Cultural

Poetry without danger of extinction
Poesía sin riesgo de extinción
Autor: Juan Pablo Ramirez
22 de Diciembre de 2014


Uno de los ganadores de Estímulos al talento creativo 2014 presenta su libro de poemas, en el que escribe que las palabras, incluso sin existir, se sienten solas.


Foto: Cortesía 

Carlos Jaramillo es estudiante de últimos semestres de Filosofía en la Universidad de Antioquia, y cursó estudios de Historia del Arte en la Fundación Universitaria Bellas Artes.

 Twitter: @juampa_ramirez


La imagen de un perro escuálido con su mirada fija en algo que se desconoce -tal como se usaba en la Edad Media para simbolizar la melancolía-, es la presentación de Extinciones, primer libro de Carlos Andrés Jaramillo, un estudiante de Filosofía, quien en julio de 2014 ganó la tercera convocatoria del Estímulo al talento creativo en la modalidad de Poesía.  


Jaramillo asegura que su texto es el producto de aproximadamente dos años de trabajo, tiempo en el que ha procurado responderse a sí mismo, a través de la poesía, cómo funciona el mundo y cuál puede ser el sentir de quienes lo habitan, pues en sus versos explora temas como la soledad, los vacíos, el olvido, la vida y la muerte. 


De acuerdo con Lucía Donadío, editora de Sílaba, esta editorial nunca dudó en publicar Extinciones, “desde el principio nos pareció una escritura muy valiosa y de una profundidad que nos dejó asombrados, porque el autor es un hombre muy joven, y si uno lee sus poemas, podría pensar que ha vivido mucho más, por esa reflexión tan bella que hace de asuntos trascendentales de la vida humana”.


Según el ganador del Estímulo al talento creativo, la poesía llega y se instala. Comienza como un ritmo en el cuerpo y el pensamiento, y luego adquiere voz y palabras que se comunican entre sí. “A partir de la primera frase, la poesía ya se apodera de uno y es imposible olvidarla, por eso es importante estar a la altura de la intuición”, dice el autor. 


Ilustración El galgo inglés, de Alberto Durero.


Letras que no se extinguen


Los poemas que componen el texto carecen de título. En palabras de su autor, se debe a que el protagonismo de su trabajo literario deben ser el contenido y el efecto que tenga en los lectores. El filósofo Luis Eduardo Martínez, por ejemplo, asevera que los versos de Jaramillo “establecen un intercambio simbólico entre un infinito que desea ser nombrado y el silencio que se encuentra en la imposibilidad de las palabras”.


Poesía vivencial


Fiel lector de autores como los argentinos Alejandra Pizarnik, Jorge Luis Borges y Hugo Mujica, el colombiano Elkin Restrepo y algunos poetas persas o japoneses; Carlos Andrés Jaramillo asevera que algunas de esas inspiraciones le han hecho entender que la poesía “es como alcanzar un gran vacío dentro de uno mismo. Es algo vivencial y subjetivo”. 


Por esto, y por la satisfacción de saber que al menos una persona leerá sus versos después de esta primera publicación, el escritor dice que la literatura seguirá acompañando su camino y complementando su visión filosófica.




Poema 1

Nada, sino esa luz inhabitable 


como en la acera un perro muerto


o llevar las vísceras en las manos


y la mirada turbia de quien se fue en la memoria.


Nada, sino esa luz,


de quieta soledad, de blancas alas


danzando en torno a la vacuidad del ser.




Poema 2

Somos un diálogo incesante, 


una palabra unida al silencio


desde la raíz.


(Un volverse contra sí mismo).


Días en que hablar,


es escuchar lo perdido. 




Poema 3

Era el tiempo.


Tú dijiste: guárdalo,


entre tus manos que escriben.


Guárdalo, en cada ojo


con el que me ves y no ves en la mañana,


con cada esperanza que has perdido


o todavía guardas.


Es el tiempo, dijiste, 


Ámalo, en cada hora que se abre


para mostrar su vacío.