Desde el Foco de Ciencias de la Vida y de la Salud, de la Misión de Sabios 2019, se le consultó al sector salud sobre Ciencia, Tecnología e Innovación (CTeI), con el fin de hacer recomendaciones y propuestas de política pública en este campo.
Cinco prioridades básicas y otras recomendaciones no menos importantes, que permitirán fortalecer los procesos de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTeI) como una estrategia para mejorar la investigación y el estado de salud y bienestar de la población colombiana, se incluyen en el informe final que le será entregado al Gobierno Nacional por parte del Foco de Ciencias de la Vida y la Salud (CVS) de la Misión de Sabios 2019, a partir de los resultados y análisis de la Gran Encuesta en Salud (GES) que realizó con el apoyo de la Universidad del Rosario.
La GES, que se hizo con un cuestionario de 46 preguntas, las cuales indagaron sobre ocho temáticas, incluyendo CTeI, salud pública, regulación en educación y práctica profesional, apropiación social del conocimiento y el bienestar general de los encuestados, se realizó durante los meses de septiembre y octubre de este año y al final se obtuvieron 5.298 encuestas efectivas (luego de la eliminación de duplicados), superando en más del 300% la mínima representación esperada que era de 1.067 respuestas diligenciadas en su totalidad, según los datos disponibles del Dane y Colciencias sobre las personas cuya actividad estaba relacionada, directa o indirectamente, con las CVS, lo cual garantizaba un nivel de confianza del 95% y un error esperado del 3%.
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Como ejes centrales para el análisis de los datos de la GES se consideraron las variables: sexo, edad (agrupada por ciclos vitales), nivel educativo y región, lo que permitió conocer lo que piensan las personas del ecosistema de salud sobre la salud de los colombianos y las propuestas que se deben implementar para mejorar su bienestar.
Los resultados de la GES:
1. Características demográficas
El 56.6% de las personas que respondieron la encuesta fueron mujeres. El grupo de edad correspondió en su mayoría a adultos (58.2%) y adultos jóvenes 34.91% (adultos mayores 6.8%). El 33.46% de quienes respondieron la encuesta tenía nivel de maestría o doctorado, el 24.4% especialización y 3.5% técnico.
2. Análisis regional
Con respecto a la distribución regional de los participantes de la encuesta, se encontró una mayor representatividad en las zonas de Bogotá, Oriental y Antioquia. La alta participación de estas regiones se debe principalmente a que Bogotá y Antioquia concentran la mayor cantidad de recursos para CTeI tanto de personal como de infraestructura especializada, lo cual se vio reflejado en que el más alto porcentaje de personas con pregrado, especialización o maestría se encontraban concentradas en estas dos regiones. En contraste, se vio una baja participación en aquellas regiones con menores recursos y desarrollo en CTeI, siendo estas: Orinoquia-Amazonia y el Pacífico, territorios en los cuales se vio el menor porcentaje de personas con pregrado y especialización.
3. Ciencia, Tecnología e Innovación
El 51.46% de los encuestados había trabajado o trabajaba en alguna línea de investigación en CTeI. El 93.43% consideró que se debían implementar líneas de investigación específicas para las diferentes regiones en el contexto de cada departamento y el 95% consideró pertinente fomentar la investigación en temas particulares en aquellas regiones donde los indicadores de costos de salud son más significativos (p.ej., mayor inversión en investigación sobre dengue en los departamentos con alta incidencia de esta enfermedad).
Respecto a las mejores estrategias para relacionar la atención primaria en salud con los avances de CTeI, se consideró, en orden de relevancia, priorizar los procesos de innovación y apropiación social del conocimiento sobre los avances de CTeI, dirigir los objetivos de investigación al análisis de los principales problemas de salud pública, capacitar al personal asistencial en materia de CTeI, capacitar a los pacientes en materia de CTeI y realizar ensayos clínicos en los centros de atención primaria.
El 89% de quienes respondieron la encuesta consideró necesario implementar un estatuto del investigador para desarrollar adecuadamente sus actividades; y un 96% consideró que era beneficioso el vincular los centros de investigación con los centros de atención clínica para fortalecer los procesos de investigación.
