Cultural

Visit to Adolfo Bernal’s archive
Visita al archivo de Adolfo Bernal
Autor: Daniel Grajales
8 de Noviembre de 2015


Se encuentra abierto al público en el Taller 7, espacio de arte emergente del Centro de Medellín, un homenaje al artista antioqueño que hace parte de la programación del Encuentro Internacional de Arte de Medellín, MDE15.


Foto: Giuseppe Restrepo 

Melissa Aguilar (izquierda) y Wallace Masuko, durante  el montaje de AAB - A Adolfo Bernal, sostienen uno de los afiches de Adolfo Bernal que estará exhibido al público. 

Twitter: @danielgrajalest


Medellín”, “Amante Chicago”, “Camisa Bicicleta”, “Be Alert”, “The End” y “S.O.S” fueron algunas de las palabras que Alfonso Bernal (Medellín, 1954 -2008) volvió arte durante más de tres decenios. Él se encargó de enmarcar, en pequeños, medianos y grandes formatos, palabras que tomaban sentido en su ideal poético, hasta consolidarse como uno de los referentes del arte de Antioquia y del país, proponiendo celebrar el arte, que el proceso de creación, las horas que pasa en su taller el artista, también fueran vistas como una obra, al igual que su archivo. 


Imágenes de las obras gráficas de Adolfo Bernal, en las que se ven bocetos de la imagen de la primera Bienal de Arte de Medellín, para la cual utilizó la figura de una escultura de Pedro Justo Berrío y el plano de la ciudad, enfatizando la línea del río Medellín. 

Giuseppe Restrepo


Así lo aseguran hoy la magíster en Historia del Arte, investigadora y docente universitaria, Melissa Aguilar (Medellín), y el artista Wallace Masuko (Brasil), cuyas geografías, aparentemente lejanas y con idiomas distintos, se unieron a través de la obra del creador antioqueño, quien inspiró su exposición y encuentro académico-práctico AAB ‐ A Adolfo Bernal, que desde mañana lunes y hasta el viernes tendrá un taller abierto al público, a partir de las 3:00 p.m., como parte de las actividades del MDE15 Historias locales/ prácticas globales. 


Primero hay que saber que Aguilar y Masuko llegaron a la trayectoria de Bernal de formas distintas. 


“Adolfo fue mi profesor cuando estudié Diseño de Modas, y luego, cuando murió en el 2008, yo estaba estudiando mi maestría en Historia del Arte y decidí hacer una monografía de su obra. Primero fue un encuentro emotivo, pero, con el avanzar de mi proceso de investigación, descubrí que era un hombre polifacético e interesante: artista, diseñador gráfico, poeta... me fui dando cuenta de las dimensiones de su trabajo, que tenían que ver con que desde siempre en su familia fue criado como un intelectual”, relata ella, quien lleva siete años en el estudio de esta temática. 


Él, por su parte, conoció su obra luego de una de las visitas a Medellín y se sintió seducido porque “en su obra podía encontrar muchas posibilidades, cada palabra dejaba ir a algo más, un juego muy poético”, en el cual no ocultó el deslumbramiento por su obra The end (1980): “Fue un trabajo magnífico tirar desde una avioneta los papeles con esa palabra, que iban cayendo al suelo, porque era un homenaje al cine, entonces era mostrar que el cine es de esos movimientos momentáneos, y que cuando el papel caía al suelo se leía ‘The end’. La gente no podía saber de qué se trataba, pero la tocaba, era conectar con el público, y dejaba la idea de que no había muerte, de que en el cine el final es el comienzo de otra historia”, precisa.


Algunas de las reproducciones de los cuadernos en los cuales Adolfo Bernal escribió muchos de sus poemas, hizo bocetos de diferentes obras y dejó señaladas palabras que luego usó para su producción gráfica. 

Giuseppe Restrepo


Así, los dos proponen un recorrido por un archivo que, valga la aclaración, fue recopilado por Aguilar para su investigación con permisos de los familiares de Bernal, y reproducido con fines académicos y artísticos para esta muestra por Masuko, y ahora colgado en las paredes de Taller 7, producto de siete cuadernos de Bernal, archivos de prensa e imágenes publicitarias. 


En el espacio también se pueden apreciar obras gráficas del creador, que fueron prestadas por sus amigos y familiares, entre ellas los afiches que lo hicieron ganar reconocimiento, como el creado por el primer Coloquio Latinoamericano de Arte No Objetual del Museo de Arte Moderno de Medellín 1981, para él usó la serie de palabras “MDE MDE MDE Medellín”, o la palabra “Medellín” que fue central para creación para la IV Bienal de Arte de Medellín, ese mismo año. 


Finalmente, la actividad tendrá una celebración permanente, un espacio festivo, con ambientación y música pensadas en los gustos del artista, como si se esperara que asistiera, ya que los dos líderes de AAB ‐ A Adolfo Bernal dicen que se trata de un “homenaje a la vida”. 



El artista

Adolfo Bernal estudió Diseño Gráfico en la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín.  Sus primeras exposiciones tuvieron lugar en espacios de Medellín como la Alianza Francesa. En 1985, inauguró Espacio, realidad y realismo y luego vinieron, en solitario, su instalación Bar selva (Medellín, 1990); San Sebastián (Galería de la Oficina, Medellín, 1991); Arte erótico (Galería de la Oficina, Medellín, 1991); Faxart (Centro Colombo Americano, Cali, 1991).


Este creador participó en las siguientes exposiciones colectivas: 


1985 


Medellín en el Mamm, Museo de Arte Moderno de Medellín.


Los de Trayectoria al Salón Nacional, Galería Finale, Medellín.


1986 


XXX Salón Nacional de Artistas Colombianos, Museo Nacional, Santafé de Bogotá.


1987 


II Bienal de La Habana.


1994 


XXXV Salón Nacional de Artistas, Corferias, Santafé de Bogotá.