Palabra y obra

Gustavo Velez or power of daring
Gustavo Vélez o el poder de atreverse
Autor: Alexander Barajas Maldonado
17 de Marzo de 2012


A sus 37 años, el escultor antioqueño Gustavo Vélez ya no es una joven promesa de las artes plásticas en Colombia. La crítica especializada lo tiene por un artista consumado, con una obra tan sólida como los materiales en que trabaja sus piezas.

Foto: Andrés Ángel Gómez 

Gustavo Vélez junto a la maqueta de su obra ‘Gran Monumental’, comprada por Donald Trump para el hotel Trump Ocean Club, en Panamá. Esta pieza compartirá allí espacio con la escultura ‘Mujer a caballo’, de Fernando Botero.

Son 19 los años que han pasado desde que Gustavo Adolfo Vélez Mejía dejó su Fredonia natal para buscar en Italia la formación y la experiencia que necesitaba para llegar a ser hoy uno de los escultores latinoamericanos contemporáneos más afamados, con muchas de sus obras monumentales expuestas de manera permanente o itinerante en 15 países de tres continentes.


Desde el Suroeste antioqueño, pasando por la cuna del Renacimiento, Florencia, hasta llegar a “La Meca” de los escultores modernos, Pietrasanta, Gustavo Vélez es un nombre respetado en el mundo del arte, capaz de mantener su atención y energías en diversos proyectos e intereses en América Latina, Europa y Asia.


Asegura que la mitad de su tiempo se le va viajando entre el Viejo Mundo y el Nuevo, siempre logrando que más personas conozcan y disfruten de su obra. “Uno como artista siente una gran satisfacción al ver cómo surgen sus obras, pero esa satisfacción es mucho mayor cuando las puede mostrar al público y ver que este las aprecia de manera positiva”, afirma este escultor a quien no pocos especialistas le ven una proyección capaz de emular en breve a Negret o Botero.


Vélez, que está de paso por Medellín antes de volver a Europa, habla sobre sus más recientes proyectos.


-Específicamente, ¿qué proyectos artísticos motivaron esta nueva visita a Antioquia?


“A finales de abril se estará inaugurando oficialmente la instalación de mi obra ‘Gran Monumental’, en la entrada del hotel Trump Ocean Club de Panamá, uno de los hoteles más emblemáticos del continente.
Estoy finiquitando los detalles de su ensamble y pulimiento manual, que se están haciendo en el taller de Armando Arango, en Guayabal. Se trata de una obra de 8 metros de largo por 2.8 metros de altura, hecha en acero inoxidable, con una superficie pulida hasta ser un espejo que reflejará el entorno. Será una pieza que le hablará al público, que no pasará desapercibida.


Esta obra la adquirió el hotel del señor Donald Trump gracias a una exposición mía en la galería Luz Botero Fine Art en Panamá, pero inicialmente la creé en mi taller de Medellín para un parque en Tokio, Japón. Sin embargo, por el tsunami y la tragedia que vivió ese país el año pasado, ese proyecto se aplazó y surgió esta gran posibilidad”.


-Sabemos de otras obras suyas que se verán en Medellín y en Fredonia, ¿en qué van esos proyectos?


“Bueno, para el mes de agosto de este año se instalará en el Parque Arví una obra mía, hecha en mármol estatuario de Carrara. La compró el Municipio de Medellín y estará muy cerca de la estación de Metrocable en este sector.


La obra se llama ‘Grandeza’ y es un trabajo muy especial, que ha estado conmigo varios años y que ha vivido mi transformación del arte figurativo hasta el estilo abstracto que ahora manejo. Es una obra que me gusta mucho por esa mixtura, esa evolución.


Ahora, lo de Fredonia, es una propuesta que está pendiente de recursos del Ministerio de Cultura, de la Gobernación de Antioquia y su proyecto de embellecimiento de parques, y del propio Municipio. La obra se llama ‘Libertad’, estará sobre la fuente de la plaza principal y tendrá 12 metros de altura, con componentes de agua y luz muy bellos. Falta que estas instancias tomen decisiones para arrancar”.


