Derechos Humanos

Armed conflict in Colombia: factors, actors and multiple effects
Conflicto armado en Colombia: factores, actores y efectos múltiples
Autor: Heidi Tamayo Ortiz
12 de Febrero de 2015


El informe está compuesto por dos relatorías que recogen las posiciones de los doce académicos y el ensayo escrito por cada uno de ellos y ya está publicado en el sitio web de la mesa de negociaciones.


El conflicto armado en Colombia, que ha dejado alrededor de siete millones de víctimas, constituye una responsabilidad compartida entre las Farc, los paramilitares y el Estado. Esa es una de las conclusiones en las que coincidieron los doce expertos de la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas, quienes presentaron su informe ayer en La Habana, ante las delegaciones del Gobierno y las Farc. 


Aun así, hay algunas discrepancias de opiniones, en lo que tiene que ver con la legitimidad de la lucha armada iniciada por las Farc. Otros temas como los efectos devastadores que ha dejado la violencia y las condiciones sociales de desigualdad, inequidad y desorganización del Estado son develadas en las relatorías Una lectura múltiple y  pluralista de la historia  y Hacia la verdad del conflicto: insurgencia guerrillera y orden social vigente, presentadas por  Eduardo Pizarro Leongómez y Víctor Manuel Moncayo Cruz, respectivamente:


Origen del conflicto


Para entender las causas del conflicto armado en Colombia es necesario remitirse al pasado remoto, consideran algunos de los expertos. Sin embargo, otros creen que aunque la violencia que se vive en la actualidad tiene causas de tiempos pasados, los actores y las dinámicas se han transformado significativamente. En este sentido, hay quienes se remitieron a los conflictos agrarios de los años veinte, mientras que otros se enfocaron en la etapa posterior al Frente Nacional, unos más consideran la violencia bipartidista entre liberales y conservadores. 


Si bien, la relatoría de Pizarro relata que “tras la última guerra civil tradicional, la llamada Guerra de los Mil Días (1899-1902), el país vivió un período extenso de relativa calma, casi medio siglo”,  finalizando los años cuarenta la violencia empezó a incrementarse, en parte por la fuerte adhesión de la población a los dos partidos tradicionales, que se convertirían en “subculturas políticas enfrentadas” y que propiciarían episodios de violencia que se acrecentarían con los años. “El bipartidismo en Colombia se mantuvo incólume, mientras que en la mayoría de naciones de América Latina surgieron otros partidos a principios del siglo XX”, apunta la relatoría.


Pero, las políticas agrarias también son consideradas causales del conflicto armado del país, en tanto que estas estuvieron marcadas por desigualdades en el acceso a la tierra y “una grave ambigüedad en torno a los derechos de propiedad”, a lo que se suman las insuficientes respuestas estatales para contener la violencia. 


Continuidad y ruptura


Algunos expertos sostienen la idea de que los orígenes del conflicto armado que perdura en la actualidad se basan en las políticas agrarias enfrentadas, entre quienes defendían la gran propiedad y la pequeña. En este sentido, María Emma Wills considera que se dio pie para que el campesinado sentara una postura independiente, que no daba cabida a convertirse en desplazados urbanos o a desaparecer. 


Por su lado, otros académicos creen que esta continuidad ha tenido rupturas, tales como el origen de las guerrillas Farc y Eln, que decidieron enfrentarse al Estado en 1964. “Para los ensayistas que sostienen la tesis de la diferenciación de los dos períodos históricos hubo una multiplicidad de factores que, en determinadas coyunturas tanto nacionales como internacionales y bajo el impulso de antiguos o nuevos actores, provistos de intereses variados y distintas estrategias para acceder al poder, van a generar períodos más o menos prolongados de violencia. Si nos atenemos a sus análisis, desde el fin de la Guerra de los Mil Días, hemos tenido básicamente dos períodos de violencia: de 1946 a 1964, llamada ‘la Violencia’ y desde 1964 hasta hoy”, dice la relatoría. 


Esa primera etapa estuvo dividida en fases como el cambio de hegemonía política, las confrontaciones posteriores al asesinato de Jorge Eliécer Gaitán  y la denominada “violencia tardía, con el desmantelamiento de los remanentes descompuestos del bandolerismo a mediados de los años sesenta”. La segunda etapa se caracteriza por la emergencia de grupos guerrilleros de “primera generación”, quienes luego se debilitaron y empezaron a recomponerse grupos como las Farc, el Eln y el Epl, la emergencia de las guerrillas de “segunda generación” (M-19, Quintín Lame y Prt), el incremento del tráfico de drogas y el surgimiento de los grupos paramilitares. 


¿Por qué ha perdurado?


Algunas de las causas por las cuales el conflicto armado ha perdurado por tantos años en Colombia son, según los expertos: 


- El narcotráfico y la “economía de guerra”, cuyos recursos potenciaban a los distintos grupos armados y criminales y que posibilitó problemáticas como los cultivos ilícitos y la asociación de actores políticos con estos grupos.


- Secuestro y extorsión, que dio recursos a los grupos guerrilleros y aumentó su capacidad de reclutamiento. 


- La precariedad institucional o la debilidad del Estado en materia de obtención de recursos para las entidades públicas, la infraestructura del territorio, la satisfacción de las necesidades de la población (educación, salud, justicia, entre otras) y “el tamaño y la calidad de la Fuerza Pública”. 


