Cultural

Con grafiti se crea gran museo de arte urbano en Bogotá
18 de Septiembre de 2013


El colectivo Vértigo está integrado por ocho grafiteros que hacen de la capital colombiana un museo de arte grafiti.

EFE


El "boom" del grafiti en Bogotá, donde más de cuatro mil jóvenes convierten cada día esta capital en un gran museo al aire libre, ha dado lugar a una novedosa industria publicitaria que ofrece alternativas de promoción a las empresas y reconoce el trabajo de los artistas.


Se trata de una iniciativa de Vértigo Graffiti, empresa creada en 2009 y la única en Colombia que "promueve el arte urbano a través de campañas publicitarias y diseño de interiores", dijo su director ejecutivo, Alejandro Cárdenas, en una entrevista con Colombia.inn.


Cárdenas, de 34 años, y su socio Camilo Fidel López, de 31, ya han realizado 30 producciones artísticas por encargo de firmas como Home Center, Sprite, y el Círculo de la Moda de Bogotá, que promocionan desde bebidas y marcas de ropa hasta material de construcción.


Ambos, un administrador de empresas y un abogado, dejaron sus despachos en la zona financiera para abrir un negocio que crece cada día.


"Identificamos que en el arte urbano había una oportunidad, porque en el mundo se estaba reconociendo como una expresión artística y no como vandalismo", expresó Cárdenas.


Así, buscaron en las calles a ocho grafiteros que hoy conforman el Colectivo Vértigo.


Si bien en Colombia se venían realizando murales publicitarios, en la mayoría de los casos réplicas de logotipos, lo que diferencia a Vértigo es que ofrece un servicio integral tanto a las empresas como a los artistas, y además estos últimos son los creativos.


"Somos una productora donde no solo hay una parte artística, sino una protección de la propiedad intelectual, hay una organización logística, hay toda una estrategia de comunicación", aclaró Cárdenas.


Vértigo trabaja con la Alcaldía de Bogotá, "la que formaliza el permiso de la entrega del muro" y asume una responsabilidad en "la promoción del arte y de la profesión" de "writter", como se autodenominan los grafiteros.


Un ejemplo de esa colaboración es la Calle 26, que comunica el centro de Bogotá con el aeropuerto, plagada de grandes murales y convertida, en palabras de Cárdenas, "en un corredor cultural".


La clave, agregó, es "utilizar ese talento para embellecer la ciudad" y "darle una nueva vida a los espacios".


La filosofía de Vértigo es "humanizar", afirmó López, su director creativo: "creemos de corazón y de razón que el arte humaniza la forma como las personas se sensibilizan, humaniza cuando se reconoce al artista en un personaje principal en la construcción de una ciudadanía, humaniza en el embellecimiento".