Sergio Esteban Vélez
14 de Octubre de 2010

Varias y muy poderosas razones me llevan a dedicar este espacio de hoy en “VERSOS Y CANCIONES DE SIEMPRE” para abrazarme espiritualmente a Sergio Esteban Vélez Peláez
El día martes próximo pasado se le otorgó el Premio Simón Bolívar por su obra “Manzur en cuerpo y alma”, y hace pocos días fue galardonado con el Premio José María Heredia.
A éstas dos valiosas razones se agregan: una, que conocí a Sergio Esteban estando él muy pequeñito y yo, ya curtido en los asuntos de la poesía, vi en sus obras algo de gran valor. Otra, que hallé en él a un muchacho abierto a la vida, con visión futurista, sincero y espontáneo. A esto se agrega el que por nuestras venas, aunque un poco mezcladita, corre la misma sangre. Y una quinta razón es el compartir el mismo techo de nuestro periódico EL MUNDO.
Por todo lo anterior, dedico este rincón de versos y canciones a aquel a quien conocí de pequeño, al poeta, al amigo, al pariente, al colega, al distinguido con los Premios Simón Bolívar y José Ma. Heredia
¡Adelante, Sergio! Que sigas por el sendero del éxito con la humildad de los grandes sin que te envanezcan los laureles justamente recibidos. ¡Y que continúes cosechando triunfos para tu satisfacción y el orgullo de quienes te llevamos en el corazón!
HAR

- El destello

Aunque el cielo no tenga ni una estrella
y en la tierra no quede casi nada,
si un destello fugaz queda de aquella
que fue maravillosa llamarada,

me bastará el fervor con que destella,
a pesar de su luz medio apagada,
para encontrar la suspirada huella
que conduce a la vida suspirada.

Guiado por la luz que inmortaliza,
desandaré mi noche y mi ceniza
por el camino que una vez perdí,

hasta volver a ser, en este mundo
devuelto al corazón en un segundo,
el fuego que soñé, la luz que fui.


- La lágrima

No sé quién la lloró, pero la siento
(por su calor secreto y su amargura)
como brotada de mi desventura,
como nacida de mi desaliento.

Quizá desde un lejano sufrimiento,
desde los ojos de una estrella pura,
se abrió camino por la noche oscura
para llegar hasta mi sentimiento.

Pero la siento mía, porque alumbra
mi corazón sin esa luz sin tasa
que sólo puede dar el propio fuego:

Rayo del mismo sol que me deslumbra,
chispa del mismo incendio que me abrasa,
gota del mismo mar en que me anego.


Francisco Luis Bernárdez
Argentino 1900-1978


RECOPILACIÓN Y NOTAS:
HUGO ALVAREZ R.