Cultural

Aura Lopez, remembrances in live voice
Aura López, recuerdos a viva voz
Autor: Daniel Grajales
29 de Noviembre de 2015


El Concejo de Medellín entregará hoy la Medalla al Mérito Cultural Juan del Corral Categoría oro a esta locutora, escritora, poeta y líder cultural, a las 11:00 a.m., en el Hogar del Anciano del municipio de Girardota.


Foto: Jhon Alexander Chica Yara 

Alberto Aguirre es uno de los amigos y compañeros de trabajo que más recuerda con cariño Aura López. 

Un olor a lavanda aromatiza los impecables pisos del lugar, minutos antes trapeados por una funcionaria sonriente. El silencio total se interrumpe sólo por sonidos de grillos, por soplos del viento y algunas gotas de lluvia que caen al suelo y van manchando de gris la mañana. El paisaje es campestre, los jardines tienen flores de colores vivos, que se ven desde las ventanas de las habitaciones. 


Con toda la tranquilidad y la paz que puede respirarse en el ambiente, nada resulta más agradable y ensoñador que la voz de Aura López, quien a sus 82 años se ve a lo lejos sentada en una silla de ruedas, con el periódico apoyado en sus piernas, mientras pronuncia algunas palabras que visualiza en los titulares de prensa, muchas tan sonoras que las repite una y otra vez. 


A unos tres metros de distancia, en un pasillo amplio, iluminado y que poco tiene que ver con la idea popular de un lugar de paso para adultos, las miradas de sus compañeros en el Hogar del Anciano del municipio de Girardota señalan el camino que separa el sonido de su voz de la posibilidad de mirarla a los ojos, de ver que los años han hecho marca en su piel, que atrás quedaron sus tertulias literarias, sus entrevistas a grandes personajes, sus recomendaciones de lectura en la Librería Aguirre (donde trabajó por muchos años) y hasta su capacidad crítica, porque su salud la ha llevado a un mundo de desconocimiento, de olvido, que no es tan desolador para ella, quien repite incansablemente que “las cosas van muy bien, eso sí hay que recalcarlo”. 


Aura López vive en este Hogar desde el 14 de mayo de 2015, hace seis meses y unos días más, debido a que sus padecimientos de salud hicieron que su familia tomara la decisión de llevarla, ya que, según relata su hermana Isabel López, “Aura vivía sola, en su apartamento en El Palo con El Huevo (Centro de Medellín), donde siempre vivió, por más de cuarenta años, era autosuficiente, bueno, con la ayuda de Nubia, amiga quien estuvo acompañándola, pero comenzó a presentar pérdida de la memoria, ya no podía salir sola, por lo que decidimos que lo más indicado era traerla al Hogar”. 


Y es que la vejez llegó como una poesía, como un verso que se materializa sin pedir permiso en la mente de un autor: “Me decía: ‘Isabel yo estoy muy preocupada porque estoy perdiendo tanto la memoria, ¿qué hace uno para eso?’, ante lo que yo le recomendaba visitar al médico, porque nunca en la vida fue a un médico, pero la vejez llegó sin que ella se diera cuenta, al igual que la enfermedad, porque ella nunca pensó en dejar su trabajo, por eso no fue tan traumático”, precisa la hermana de la escritora.


“Demencia tipo alzhéimer. Hemiparkinsonismo izquierdo. Evolución progresiva de la memoria, desorientación espacial y temporal, olvida lo que acaba de hacer. Duerme bien, no es agresiva”, precisa el diagnóstico de la neuróloga Luisa Victoria Londoño Hurtado, con fecha de marzo de 2015. 


Ante el panorama desolador de su realidad, Aurita, como la llaman sus compañeros y las funcionarias del lugar, se ve sonriente, saludable y animada a luchar contra el olvido. Al ver llegar a la hermana Elizabeth Ruiz Zuluaga, directora del Hogar, se emociona y la llama “amiga”, aunque no pueda recordar cómo es que se llama.


