un sicario armado de un changón acabó con la vida de Federico Estrada y de su conductor. Días antes había sido secuestrado frente a las instalaciones del Colegio San Ignacio por sicarios al servicio de Pablo Escobar.


Después se supo que estuvo retenido en una casa por el barrio La Castellana y su liberación fue tan misteriosa como su secuestro. Un grupo élite de la Policía buscaba, en otra operación distinta a la de su rescate, a otra persona. Los secuestradores de Estrada V. creyeron que habían sido descubiertos y huyeron dejándolo solo.


Por sus propios medios salió de su lugar de reclusión, cogió un taxi y regresó a su casa. A muchos de sus más cercanos amigos les expresó que él creía que su cuota de sacrificio, en la guerra del cartel de Medellín, estaba pagada.


Posteriormente en 1992, en circunstancias distintas, fueron asesinados el exalcalde de Bello, Alberto Díaz Muñoz, en el barrio París, mientras asistía a una reunión política. En 1994, al salir de un Viernes Liberal, fue ultimado en presencia de su esposa e hija, el representante a la Cámara, Alberto Foronda Pimienta, por sicarios enviados por Pablo Escobar Gaviria, crimen completamente esclarecido.


También en 1994, al salir de dictar clase en la Universidad de Medellín, fue asesinado el representante a la Cámara, Arlén Uribe Márquez. Meses después también fue asesinado su hermano.


Pocos años después, en un absurdo accidente de tránsito en el peaje de Amagá, una volqueta cargada de carbón, sin frenos, despedazó el pequeño vehículo en que se desplazaba el exrepresentante a la Cámara y notario Roberto Elías Cano Zuleta. Murieron él, su esposa y una pequeña hija de brazos.


El asesinato de Estrada Vélez y de otros dirigentes políticos del DLP se puede decir que no tuvieron un hilo conductor, salvo el de Alberto Foronda, que también tuvo el mismo autor intelectual.


Los demás fueron hechos esclarecidos unos, en la impunidad otros, pero de todas formas producto de una guerra en la cual la clase política, el periodismo y la Rama Judicial pusieron la cuota más alta. 





Comentarios
1
jose
2015/05/31 12:47:53 pm
Nacho x que no recordar estos lideres ya fallecidos. Regino ceren pacheco diputado x uraba Manuel corte de betulia. Leonardo ospina.