Cultural

Gustavo Vélez, a monumental sculptor at the Heroic (Cartagena)
Gustavo Vélez, un escultor monumental en la Heroica
Autor: Daniel Grajales
15 de Diciembre de 2015


Luego de su exposición en Pietrasanta (2013), el creador antioqueño se toma las plazas históricas y los centros culturales de Cartagena, con una muestra de grandes dimensiones.



Gustavo Vélez y su obra Fuga, procedente de Italia.

Fabiángarzon.co 

Hace cinco días que Gustavo Vélez comenzó la labor logística de uno de los grandes retos de su carrera como escultor: que el Centro Histórico de Cartagena sea el soporte arquitectónico en el cual sus esculturas monumentales se encuentren con el público, conversen con el espacio, con la historia, con las fachadas y las puertas, con las calles de piedra y la brisa del Caribe. 


Las obras en mármol, acero o bronce  de Vélez se integran a arquitecturas míticas como las de la Torre del Reloj, La Plaza de la Aduana, el barrio Getsemaní, el Palacio de la inquisición o el Hotel Caribe Cuatro días. 


Se trata de su exposición Gustavo Vélez. Cartagena de Indias, que a partir del próximo viernes 18 de diciembre y hasta el 30 de marzo de 2016 permitirá que quienes estén caminando por la ciudad de murallas y mar se encuentren con 43 esculturas, 18 monumentales, en su gran mayoría elaboradas por el artista en Italia, y 25 de mediano formato; que en conjunto dejan ver el interés del creador por la abstracción, la tridimensionalidad y el brillo de los materiales, una muestra que se da después de su pasada intervención en Pietrasanta, Italia, cuando en 2013  dio a conocer al mundo entero la monumentalidad de su obra, luego de décadas de trabajo.


Así lo explica María del Pilar Rodríguez Samuet, curadora de la muestra, quien afirma que “la llegada de Gustavo Vélez a Cartagena de Indias es el cumplimento de una cita idílica que se logra tras un inmenso periplo de éxitos iniciado en Pietrasanta, Italia. La Heroica abraza cada pieza en un singular diálogo que impacta los sentidos entre mármoles, aceros y bronces, invitando al espectador a una reinterpretación del espacio, siendo testigos de un poético romance entre el patrimonio histórico de la humanidad y la obra del joven escultor contemporáneo colombiano, quien ha conmovido ya tanto en Oriente como Occidente”.


Gustavo Vélez comparte con los lectores de EL MUNDO todos los detalles de esta exposición y habla de sus intereses como creador plástico. 


¿Qué significa para su carrera esta exposición en Cartagena de Indias?


Yo creo que una muestra de estas no se ha llegado a hacer, ni en Cartagena ni en Colombia, por su magnitud, porque se necesitan muchas plazas disponibles para poner las obras en el espacio público y más que son obras monumentales. Es una muestra para el pueblo, para los turistas, para la misma Cartagena. 


Son piezas monumentales que llegan de Italia, con mármoles y bronces, además de los aceros que he producido en Medellín en estos últimos años. Estos meses son muy importantes para la ciudad, ya que hay gran cantidad de visitantes, y para mí sí es como un sueño. 


En la entrada del Museo de Arte Moderno hay una obra hecha en mármol, en el Museo de la Inquisición, en el Baluarte de Santa Catalina y en la Corporación Española hay otras. Como piezas importantes y sitios con obras está la Plaza de las Torres del Reloj, con una de mis obras más importantes en cuanto a peso y volumen Hipercúbicos (2013), que es un mármol de 8.8 toneladas y 2.90 metros de altura; otra en la Plaza Santo Domingo, una en la Plaza San Pedro y la Plaza Bolívar.  Debo decir que todo se dio porque LGM Arte Internacional,  la Cámara de Comercio y la Alcaldía de Cartagena lo hicieron realidad.


Gustavo, su hoja de vida demuestra que en Medellín y Antioquia sus obras han sido protagonistas de decenas de exposiciones, ¿cree que es el momento de que la plástica nacional valore más lo que ha venido haciendo?


