Cultural

Jazz and Flamenco fusion take over New York
La fusión de Jazz y Flamenco se toman Nueva York
18 de Agosto de 2014


“Flame” significa llama en inglés, pero también sirve de apócope de flamenco. Este espectáculo reúne los sonidos del jazz con el ritmo del flamenco y es la primera vez que se realiza como festival en la ciudad de Nueva York.

EFE, Nueva York.


El jazz y el flamenco son géneros musicales del lamento y la improvisación, pero ahora nace el certamen que los une definitivamente, el Flame Festival de Nueva York, donde cuatro artistas españoles residentes en la ciudad muestran el resultado de su mestizaje musical.


El café del West Village Cornelia Street, este fin de semana se convirtió en la sede de este diálogo bajo la batuta de Rebeca Vallejo, a su vez cantante y compositora que cerró con su actuación el festival el domingo.


En la programación están el guitarrista y compositor Albert Alabedra, acompañado de la cantante Noemí Pérez, y de Nacho Arimany, un auténtico hombre orquesta.


Alabedra, autodidacta barcelonés que grabó su último disco en Brooklyn, de la escuela flamenca catalana, influenciada por la rumba pero “lo fusiona con ‘funk’, con variaciones de jazz. Es un músico de flamenco de guitarra clásica pero con otras inquietudes de expandir el género”, explicó Rebeca Vallejo.


Por su parte, el madrileño Arimany, que empezó a los seis años tocando el piano en la orquesta de Radio Televisión Española y acabó acompañando a Joaquín Cortés, ha ido evolucionando, viajando y “se ha nutrido de ritmos de todas las partes del mundo donde ha viajado”, hasta formar un set de percusión “lleno de cachivaches, calabazas y ritmos corporales”, según Vallejo.


A pesar de que el flamenco se ha fusionado con otros muchos estilos, como demuestran las colaboraciones de Paco de Lucía con Chick Corea o de Bebo Valdés y el Cigala, según Vallejo “la técnica flamenca es muy difícil de mezclar con nada más”.


Para Rebeca Vallejo, después de formarse en Estados Unidos como cantante de jazz con Sheila Jordan, “las raíces te agarran a través del cuello en plan ‘boomerang’ y te das cuenta de que tienes un pasado y es muy interesante explorarlo”, algo que hizo con una beca en la Fundación Cristina Heeren.


“Canté flamenco un mes y me di cuenta de las diferencias. Y creo que se fusiona mejor este guiso con base de jazz como hilo conductor. Cuando empecé a estudiar flamenco a fondo lo primero que vi es que el elemento improvisatorio flamenco no es tanto como yo pensaba y el jazz proporciona otro tipo de libertad armónica y musical”, explica.


La idea de crear el que es el primer festival de fusión jazz y flamenco de Estados Unidos surgió de varias sesiones de conciertos que había organizado en el Cornelia Street Café y que, dado su éxito, le hicieron pensar en proponer algo más elaborado.


“La idea original de este concepto no es mía al cien por cien. Ariadna Castellanos (que publicó el disco ‘Flamenco en Black and White’) cuando vivía en Nueva York y los dueños de Cornelia propusieron hacer algunos conciertos con esa mezcla de flamenco fusión. Ella llamó a la serie “los flame”. Cuando volvió a España, se quedó colgado el concepto”.


Ahora, esa “llama” renace como un festival con una vocación clara: “Queremos abrir puertas y crear puentes culturales. Algunas cosas nos recordarán a nuestras raíces... y otras cosas nos llevarán mucho más lejos”, concluye.