-¿Cuánto tiempo estará en Antioquia y cuáles serán sus destinos artísticos más inmediatos?


“Espero estar por aquí hasta mediados de abril, más o menos. Dejar lista la obra para Trump y luego prepararme para asistir a dos eventos muy importantes en Europa.


El próximo mes estaré en la Feria del Arte de Barcelona, luego en los primeros días de junio, del 5 al 7, estaré en la Feria de Arte Latinoamericano de Londres,  Pinta 2012. Luego me voy a Pietrasanta a continuar otros proyectos de obras monumentales que son para una muestra local que estoy preparando. Estoy trabajando allá en un bloque de mármol de Carrara de 6.3 metros de altura”.


-¿Cuál es su relación con el maestro Fernando Botero, ya que ambos trabajan y viven en Pietrasanta, Italia?


“Tenemos una muy buena relación, de dos artistas colombianos que comparten el vínculo de aprender, vivir y crecer en Pietrasanta; él desde hace 30 años y yo desde hace 17 años. El arte, la escultura, las fundiciones y los talleres de Pietrasanta nos han unido de cierta manera. Tenemos una relación muy cordial y de mutuo colegaje”.


-¿Qué recuerda de su tierra natal, de Fredonia y de Antioquia, sobre todo en su proceso de formación artística?


“Sabía desde muy pequeño que quería ser artista y que quería ser escultor. Me gustaba crear con plastilina, con arcilla. Mi papá tenía en Fredonia una ferretería y una cerrajería, donde aprendí a manejar todo tipo de herramientas y materiales.


Cuando terminé mi bachillerato ya había hecho cuatro semestres de Dibujo Artístico en Bellas Artes de Medellín. Luego hago otros cuatro semestres de escultura en Bellas Artes y en la Escuela Eladio Vélez, de Itagüí, al mismo tiempo. Allí tuve la fortuna de conocer a don Gabriel Restrepo, a quien considero el mejor maestro que he tenido de escultura. Supe que está retirado y que le hicieron un merecido homenaje en la Eladio Vélez. También dio clases en la Débora Arango, de Envigado.


Nunca he olvidado mis raíces, vengo con frecuencia por un par de semanas, un mes, visito a mi familia, a mis amigos, trabajo mucho en mi taller en El Poblado”.




Exposición itinerante


En el primer semestre de 2011 empezó en Ecuador la exposición itinerante de Gustavo Vélez llamada "Monumentalis", con 17 de sus obras monumentales realizadas en mármol, bronce y acero.


La primera estación fue en el Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo de Guayaquil. Allí el artista donó su obra "Fiamma Aranciata" (‘Llama anaranjada’). La muestra llegó luego a los museos de arte moderno y contemporáneo de Cuenca y Quito.


Desde el 20 de diciembre, "Monumentalis" está en el Museo de Arte del Tolima, en Ibagué, donde se encuentra en este momento.


Las siguientes estaciones serán el Museo Rayo, en Roldanillo, Valle, el Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá, el Museo de Arte Bolivariano en Santa Marta, el Museo de Arte Moderno de Barranquilla y el Museo de Arte Moderno de Cartagena, con una exposición en la ciudad vieja. En este punto, el artista espera agregar otras 13 obras a la muestra. De ahí sale para exponerse en Panamá y después en México.


Más o menos en un año, las 20 toneladas que pesa esta exposición cruzarán el Pacífico para ser expuestas en museos de Japón (Tokio y Nara), Corea y China (Shanghai, Shen Shou y Pekín).


Existe la posibilidad de que la muestra llegue a Abu Dabi, en Emiratos Árabes Unidos. A mediados de 2014, ‘Monumentalis’ arribaría a Pietrasanta, para una exposición en esta ciudad italiana.


Por cronogramas, la muestra no se verá en Medellín; sin embargo, se trabaja en la posibilidad de una exposición de bocetos de la misma en el Mamm. El reto logístico es casi tan grande como la exigencia de las curadurías de estos museos.