Cultural

The printed book, doomed to die slowly
El libro impreso, condenado a morir lentamente
Autor: Gabriela Ranowsky Gonzalez
10 de Septiembre de 2015


Manuel Gil, experto en desarrollo de estrategias para empresas editoriales, conversó con este diario sobre cómo la tecnología y la internet han impactado al sector del libro.


Foto: Giuseppe Restrepo 

Manuel Gil dirige el blog Antinomias Libro, dedicado a analizar y reflexionar sobre el sector del libro.

La industria editorial permaneció inmune a los cambios del mundo globalizado hasta hace algunos años. De hecho, es desde el boom de la internet, que la industria editorial empieza a sufrir por el surgimiento de la web 2.0 y la digitalización; lo que supone un conjunto de sucesos que afectan la producción, la distribución y comercialización, y el consumo en el ámbito mundial. 


Así lo explica el especialista Manuel Gil, quien además asegura que, “los usuarios también deberán modificar sus hábitos y dibujar un nuevo ecosistema, en torno a la transición digital complicada, en la que se encuentra actualmente la industria editorial”.


- ¿Cuáles son las grandes deficiencias de las empresas editoriales, que usted puede encontrar, que han llevado a que algunas cierren?


La globalización de la tecnología y la internet ha ocurrido de una forma tan veloz que prácticamente ha tomado por sorpresa a estas empresas; es muy difícil establecer una adaptación a lo que se prefigura ya como una cadena de valor completamente nueva en el mundo digital.


Si tenemos en cuenta que las editoriales son en algunos casos empresas unipersonales o pymes, al fragmentarse tanto las audiencias debido a la internet, estas editoriales se quedan con un nicho muy pequeño, los cuales, a través del tiempo, dejan de ser rentables. 


La eclosión del ecosistema digital sí permite a muchísimas editoriales poder competir en entornos globales de una manera absolutamente sencilla. Mientras que conseguir distribuir libros en papel a Europa, actualmente para una editorial latinoamericana es complicadísimo por carecer de redes de comercialización, en digital es facilísimo. En conclusión, el éxito es estar donde están las audiencias, y en este caso es en internet.


- ¿Cómo, en el mundo globalizado que parece tenerlo todo en internet, el libro físico puede sobrevivir? ¿Hay alguna forma para evitar que desaparezca?


En el mundo del libro va a ocurrir lo que podríamos llamar el Principio de Arquímedes de la industria editorial, es decir, conforme emerja el libro digital, evidentemente el libro en papel va a decrecer. Hay contenidos que ya ningún editor piensa en seguir haciéndolos en papel, como son las enciclopedias, las guías de viaje, libros de economía, de marketing, y otras áreas donde la mutación está siendo muy rápida. 


Entonces, la solución para evitar que el libro en papel desaparezca, es que las editoriales creen una red de comercialización bajo demanda en cada país, y así los usuarios puedan seguir disfrutando la opción de obtener un libro impreso.


- ¿De qué manera los esfuerzos del Estado pueden cambiar el panorama para las empresas editoriales?


Creo firmemente en el papel de los poderes públicos a la hora de conformar una industria de los contenidos competitiva y potente. Es impensable hoy en día que una empresa editorial pueda lograr sus objetivos,  si no cuenta en su mayoría, con la ayuda del Estado. 


Un ejemplo sería favorecer políticas de dotación bibliotecarias, las cuales posibilitan el sostenimiento de la industria editorial. Favorecer el mercado de las bibliotecas a través de las industrias editoriales es una decisión de políticas públicas. 


- ¿Cuáles considera usted que podrían ser los métodos de conquistar nuevos lectores? 


Nos encontramos en la edad de oro de la lectura. Ahora mismo la gente está leyendo, lo que no sabemos es qué está leyendo. Contenidos que para unas personas pueden parecer interesantes o educativos, para otros, simplemente no lo son. Actualmente los porcentajes de lectura digital son infinitamente superiores a los índices normales de lectura que están correlacionados con la lectura de libros.


Pero si lo que queremos es que las personas lean contenido cultural o educativo, ahí entraría entonces el Estado, que sería el encargado de establecer políticas para que los medios de comunicación dediquen parte de sus espacios a promover este tipo de lecturas de calidad.


¿Qué opinión le merece la novena Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín que empieza mañana?


Todo aquello que signifique poner el libro a disposición del público y acercar al autor  a sus lectores, es enormemente positivo a nivel social. Por lo que este tipo de eventos deberían ser desarrollados de manera continua en las diversas comunidades con más frecuencia. 



Manuel Gil

Es licenciado en Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, máster en Dirección comercial y miembro de la primera promoción del programa avanzado de Dirección y gestión de empresas editoriales del Instituto de Empresas. Cuenta con más de 35 años de experiencia profesional en importantes compañías del sector del libro, en España y Latinoamérica. Es coautor de varios libros como Manual de edición. Guía para editores, autores, correctores y diagramadores (Cerlalc, 2009, Bogotá) y Prueba, experimenta y aprende: marketing para librerías (Fundación German Sánchez Ruipérez, Madrid, 2013).