El futuro no es lo que era antes

Autor: Carlos Arturo Soto Lombana
10 septiembre de 2019 - 12:04 AM

Las universidades colombianas esperan que la nueva electricidad las ilumine

Medellín

Carlos Arturo Soto Lombana

La generación a la que pertenezco conoció la computadora personal (PC) y su introducción en las universidades. A comienzos de los años 80s no podíamos avizorar lo que pasaría en materia tecnológica en las siguientes décadas. A pesar del cambio tecnológico las profesiones no alcanzaban a experimentar suficientes transformaciones, más allá de adecuaciones curriculares y actualizaciones que paulatinamente realizaban las universidades. Algunas de estas adecuaciones curriculares eran sugeridas por profesores que habían realizado sus estudios de posgrado en el exterior.

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Sin embargo, las señales que se aprecian hoy en materia tecnológica y de legislación laboral introducen elementos de incertidumbre (como también oportunidades) que deberán tener en cuenta las universidades y de manera especial sus equipos directivos y académicos. De manera particular me refiero a lo que se avecina con el desarrollo de las tecnologías asociadas con la cuarta revolución industrial (4RI), que indudablemente requerirá respuestas nuevas en materia de formación, investigación y proyección social a las universidades.

En el plano de la formación de los futuros profesionales es indudable que las universidades deberán repensar sus formas organizativas internas buscando que sus áreas de conocimiento entren en diálogo para apropiar el rediseño y creación de nuevos campos de formación. La relación entre las facultades de ingeniería, ciencias exactas y naturales y ciencias sociales no puede estar centrada en una agenda de apoyos docentes, sino que deberá incorporar procesos de identificación de líneas de trabajo conjuntas dirigidas a desarrollar nuevas propuestas formativas y líneas de investigación transdisciplinares.

Gran parte de las tecnologías de convergencia agrupadas bajo la sigla de NBIC (nanotecnología (N), biotecnología (B), tecnologías de la información (I), y nuevas tecnologías basadas en las ciencias cognitivas (C)) están liderando los cambios tecnológicos en el contexto mundial. La nanotecnología al desarrollar nuevos materiales (a nivel atómico y molecular) pone a disposición de la biotecnología (nanotecnología para la vida) nuevas oportunidades de desarrollo a nivel molecular, las cuales apoyadas en el desarrollo de la 4RI (inteligencia artificial, internet de las cosas, BlockChain), impactará nuestra manera de razonar, aprender, comprender y transformar el mundo.

La revista Time en el año 2011 dedicó un número especial al tema del “año en que el hombre se vuelve inmortal”. La revista Time fundamentó su análisis en el concepto de lo que significa el desarrollo exponencial del conocimiento, mostrando el avance vertiginoso de la ciencia y la tecnología a lo largo del siglo XX, pero de manera especial a lo que ha sucedido con el desarrollo del computador, el internet, la secuencia del genoma humano y las investigaciones transdiciplinarias relacionadas con Inteligencia Artificial. La revista Time fija el año de 2045 como el año en donde los desarrollos en inteligencia artificial no permitan identificar diferencias entre máquinas y seres humanos. Ray Kurzweil, del MIT, en su libro la Singularidad está cerca, ha identificado este paralelo entre Inteligencia Artificial e Inteligencia Humana como el momento de la singularidad tecnológica.

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Para Mafalda “el futuro no es lo que era antes”, representa una invitación a que reaccionemos a tiempo sobre los cambios que debemos realizar antes de que nuestras universidades colombianas queden al margen de cualquier posibilidad de iniciativa. Las universidades se han caracterizado por su lenta respuesta a las dinámicas de sus entornos, se han afianzado en la creencia de que son instituciones permanentes, inmutables y que han logrado sobrevivir al paso de los años. De por sí que han logrado sobrevivir a las tres revoluciones industriales anteriores, lo que no significa que puedan permanecer inmutables a la 4RI. De alguna manera la decisión de los gobierno nacional y municipal de ubicar el Centro para la 4RI en ruta N y no en el contexto de una universidad colombiana, es una señal que dice mucho.

 

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