La distancia entre Merkel y Trump

Autor: Carlos Arturo Soto Lombana
28 abril de 2020 - 12:06 AM

La diferencia está en la formación científica de los estadistas.

Medellín

Mientras algunos jefes de Estado han logrado conducir con sabiduría, prudencia y responsabilidad la superación de la actual crisis de la covid-19, otros en cambio están poniendo a sus países cerca de una crisis humanitaria sin precedentes.

En el primer grupo de jefes de Estado se encuentra la canciller de Alemania, Angela Merkel, persona con formación científica (tiene un título de Doctorado en Física), que ha logrado explicar a sus ciudadanos las implicaciones de la emergencia, transmitiendo calma y tranquilidad, lo que fue acompañado de medidas restrictivas de aislamiento y movilidad, y luego levantamiento paulatino y responsable de la cuarentena.

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En el segundo grupo, por aclamación, se encuentra el presidente de los Estados Unidos, que no sólo se ha encargado de torpedear las medidas de encierro y cuidado impuestas por algunos de los gobernadores de este país, sino que recientemente se atrevió a recomendar a los ciudadanos la inyección de desinfectantes en el cuerpo humano y la exposición de las personas a la radiación UV, como formas para erradicar el virus. Diarios estadounidenses reportaron, al día siguiente de la alocución de Trump que algunos servicios de emergencia notificaron incremento en la consulta relacionada con heridas causadas por la ingesta de productos químicos utilizados para la desinfección de las casas.

Tanto Merkel como Trump están cerca de que se produzca la transición en sus gobiernos; no obstante, el panorama de reelección para los dos es diferente. Mientras la canciller podría ser reelegida debido a su gestión al frente de la emergencia sanitaria, en el caso de Trump, su ineptitud al frente del manejo de la crisis, que ha puesto al país en el primer lugar de la catástrofe sanitaria con más de 55.000 personas muertas (26 de abril), es una señal inequívoca de que se avecina un cambio en el poder en la superpotencia.

En el contexto colombiano ha sido notoria la diferencia entre la gestión de los gobernantes sobre la emergencia sanitaria, entre aquellos que tienen formación académica y científica y aquellos gobernantes cuya fortaleza ha estado en el campo eminentemente político. El caso más claro de comparación se ve en Bogotá, en donde tiene residencia los dos cargos más importantes de Colombia. El presidente de la República, animado con buenas intenciones y ganas de hacer las cosas bien, ha sido seducido por el poder empresarial y económico para levantar la cuarentena a partir del lunes 27 de abril. Como buen político el presidente anunció que la cuarentena iba hasta el 11 de mayo, pero a continuación permitió el regreso de las empresas de construcción y manufactura que representan una población cercana a los cuatro millones de personas en Colombia.

Según estimativos realizados por las autoridades de Bogotá, con la información que tiene el Instituto Nacional de Salud, reabrir la ciudad a los sectores de la construcción y la manufactura el 27 de abril, acercaría la fecha del pico de la pandemia para el 12 de junio con un estimativo de 67.000 personas muertas. Claudia López, apoyada en los datos de científicos, se opone a que estos dos sectores (construcción y manufactura) se reactiven al mismo tiempo. Las razones de la alcaldesa tienen que ver con una insuficiente preparación de la ciudad en su sistema hospitalario (UCI, camas hospitalarias, número de pruebas, personal hospitalario, entre otros) que permita cubrir las urgencias provenientes del aumento del contagio.

A pesar de que el presidente, en sus alocuciones de las seis de la tarde, sale acompañado de expertos y científicos en temas epidemiologia y salud pública, las medidas que toma, lo que muestran, es que al final los principales consejeros que le hablan al oído provienen de los sectores empresariales y económicos.

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Recuerdo una famosa frase que se le atribuye a un general de la dictadura suramericana, que dice: “Ayer estábamos al borde del abismo, hoy hemos dado un paso al frente”. La frase no dice si se estaba de cara o de espalda al abismo, por lo que no se puede concluir si el paso al frente signifique apartarse o caer al abismo. Con la apertura de parte de la economía y la llamada al trabajo de cerca de cuatro millones de ciudadanos se han tirado los dados, ahora debemos esperar en que números caen.

 

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