- El nacimiento de paramilitares, que se sostuvo gracias a la insubordinación de élites rurales legales, quienes se sentían desprotegidas por el Estado, las estructuras ilegales, especialmente mafias, la participación de sectores de la clase política y la participación de agentes del Estado. 


- La incidencia de grupos armados y recursos ilegales en los procesos electorales del país. 


- La inequidad y las irregularidades en la distribución de la tierra y los derechos de propiedad. 


- El círculo vicioso en que se ha convertido la violencia, la cual genera daños y precariedad en la sociedad, pero también crea rupturas éticas y en la Ley.


¿Cómo nombrarlo?


Al caracterizar el conflicto armado que ha vivido Colombia, algunos de los expertos consideran que este debe denominarse como “conflicto social armado”, mientras que otros apuntan a que ha sido una guerra civil, simplemente una guerra, un conflicto irregular. Ante la diversidad de opiniones, se ha optado por nombrarlo como “conflicto armado interno”, un concepto que se ha manejado en la mesa de negociaciones. 


Algunas de las características expuestas por los académicos son: 


- Es un conflicto prolongado y se constituye como uno de los más largos del mundo. 


- Es complejo, por la gran convergencia de actores: Estado, guerrilla y paramilitares y por tener múltiples factores. 


- Se ha dispersado por todo el territorio nacional y ha habido fragmentación de los grupos armados enfrentados. 


- Ha sido discontinuo, “pues aunque las llamadas guerrillas de ‘primera generación’ decayeron, a partir de los años ochenta no sólo renacieron sino que coincidieron con un desbordamiento de los grupos armados de extrema derecha”.


- Ha estado permeado por grandes diferencias regionales, algo que puede estar influenciado por la complejidad geográfica del país. 


- Ha sido “atroz”, siendo la población civil la que ha sufrido los mayores daños. 


- Sus raíces son políticas, aunque en algunos grupos armados estos rasgos han sido más superficiales que en otros. 


Múltiples actores


Según la relatoría, los actores principales del conflicto armado de Colombia han sido dos en la primera fase (1964-1980) y tres, en la segunda (1980-2015), sin dejar de lado otros actores sociales y políticos que cumplen papeles importantes. 


- Fase 1964-1980: sobresalen la confrontación de las “guerrillas de primera generación” y las Fuerzas Militares y fue caracterizada por el debilitamiento de la guerrilla a finales de los sesenta y principios de los setenta. 


- Fase 1980-2015: esta fase ha permitido que el conflicto se agudice tras la aparición de los grupos paramilitares y los “recursos financieros sin antecedentes provenientes del tráfico de drogas, el secuestro y la extorsión”, lo que dio pie a lo que los académicos denominan “terceros oportunistas”, es decir organizaciones criminales o agentes políticos que han buscado obtener beneficios particulares con el conflicto. 


¿Por qué ha perdurado?


Algunas de las causas por las cuales el conflicto armado ha perdurado por tantos años en Colombia son, según los expertos: 


- El narcotráfico y la “economía de guerra”, cuyos recursos potenciaban a los distintos grupos armados y criminales y que posibilitó problemáticas como los cultivos ilícitos y la asociación de actores políticos con estos grupos.


- Secuestro y extorsión, que dio recursos a los grupos guerrilleros y aumentó su capacidad de reclutamiento. 


- La precariedad institucional o la debilidad del Estado en materia de obtención de recursos para las entidades públicas, la infraestructura del territorio, la satisfacción de las necesidades de la población (educación, salud, justicia, entre otras) y “el tamaño y la calidad de la Fuerza Pública”. 


- El nacimiento de paramilitares, que se sostuvo gracias a la insubordinación de élites rurales legales, quienes se sentían desprotegidas por el Estado, las estructuras ilegales, especialmente mafias, la participación de sectores de la clase política y la participación de agentes del Estado. 


- La incidencia de grupos armados y recursos ilegales en los procesos electorales del país. 


- La inequidad y las irregularidades en la distribución de la tierra y los derechos de propiedad. 


- El círculo vicioso en que se ha convertido la violencia, la cual genera daños y precariedad en la sociedad, pero también crea rupturas éticas y en la Ley.


Daños en la población


El conflicto armado en Colombia ha llevado el terror a la población civil, según los académicos. Para ilustrarlo, hacen un recuento de los distintos hechos victimizantes que se han ocasionado: desplazamiento de población, despojo de tierras, secuestro, extorsión, reclutamiento ilícito de niños, niñas y adolescentes, tortura, homicidio en persona protegida, asesinatos selectivos y masacres, amenazas, delitos contra la libertad y la integridad sexual, desaparición forzada, minas antipersonal, munición sin explotar y artefactos explosivos no convencionales, ataques y pérdidas de bienes civiles y atentados contra bienes públicos. 


Estos hechos han demostrado que el modus operandi de los grupos armados presenta grandes diferencias, “agentes estatales han sido responsables especialmente de asesinatos selectivos, tortura, ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas. Las guerrillas, a su turno, han sido responsables, sobre todo, del uso de minas antipersonal y artefactos explosivos no convencionales, ataques contra bienes civiles y públicos, desplazamiento forzado, secuestro, extorsión, reclutamiento ilícito y daños ambientales. Finalmente, los grupos paramilitares tienen enorme responsabilidad en delitos como asesinatos selectivos, amenazas, masacres, desplazamiento forzado y despojo de tierras, tortura y delitos sexuales”. 


Pero estos hechos victimizantes también tuvieron incidencia de los “terceros oportunistas”, quienes contribuyeron en el drama humanitario que se ha vivido en Colombia por décadas.