Cultural

Colombian artists in Paris’ eyes
Artistas colombianos, en los ojos de París
Autor: Juliana Vélez Gómez
30 de Diciembre de 2013


La exposición “Sans lieu ni tete” / “Sin lugar ni cabeza”, en la Galerie Mark Hachem, de París, se inauguró el 28 de noviembre y debido a la acogida del público estará abierta hasta principios de enero.



Obra de Alejandro Tobón. Nido de Gulungo. 270 y 210 cm. Ensamble. 2013. 

Al parecer, las únicas puertas que se abrieron a los cinco artistas colombianos no fueron solo las de la Galería de Mark Hachem, en París. Con la apertura de la exposición colectiva “Sans lieu ni tete” / “Sin lugar ni cabeza”, de los pintores Mauricio Gómez, Kamel Ilian, Jaime Gómez y Aníbal Vallejo y el escultor Alejandro Tobón, no solo hubo mucho de qué hablar en los medios franceses sino que además se abrió el camino para el inicio de varios proyectos en el ámbito internacional en los que participarán estos artistas. 


La buena recepción por parte del público estuvo reflejada, además, en el interés de los curadores y los críticos de arte así como en las más de 300 personas que asistieron a la inauguración a finales de noviembre. 


Estas obras viajaron hasta París gracias a la gestión y la alianza que constantemente hace la galerista Luz Elena Montoya y que, en esta ocasión, con Mark Hachem, otro galerista que tiene sedes en Nueva York, París y Beirut, lograron organizar esta muestra en la capital francesa. 


Desde pinturas con formas intrincadas y explosiones de color, hasta esculturas hechas con madera y resinas, cada artista, con un lenguaje y una temática particular, proporcionó a los espectadores una interpretación de la realidad y de su propio mundo. 


La técnica y el concepto, sumado a la rigurosidad con que estos artistas asumen sus obras no solo dejaron una impresión positiva sino que permite concebir lo importante que es la vibilización de los artistas colombianos en nuevos mercados, sobre todo, cuando los certámenes nacionales no necesariamente incluyen todas las propuestas artísticas que surgen ni son las únicas plataformas que pueden validar estos trabajos. 


Cinco formas de ver el paisaje


A la obra que Mauricio Gómez mostró en esta exposición la define esos entramados o “matorrales” como él los llama. Su pintura es una superposición de líneas, un paisaje imbricado, esas ramas enredadas que se vuelven espesas y a las que toca “desbrozar”, dice él. Gómez retoma esas formas particulares que tiene cerca de su casa en El Retiro y las nombra, según el lugar al que pertenezca ese “matorral”. El gesto y el color son cruciales en su trabajo. 


Sus pinturas “son una excusa para muchos colores. La intención nace de esos lugares a los que es difícil penetrar. A veces son más inquietos, a veces son más desesperantes, a veces son más aburridos, pero todo eso tiene que ver también con los estados de ánimo, es como un diálogo”, explicó Gómez. 


Menos “entramada” es la obra de Jaime Gómez, quien participó con seis obras: cuatro bodegones con frutas o flores, un paisaje y una composición con instrumentos de música. De acuerdo con Gómez, “los cuadros pretenden ser una invitación al silencio y al orden, pues considero que debo dar de lo que menos se ve en el mundo actual para incitar al cambio”. 


Con un trabajo más abstracto, Kamel Ilian llevó a la muestra una parte de la serie “Sublime Frequencies”, basada en un proceso del artista relacionado con la espiritualidad y la reflexión sobre él mismo. Los colores que Kamel utiliza en sus pinturas son el resultado de una experiencia personal que sucede con la observación y las sensaciones de cada día. “Para mí la pintura es como un estado meditativo y realmente la función que tiene (o no sé si tendrá algún tipo de función real ese tipo de obra que yo hago) es que están cargadas de mi propia energía y lo interesante es que siendo algo abstracto algunas personas se sienten  cautivadas por ese tipo de pinturas”, manifestó el artista. 


