Cultural

Tourism, partying and security
Turismo, rumba y seguridad
22 de Febrero de 2013


Viajar a otras regiones o al exterior implica interactuar con su gente y su cultura, conocer gustos, costumbres, gastronomía, música, danzas. Perder la oportunidad de interactuar con los residentes es negarse a conocer el destino visitado



Cruceros.


Programa de Turismo Colegio Mayor de Antioquia Arturo Carvajal Arboleda


La competencia en los destinos turísticos más desarrollados del mundo es ácida.  Mientras los grandes centros hoteleros, mediante la atractiva oferta del todo incluido, luchan por cautivar a sus clientes y mantenerlos todo el tiempo entretenidos con actividades gastronómicas, de deporte y recreación, sin que salgan de sus instalaciones, otros prestadores de servicios turísticos han encontrado una rápida respuesta: “más que un todo incluido”. 


A los empresarios del hospedaje que se enmarcan en esta estrategia se les ha criticado por privar al turista de la interacción social, cultural y económica con los residentes de los lugares visitados.  Se hospedan en el lugar y les programan actividades todo el tiempo.  Todas ellas a realizar en las instalaciones del hotel.  Esto hace que el turista se prive del rico intercambio social y cultural con los residentes que en buena parte, es el conocimiento del destino que se busca. 


Cuando se quedan encerrados en su “refugio de diversión” no retribuyen a los residentes los desarrollos y esfuerzos que hacen para mejorar los atractivos turísticos, para ofrecer una oferta donde se muestra la cultura del país.  Así, el gasto que hacen los turistas no beneficia a los residentes del lugar y se queda concentrado en los propietarios de los “resort”.  


Frente a esta coyuntura, en los destinos desarrollados la oferta turística se ha diversificado y ha respondido en la misma línea operativa del “todo incluido”.  Por ello los parques de diversiones ofrecen todo un paquete que incluye transporte, alimentación, barra libre y las actividades en las cuales el turista interactúa en los atractivos, se divierte con los espectáculos y disfruta de la cultura, costumbres y gastronomía del residente.  Si lo desea, también el alojamiento. 


Las discotecas también tienen el “todo incluido”: barra y espectáculos toda la noche.  Diferenciar los licores cuando se prueban de diferentes marcas, diferenciar un tipo de trago de otro, se convierte en un pretexto para compartir y hacer amigos.  Disfrutar del licor y no padecerlo, es la consigna que de entrada se promociona.  El reconocimiento de la música y los éxitos medidos por temas y géneros también son pretexto para hacer amistad en estos lugares. El impacto comercial ha sido grande, pero, también surgen estas preguntas: ¿Cuánto beneficio hubiera traído el todo incluido en la discoteca Kiss de Brasil? ¿Se hubiera podido evitar las 238 muertes?  Sin el miedo al no pago y el consecuente cierre de puertas no hubiera existido, la historia hoy sería distinta. 


En los destinos internacionales se aprecia el valor que el común de la gente les da a los diferentes países.  Observar las dinámicas integradoras permite apreciar cuánto hay de cultural en la forma en que se construyen y asumen nuevas amistades.  El turismo sirve para eso precisamente: para integrar, hacer amistades y vivir en concordia y paz. 


Ahora que Medellín se proyecta como un destino altamente visitado por foráneos, es bueno revisar las estrategias operativas de mercadeo, para adaptarlas a las nuevas exigencias, propias de la época. Tenemos la infraestructura para hacerlo.  Los resultados en otros países son muy gratos.