La encuesta evidenció la prioridad de investigar en los siguientes temas durante los próximos 20 años: 1. Medicina personalizada, 2. Big data (análisis masivo de datos), 3. Blockchain (base o cadena de datos compartida), 4. Ensayos clínicos, 5. Inteligencia artificial de las cosas.
Respecto a los entes encargados de financiar la investigación en salud, el orden observado fue: 1. Estado, 2. Hospitales, 3. Industria farmacéutica, 4. Organizaciones no gubernamentales y 5. Universidades. Sin embargo, estas priorizaciones variaron a nivel regional, lo que confirma nuevamente la diversidad y disparidad regional en tema de CTeI, donde se requieren políticas y programas diferenciados.
4. Salud pública
Los principales problemas de salud pública, según orden de consideración por parte de los encuestados, fueron: cobertura real en materia de programas y campañas de prevención y promoción integral de la salud; equidad en salud, acceso a los medicamentos ya formulados; convivencia social y salud mental; morbimortalidad y discapacidad evitables; enfermedades emergentes, reemergentes y desatendidas; derechos reproductivos y de salud sexual, salud de los trabajadores y vacunación; emergencias y desastres naturales.
5. Regulación
El 89% de quienes respondieron la encuesta apoyaron la creación de una veeduría internacional para supervisar las diferentes instituciones públicas relacionadas con CTeI, en particular el nuevo “Ministerio de Ciencia Tecnología e Innovación”, con lo cual se pretendería garantizar la transparencia de las convocatorias, destinación de recursos, ejecución de proyectos y monitoreo de una gestión efectiva en temas de CTeI acordes a los estándares internacionales.
Respecto a la regulación de los profesionales y de los estudiantes, el 73% consideró que sería útil implementar un examen de recertificación para los profesionales, mediante el cual se podrían garantizar las competencias mínimas para ejercer sus funciones, particularmente la práctica clínica, como estrategia para reducir la obsolescencia profesional y académica en esta área de conocimiento. Respecto al tiempo de implementación, el 49.6% consideró que éste se debería realizar cada cinco años. Así mismo, el 42% de los encuestados consideró establecer como requisito de grado la aprobación del actual examen Saber Pro, con el fin de garantizar un estándar mínimo de competencias y conocimientos en las diferentes instituciones de educación superior a nivel nacional, lo cual garantiza, a su vez, estándares mínimos de competencias en el ejercicio profesional en CVS.
Otro aspecto indagado en la encuesta fue la relación entre gremios de profesionales y asociaciones, y su participación frente a la investigación y la regulación de la educación. Más del 50% consideró que podía existir mayor participación en estos ámbitos. Para que estas entidades puedan ejercer un papel protagónico se plantearon las siguientes estrategias: en primer lugar, trabajar estrechamente con las universidades en la educación de los estudiantes, sobre todo en el ámbito de la investigación, pues el 83% considero que la investigación debería ser obligatoria dentro de la formación superior. En segundo lugar, brindando cursos de formación continua para los profesionales. En tercer lugar, estableciendo pautas de calidad y, en menor medida, desarrollando guías de práctica clínica. Estos puntos son claves, en la medida que se promueve una mayor relación entre Universidad, Empresa, Gobierno y Sociedad que garantice procesos de investigación pertinentes, lo cual, a su vez, es primordial en el área de conocimiento de CVS.
6. Apropiación social del conocimiento
Los resultados en esta categoría de la encuesta, mostraron que para lograr este objetivo se requiere como principal estrategia implementar parques o centros didácticos interactivos en salud, sobre todo en aquellas regiones con limitada participación y desarrollo en estos temas.
Un 96% de los encuestados consideró que sería útil que los pacientes se agruparan en organizaciones especializadas donde se les informe de su enfermedad, se brinden herramientas y conocimientos básicos para promover un estilo de vida saludable según cada patología y se promueva el autocuidado y prevención de las complicaciones propias de cada enfermedad. Mediante esta estrategia de promoción y prevención, teniendo como base la educación y trabajo directo con los pacientes, podrían disminuirse no solo las complicaciones de las enfermedades crónicas más prevalentes, sino que podría también disminuirse de manera importante el número de consultas innecesarias a urgencias y podría aumentarse el número de participantes en ensayos clínicos. Además, se podría generar insumos claves para los procesos de investigación de forma directa con los pacientes y usuarios.
