Cultural

Janne Teller went to War
Janne Teller se fue a la Guerra
Autor: Daniel Grajales
10 de Septiembre de 2016


La danesa Janne Teller presentará hoy en la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín su libro Guerra, a las 3:30 p.m.


Esa canción sobre un soldado que se fue a la guerra, que no se sabe si regresará a casa, es desconocida para Janne Teller. Sus letras, familiares para las generaciones de colombianos que crecieron cantando: “Mambrú se fue a la guerra, qué dolor, qué dolor, qué pena”, no simbolizan nada para ella, porque cuando cierra los ojos puede ponerle a sus relatos los sonidos de realidad y los colores de nitidez de su propia vida, sin necesitar un ritmo diferente que el dictado por su memoria. “No, no conocía esa canción, no sabía de esa historia”, dice, mientras sus ojos claros brillan sorprendidos ante la dureza de las frases.


Janne Teller cree que la educación es fundamental para “vencer las desigualdades, transformar la visión y formar sociedades en paz”.


Al igual que Mambrú, Janne Teller se fue a la guerra. Trabajó para las Naciones Unidas y la OEA. Aportó a la resolución de conflictos. Vio con sus propios ojos cómo la guerra se hace más aguda cuando está en frente de las narices propias. 


Es por eso que decidió usar la ficción para narrar una guerra imaginaria, con matices de realidad, que conduce a los ajenos, a los que han visto la guerra por televisión o se las han contado, a un laberinto, a vivir bajo la inclemencia que de lejos aprecian en otros. 


Se trata de Guerra, ¿y si te pasara a ti?, obra que presenta en la Fiesta del Libro de Medellín, que escribió en el 2001 a propósito del debate de los refugiados en Dinamarca, fue publicado en 2004 por la editorial danesa Dansklaererforeningens Forlag y ahora Editorial Seix Barral del Grupo Planeta trae al universo de la Colombia actual, siendo la primera vez que la adaptación se hace a un conflicto interno, en cuanto las demás versiones adaptadas se han concentrado en países que luchan contra otros países, no en uno que se desangra entre sí.


Sin dolor, sin pena, y esperando que todo aquel que lea su libro se tome un momento para pensar en “la importancia de la paz”, Teller habló con EL MUNDO sobre la guerra que escribió con tinta, luego de décadas teniendo en frente un panorama color sangre y muerte. 


Janne, ¿fue la imaginación su arma de guerra para este libro?


La guerra real se trata de otras personas. Cuando escribí la primera versión de este libro, en 2001, en Dinamarca, estaba imaginando una guerra que pasaba con los Países Nórdicos, con total resistencia y odio hacia los refugiados. Yo quería que los daneses sintieran cómo sería que ellos fueran los refugiados, y eso sólo lo permite la ficción. 


Mi familia tuvo experiencias en la guerra. Viví la guerra en mi trabajo en las Naciones Unidas. Entonces sentí que necesitaba escribir sobre ello. 


Para este libro en particular quería traer la imaginación de la guerra para que el lector la sintiera y fuera una experiencia del lector en la guerra. 


Usted procede de una familia de inmigrantes y refugiados austriaco-alemanes establecidos en Dinamarca, ¿cómo influyó esto en su narrativa?


Pienso que mi obra no está directamente centrada en la historia de mi familia, porque no escribo de esa forma. Se trata de entender qué le pasó a la gente y ese deseo de buscar una mejor vida en otro lugar. 


Mi mamá vino de Asia, después de la guerra, todo estaba arruinado, no había siquiera comida. La Policía  iba a buscar a los niños para llevarlos a Dinamarca o Suiza, y así llegó: con una escarapela en el pecho, sólo con su nombre y su país, sin hablar una palabra del idioma, fue adoptada por una familia que la alimentó durante tres meses para sobrevivir. 


Este libro trata de contar las historias de la gente normal que lucha por sobrevivir. 


Mi abuelo nació en Alemania, fue ingresado a la milicia para formarse como soldado, pero después de la guerra no podía sobrevivir. Vendió sus botas por muy poco dinero y caminó a pie hasta Dinamarca.


Creo que lo que narro es la necesidad de desplazarse para sobrevivir, pero también el entendimiento de cómo cambian las generaciones. Hablo de cómo el lenguaje es una dificultad, de cómo hay una gran lucha. 


La traducción de este libro estuvo a cargo de Patricia Torres Londoño.


Usted precisa en el prólogo de esta obra que no asume posturas políticas, dice que narra desde la libertad, que es lo que debería hacer un periodista, con la idea de la “objetividad”. ¿Cree que la prensa carece de independencia a la hora de narrar los conflictos?


Los medios y los escritores coinciden en que deben buscar la verdad, más allá de las posiciones. 


Creo que en el mundo real, los medios están de un lado o de otro, y la gente lee lo que confirma su propio punto de vista. Pero el periodismo debería ser objetivo.