La religiosa precisa que “cuando llegó, Aurita decía que tenía que irse a trabajar, que tenía que ir a sus grupos de lectura y a ayudarle a más gente, que cómo iba a perder todo el día aquí sentada, haciendo nada. Pero es una mujer alegre, está animada, aunque le da nostalgia cuando trata de recordar a algunas personas y no puede”. 


Una vida por la cultura


Aunque al preguntarle qué es la memoria responde no tener idea de qué es, Aura López recita a viva voz para EL MUNDO un poema de Pablo Neruda, sin trabas, con una entonación perfecta, con las pausas necesarias, sin que se le pidiera, sólo con consultarle por el autor: “Pero tú eres la reina/ Cuando vas por las calles/ nadie te reconoce/ Nadie ve tu corona de cristal, nadie mira la alfombra de oro rojo que pisas donde pasas/ la alfombra que no existe/ Y cuando asomas/ suenan todos los ríos/ en mi cuerpo, sacuden el cielo las campanas y un himno llena el mundo”. 


Aura López dice que el Hogar del Anciano del municipio de Girardota es “hermoso, tranquilo” y disfruta de sentarse a observar la naturaleza, desde su ventana. Todas las mañanas lee el periódico, dice que cuando no ha llegado lo espera “con ansias y asombro”. 


La reina, el poema de Neruda que exalta a la mujer y rinde homenaje al amor, no se escapa de su memoria, y es preciso para que se recuerde su trayectoria, la que hoy la hace merecedora de la Medalla al Mérito Cultural Juan del Corral Categoría oro.


Además de ser colaboradora de diarios locales, como EL MUNDO, en el cual plasmó con letras su interés de la formación de públicos para la cultura, con entrevistas a personajes destacados, como lo había hecho ya en otros espacios desde la década de 1950; escribió para revistas y tuvo prestigiosos espacios radiales en cadenas como RCN, en los cuales contó historias, recitó poesía y buscó que la gente sensibilizara ante las artes, sobre todo ante la palabra. 


“Un hombre que escribe poesía es un poeta, una mujer que escribe poesía es una poeta. La mujer acepta el término poetisa como una palabra envuelta en un papel de regalo, cuando es una vana adulación: la mujer es tan persona como el hombre, no tendría qué ser diferente a él si hacen lo mismo”, dijo Aura López alguna vez en una entrevista, algo que hoy no recuerda perfectamente, pero que sí conecta con lo que hoy responde sobre lo mejor de su vida: “Contar historias es una de las cosas más maravillosas que he hecho en la vida”.


Ella también fue gestora cultural con proyectos para entidades como el Jardín Botánico, el Museo de Antioquia  y la Cooperativa Confiar, que hoy apoya sus gastos en el Hogar del Anciano, porque no tiene pensión, según su hermana porque “jamás se preocupó por el dinero, ella sólo quería trabajar, ayudar a la gente”. 


Olga Elena Mattei, poeta y amiga de Aura López,  dice que “esta mujer luchó toda la vida, muchas veces apoyando a los demás. Aura fue la gran colaboradora de Alberto Aguirre, tanto en la Librería Aguirre como en todos los empeños culturales que él tenía, siempre con un trabajo por los autores”.


Su labor en la Librería Aguirre, centro cultural de vital importancia en la historia de la ciudad, es fundamental en el relato de Mattei: “En ese espacio literario nos reuníamos, recuerdo reuniones con el maestro Fernando González, con Manuel Mejía Vallejo, Alberto Aguirre y ella, porque era una vitrina, un tertuliadero, porque aquí no había entonces muchas librerías. Con el tiempo, Aurita fue desarrollando sus propios proyectos, se mantenía con asuntos culturales en los que impulsaba a una persona y otra.  Sus escritos eran inteligentes, no era propiamente crítica, pero escribía muy bien, todo lo que sacaba siempre era importante, todo lo que publicó en prensa era muy importante, hacía muchas entrevistas, ser entrevistado por ella era un lujo. Fue locutora de importantes espacios culturales, leía poesía universal”. 