7. Bienestar de los encuestados
La encuesta también indagó sobre el bienestar general de los encuestados mediante la aplicación del Índice de Bienestar General de la Organización Mundial de la Salud. Se observó que la mayoría de encuestados se encontraban alegres, de buen ánimo, con energía y descansados en las últimas dos semanas. Sin embargo, una de cada cuatro personas encuestadas se encontró intranquila, cansada y con poco interés en general, particularmente aquellas vinculadas a las carreras de medicina, fisioterapia, ingeniera biomédica y psicología, así como aquellas personas desempleadas, empresarios y estudiantes. Estos resultados son una alarma sobre el creciente deterioro de la salud mental de los profesionales de la salud, en particular aquellos del servicio asistencial y los estudiantes.
Prioridades y recomendaciones
A partir de los resultados y el respectivo análisis de la GES se determinaron las prioridades y recomendaciones:
1. La prioridad de investigación para los próximos años debe ser la medicina personalizada, que implica procesos de investigación particulares.
2. Se debe considerar crear un estatuto del investigador ya que su desarrollo profesional muestra diferencias que deben ser gestionadas de forma particular.
3. Para incrementar la apropiación social del conocimiento se sugiere construir parques o centros didácticos interactivos en salud, sobre todo en aquellas regiones con limitada participación y desarrollo. Se debe promover la divulgación e importancia de los ODS y los procesos de investigación que se realizan en CVS.
4. En términos de salud pública, las prioridades son: a) Prevenir y atender la salud mental, tanto en la población general como en los profesionales de la salud; b) Los programas y campañas de prevención y promoción integral de la salud; c) La equidad, y d) El acceso a los medicamentos formulados. Se debe regular y fomentar el empoderamiento de las asociaciones de pacientes para la toma de decisiones compartidas.
5. En cuanto a educación médica se sugiere: a) Implementar la enseñanza de la investigación en pregrado; b) Exigir la aprobación de la prueba Saber Pro para la obtención del grado profesional, y 3) Poner en práctica un examen de recertificación cada cinco años.
Otras recomendaciones que se derivan de la GES son las siguientes:
* Implementar líneas de investigación específicas para las diferentes regiones en el contexto de cada departamento con sus respectivas prioridades.
* Fomentar la investigación en temas particulares en aquellos sitios donde los indicadores de costos de salud son más significativos, lo que implica priorizaciones basadas en la evidencia y necesidades y requerimientos regionales.
* Vincular los centros de investigación con los centros de atención clínica, fomentando las estrategias efectivas de cooperación en el marco de la cuarta hélice, que implican un trabajo colaborativo entre empresa, universidad, Gobierno y sociedad.
* Promover el desarrollo y la educación en CVS en las regiones de menores recursos, teniendo en cuenta sus prioridades y diálogos de saberes con las comunidades especialmente las que cuentan con conocimientos tradicionales en temas de CVS.
* Promover diferentes líneas de investigación según los intereses de cada departamento y sus necesidades propias en CVS.
* Establecer indicadores para monitorear y hacer seguimiento al acceso a los servicios de salud, su gestión y los procesos de CTeI que permitan realizar evaluaciones de impacto para verificar la eficiencia de las estrategias de política pública, poder generar lecciones aprendidas y generar alertas tempranas.
* Fortalecer las relaciones entre el sector productivo, la academia, el gobierno y la sociedad en el marco del modelo de la cuarta hélice.
* Aumentar la participación de las asociaciones y gremios en la investigación y regulación de la educación y prácticas profesionales.
* Establecer una veeduría internacional que garantice la transparencia y uso de los recursos públicos destinados a la investigación y de las convocatorias para los proyectos en CTeI, que respalde la pertinencia y los resultados esperados, los cuales son fundamentales para promover una sociedad basada en el conocimiento.