La mezcla de la pintura con textiles, hilos y elementos de bisutería componen los cuadros de Aníbal Vallejo, quien participó con ocho obras de la serie “Paisaje sin lugar”. “Ahí yo estaba reinterpretando tanto obras clásicas como la manera personal de ver el paisaje contemporáneo interno o externo”, indicó Vallejo. Estos cuadros aludían a un paisaje de un sitio que no existe, “que está en la cabeza del artista” y los personajes que se muestran en esa serie son anónimos, no tienen rostro porque al artista le interesa el anonimato, “me interesa que ese vacío que queda en la pintura, el ojo del espectador lo termine de llenar. Me interesa dejar la tela cruda o cosas sin terminar para que el espectador haga su parte, lo llene y lo interprete”.  


Entre madera, resinas, color y volumen transcurre la obra del último de los artistas, el escultor Alejandro Tobón. Una de las piezas fue “Nido de Gulungo”, generada a partir de la idea de la construcción de casa y que toma como referente los nidos de las oropéndolas. Otra, es una esfera de 90 centímetros hecha con rezagos de material de madera. Las acompañan dos piezas de la serie “Fuerza extrema”, que son unos rinocerontes que permiten reflexionar sobre la fuerza de la supervivencia y unas ovejas aladas y sin cabeza de la serie “Migrantes” que, en parte, hace referencia a la identidad. 


Para Tobón, aunque sean piezas independientes, desde el aspecto museográfico están instaladas de manera que entre ellas mismas generen un contenido y un diálogo, por eso él reconoce que más que esculturas lo que hay es una instalación “por eso los materiales son recurrentes entre ellas, la madera, la resina, el color blanco de la resina”, afirmó él.


Más de allá de la muestra


Y es que las buenas noticias no terminan cuando desmonten las obras. Ya se habla de una propuesta para hacer otra exposición en Beirut en el 2015 y para el año que viene participarán en una feria en South Hampton y Palm Beach, en Estados Unidos. 


Los cinco artistas coincidieron en que esta exposición no solo trae repercusiones positivas en términos económicos sino más en la visibilización de la obra y la oportunidad de incursionar en mercados que para muchos de ellos hasta ahora son desconocidos. 


Otro punto en el que concordaron, fue en el hecho de que actualmente en otros países, ya se tiene otra percepción del arte latinoamericano y en particular del colombiano. 


Alejandro Tobón afirmó además que los artistas de Colombia están a la par con las fuentes teóricas, estéticas y conceptuales que usan en Europa, Asia o Estados Unidos, de manera que no es necesario quedarse a la espera por figurar en los espacios “cerrados” del arte en Medellín y Colombia. 


Por su parte, Aníbal Vallejo expresó que en este momento los artistas no producen obras que hablan únicamente de Medellín, sino que son obras globales. “Cuando alguien va a una exposición, muchas veces no sabe quién es el artista, lo que impacta es la obra, independientemente de dónde sea”, agregó Kamel Ilian. 


Por eso, “bien puede confundirse el espectador si desea tomar las esculturas de Alejandro Tobón por italianas, los cuadros de Mauricio Gómez por alemanes, los de Kamel Ilian por japoneses, los de Aníbal Vallejo por estadounidenses, o los míos por franceses u otros. En Colombia también los artistas tienen tanta calidad, actualidad y universalidad como sus colegas del mundo entero”, concluyó Jaime Gómez.



“Sin lugar ni cabeza”

Aunque este título no precisa sobre algún tema en particular y entre los artistas parece estar un poco difuso, según el escultor Alejandro Tobón, este nombre hace referencia a las distintas miradas al paisaje, pero también una reflexión hacia la identidad. Por su parte, Jaime Gómez cree que el título obedece no solo a las obras presentadas por ellos que “no tienen referencias ni a lugares determinados ni a personajes particulares, sino a que el conjunto de la muestra no reivindica pertenencia social, política ni geográfica”. 


Para Aníbal Vallejo, el título de la muestra tenía mucho que ver con su trabajo por el hecho de que se aludía a los paisajes sin sitio y retratos sin rostro que él plasma en sus cuadros.