Cultural

Sexual tourism? A crime!
¿Turismo sexual? ¡Un crimen!
19 de Octubre de 2012


Los países en desarrollo buscan apoyar el turismo como un medio eficaz para combatir la pobreza, crear empleo, generar divisas, aprovechar los recursos naturales y enseñar sobre el patrimonio turístico y cultural de la región.

Foto: Cortesía 

Las luces de la ciudad se apagan y comienza a vivir a otro ritmo.


Programa de Turismo Colegio Mayor de Antioquia


Arturo Carvajal Arboleda


Con cada vez mayores los esfuerzos para atraer turistas y mostrar el país como una respuesta para las necesidades del mundo. No obstante, los riesgos se acrecientan por la inconsciencia de quienes, aprovechándose del apelativo de turista, quieren irrumpir en sociedades extrañas para violar sus normas sociales, culturales y jurídicas. 


Pero también existen riesgos al interior de estas sociedades receptoras de visitantes, cuando se alían con este tipo de visitantes para explotar irresponsablemente las complejas situaciones de pobreza en que están sumergidos algunos países.  Así, las condiciones económicas difíciles ponen en riesgo a las comunidades menos favorecidas. 


En América Latina, aproximadamente uno de cada tres latinoamericanos está en estado de vulnerabilidad económica y social. Uno de cada ocho, se encuentra en pobreza extrema, lo que quiere decir que no es  capaz de cubrir sus necesidades nutricionales básicas, aun si gastaran todo su dinero en alimentos. 


Según algunos cálculos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), existen en América Latina al menos 20 millones de niñas, niños y adolescentes menores de 15 años que trabajan, lo que significa que uno de cada cinco niños y niñas latinoamericanas están económicamente activos.


Estas situaciones amargas ponen en riesgo de explotación sexual comercial infantil a niñas y niños. Cruel y muy cruel realidad para aquellos destinos que por falta de conciencia turística afectan su futuro, su calidad de vida, su tejido social y su dignidad.  Ni más ni menos, se trata de una carencia del espíritu humano para reconocerse en sus atributos esenciales y en todas las modificaciones que en sí mismo experimenta, cuando incurre en prácticas como estas. Esto es falta de conciencia.


Al sector turístico le afecta enormemente estas prácticas por cuanto puede dañar gravemente la imagen del destino, ocasionando en el mediano y el largo plazo perjuicios irreparables para los prestadores de servicios en el destino afectado.  De estos se requiere una responsabilidad social empresarial tal que involucre un verdadero compromiso ético en favor de los problemas sociales y el desarrollo de estrategias para prevenir los estragos ocasionados en la niñez y juventud. 


Estrategias preventivas


Los países comprometidos con la prevención de este delito han desarrollado, al menos, tres estrategias: 


La incorporación de la problemática del turismo sexual infantil dentro de las políticas públicas.


La participación y compromiso del sector privado de turismo en la prevención del problema, incluyendo la implementación de códigos de conducta y de mecanismos de monitoreo de los mismos.


Campañas publicitarias implementadas en los medios masivos de comunicación y otros canales alternativos, para incorporar opiniones a favor de esta causa.