Vivir entre recuerdos


En su cuarto, adornado con pinturas de Ethel Gilmour, a quien describe como “una mujer hermosa, que pintaba increíble, qué belleza de mujer”; en el cual están acomodados algunos de sus títulos: Mujer y Tiempo (2009) y El Peñol, crónica de un despojo (2011);  además de una biblioteca que entre sus treinta números contiene Cuadro de Alberto Aguirre; Cantos ceremoniales, y  Las voces del capitán  de Pablo Neruda; Cuentos de Tomás Carrasquilla;  Mis asuntos de Mario Rivero y La risa del sol de Esther Fleisacher; un recuerdo pone a prueba su memoria. 


Se trata de un portarretratos que hay en su mesa de noche, que tiene la foto de un hombre que se repite en la decoración ya que está también en un marco más grande colgado en la pared, el cual no duda a la hora de identificar: “Es mi amigo Alberto Aguirre, mi gran amigo”.


 Si tiene que elegir entre la foto de Aguirre y el libro de Neruda que tiene en su otra mano, dice: “No soy de hacer eso, digamos que son muy interesantes los dos”. 


 “Tal vez no sea tarde para reconocer su trayectoria, está viva, más vale tarde que nunca”, dice su hermana,  en lo que coincide con la directora del Hogar, quien cree que “después no valdría la pena, aún está a tiempo el homenaje”. 


Carlos Bayer, concejal de Medellín, quien trabajó para que se hiciera realidad este reconocimiento, precisa que es una manera de que “la gente se dé cuenta de que su legado es a leer, hoy se lee poco, y ella trabajó mucho por el amor a la poesía y a la lectura, además del tema de la mujer. Margarita Rosa López, del Colectivo de Mujeres, fue quien me recomendó esta labor, y me di a la tarea de estudiar el legado de Aura. Este reconocimiento había que hacerlo en vida, yo estaba esperando que fuera antes, pero con la agenda del Concejo no fue posible, ya que por los momentos electorales no podíamos hacerlo por la Ley de Garantías”. 


A viva voz, cada vez más tenue y difuso pero certero, el mensaje de Aura López se va perdiendo entre cada paso que puede darse para salir del Hogar, y los ecos de los corredores resuenan que “siempre hay que disfrutar todo, porque hay cosas que uno olvida, que después no sabe qué estaba diciendo”.  




Biografía

Aura López nació en Yarumal, el 4 de febrero de 1933.


Escritora y columnista de los Periódicos El Mundo y El Colombiano. 


Promotora cultural, desde distintos espacios de ciudad en la Librería Aguirre, Escuelas Públicas de Medellín, emisoras culturales, el Museo de Antioquia y el Jardín Botánico Joaquín Antonio Uribe de Medellín, entre otros.


En el año 1959, Aura López trabajaba en la Voz de Medellín de RCN Radio. Su dedicación primordial estaba en realizar entrevistas a personajes de diferentes campos. Fue así como conoció a Alberto Aguirre, al hablar con él sobre el Cine Club de Medellín para su programa, y a partir de ese momento dejó de trabajar en la radio y comenzó en la Librería Aguirre. Fue la compañía de Alberto Aguirre hasta sus últimos días.


Su vida laboral culminó prestando sus servicios como asesora en extensión del Jardín Botánico, Joaquín Antonio Uribe. Asimismo, fue  la asesora cultural del Museo de Antioquia. 


Ha publicado cuatro libros: Historias (2004, editado por el Museo de Antioquia), La Escuela y la vida, (2006, editado por Fundación Confiar), Mujer y tiempo (2009, editado por Fundación Confiar y Confecoop) y El Peñol, crónica de un despojo (2011,  recuento de las experiencias a partir del proceso de demolición, traslado de los habitantes y posterior inundación del municipio de El Peñol, con motivo de la construcción de la represa de Guatapé. Entre el mes de septiembre de 1975  a marzo de 1979). 


Su vida y obra ha sido exaltada con el Premio El Colombiano Ejemplar, reconocimientos del Concejo de Yarumal y el Yarumo Plateado en la Ciudad de Medellín en el año 2002, por su vocación y servicio a la cultura y las letras.