No sé mucho sobre los medios de comunicación en Colombia y lo que pase aquí, pero creo que en Europa no todos los medios son independientes, porque dependen del dinero y el dinero viene con una agenda. Siempre hay un interés económico e ideológico en los medios. Es muy complejo, pero en mi experiencia, particularmente en los países con mayores retos, muchos periodistas tratan de luchar por ser objetivos y muchos son matados por ello. 


En México, por ejemplo, son asesinados muchos periodistas y eso es la búsqueda de la verdad. 


Al leer el libro podría pensarse que hay un interés en que el lector reflexione, el narrador es incisivo en que se piense como quien ha vivido el conflicto, ¿qué quiere lograr con ello?


La literatura no alimenta físicamente a la gente, no crea acuerdos de paz, pero nos da la base para pensar, nos da posibilidades de experiencias como la guerra que no es nuestra. Por eso escribí este libro para todos aquellos que no han experimentado la guerra colombiana de forma cercana. Vivimos a través de algo y creo que la forma más agria de vivir la vida es a través de las experiencias de vida, pero creo que cada uno sólo puede vivir una vida, pero a través de la literatura podemos vivir otras vidas, otros universos, eso nos amplía los universos. 


¿Cuál es su percepción de este momento del conflicto colombiano?


Desde mi visión lo veo fantástico. Creo que es un logro, es real, habrá referendo, se votará, quizás por el sí y eso permitirá que el potencial de Colombia se pueda lograr realmente, porque este país tiene mucha riqueza, biodiversidad, ciudades muy sofisticadas y una hermosa multiculturalidad. 


Entonces, cuando no haya guerra, podrán tener los beneficios de todo esto. 


Al terminar la lectura del libro podría pensarse en que es una invitación a decir “sí” en esas votaciones para aprobar los Acuerdos de Paz…


Estoy muy contenta si puedo contribuir en eso con un lector, porque como una extranjera creo que se debe decir sí a la paz, pero también lo digo por todo lo que sé de los conflictos. 


Cuando creces en un conflicto y tienes que pagar el precio por lo que pasó, sientes que nadie debe salir sin pagar por los crímenes que cometió, pero lo que sé es que la paz, si quieres lograr algo, debes entender que la gente hizo lo que hizo por razones como la inequidad. Si quieres que todo sea completamente justo en un proceso de paz, entonces habrá mucha gente que no la quiere. 


El objetivo principal es el mañana, queremos un mejor mañana de lo que fue ayer. Entonces, sin paz, sólo mantendrías lidiando con todos los años de daño, tienes que ceder, construir un mejor país para el futuro, para los niños, para todos. 


Sabemos que no todo el mundo tendrá los resultados que quiere de esta guerra, pero es una contribución lo que toda la gente puede hacer para un futuro. 


Es la primera vez que mi libro aborda    un conflicto interno. Todos los otros países en los que han sido adaptados habla de conflictos entre estos y de familias que migran, en el caso de Europa lo cuento con unas que siempre se van a Egipto, porque es muy interesante ver cómo una progenie católica tiene que ir a un país musulmán. 


¿Qué tiene de especial adaptar este libro al conflicto colombiano, cuáles fueron sus exigencias al editor?


Cuando hablé con el editor acordamos que lo más importante en el caso colombiano era entender lo que sucede con los desplazados, que no tiene que ver con lo que pasa con los refugiados de guerra. Decidimos ver los casos específicos, yo siempre tuve los casos de las familias que se van de un pequeño pueblo, pero aquí, por ejemplo, no tienen la barrera del lenguaje, aquí la gran diferencia está entre la gente que vive en regiones muy afectadas por la guerra y la gente que ha estado segura en las ciudades. Todo en el libro es acerca de la guerra que afecta a la gente de las ciudades, que llega de un día a otro a vivir lo que veía lejos.


A menos de que sean guerras que destruyen todo, como la Primera Guerra Mundial, es necesario transformarse, ponerse en el lugar del otro, que la gente que no ha pasado por la guerra sepa lo que es, para poder entender el final de esta. 



Sobre la obra de Janne Teller

Esta novelista danesa de ascendencia austro-germana ha pasado diferentes etapas de su vida alrededor de todo el mundo. Actualmente vive a caballo entre Copenhague y Nueva York. En 1995 dejó su carrera profesional en Naciones Unidas para dedicarse plenamente a la literatura. La obra de Janne Teller, que también incluye ensayos y relatos, ha recibido diversas becas y premios. Sus libros filosóficos han causado controversia y provocado encendidos debates en Dinamarca, los  cuales se van extendiendo al resto del mundo. Es autora también de las novelas La isla de Odín (1999), The Trampling Cat (2004) y Come (2008). Su literatura ha sido traducida a catorce lenguas. (Reseña de Grupo Planeta).