Aquí en Colombia hay unas piezas monumentales en el espacio público, pero muy puntuales, de cuando he estado en el país. Están en el Museo de Arte del Tolima, la Estación Sabaneta del Metro y en la Universidad Pontificia Bolivariana, las dos últimas en Medellín. 


Creo que este sí es un momento especial para que me conozcan, de cierta manera, porque las cosas que he hecho son muy puntuales. Estoy muy contento porque el próximo año tendré una muestra de piezas únicas en la Galería Duque Arango (Medellín) y porque vendrán muestras muy importantes. 


Tener una muestra de piezas monumentales es para que todo el mundo lo vea, para que la gente durante tres meses se acerque a verlas en Cartagena, pero lo mejor es que luego esta exposición se va al Museo de Arte Moderno de República Dominicana, va a ir a Miami, a Nueva York, Tokio, Houston, Singapur y Shanghái.


Durante el tiempo que vaya itinerando la exposición, de un país a otro, voy a hacer piezas nuevas para que sean lo diferente de cada recorrido. 


Fernando Botero y Doris Salcedo, entre otros nombres de artistas, eran los que más reconocía la crítica internacional al hablar de escultura colombiana hasta que usted hizo exposición en Pietrasanta, ¿qué destaca como especial de su obra?


Mi obra, primordialmente, tiene que ver con el espacio que no vemos. La mejor manera de intervenir el espacio es hacerlo armónicamente, no agredirlo, por lo que mi trabajo me lleva a que el acero llegue a aproximaciones de transparencia, a que el mármol brille en el entorno. Esto tiene que ver mucho con intervenir el espacio sin agredirlo. 


El maestro Botero es una persona que yo admiro, quiero mucho, nos ha representado en el mundo de la mejor manera, ha puesto las piezas en los mejores sitios del mundo, y sé que no es fácil hacer muestras monumentales. No  me ha influenciado, tal vez la monumentalidad. Los dos estamos en Pietrasanta y somos artistas de obra monumental. 


Esta muestra en Cartagena va a pasar por muchos museos del mundo, entonces nos pone lo interesante de mostrar la obra al mundo, que se conozca lo que hace Gustavo Vélez y sí, tiene razón, todo sucedió con mi exposición en Pietrasanta, cuando comencé a recibir invitaciones para escribir en otros lugares del mundo. 


Hipercúbicos, escultura elaborada en mármol de Carrara, de más de seis toneladas, instalada en la Torre del Reloj.

Fabiángarzon.co


Quiero que mi obra esté en los museos importantes del mundo, en sitios donde la conozcan. Es más que un interés comercial, es una búsqueda por que se vea mi trabajo, con temas como el reflejo de los sentimientos, como la conexión de las obras con la naturaleza o la abstracción de la realidad. 


Mi papel en el arte nacional es que en la escultura y los espacios tengan una recordación. Colombia, que es mi país, quiero que reconozca las abstracciones del espacio, para que queden en la memoria, con un material como el mármol, con su reconocimiento a través de la historia del arte, con piezas modernas talladas en mármol pero en lo contemporáneo. 


Es la tradición de la talla directa del mármol, que hoy existe y que la obra moderna, es continuar con toda una historia fundamental en épocas como el Renacimiento, a través de la obra de un artista contemporáneo. 


¿Qué es lo más positivo y qué lo más difícil de ser un artista de obra monumental?


La gran ventaja es que la obra monumental está expuesta a todo el mundo, lo que es muy bonito porque el trabajo se dirige a todo el mundo. Por el otro lado, la logística es algo muy complejo, muy distinto a una exposición en una sala. Es estar usando grúas telescópicas de gran tamaño, hacer envíos, con riesgos en todo, hasta de seguridad. 


Recientemente estuvo en Japón, sabemos que tiene una conexión con Oriente, ¿cómo se ha ido posicionando en este mercado?


Este año tuve una muestra colectiva en Japón con otros cinco japoneses, en una de las galerías más importantes de Tokio, especializada en escultura, que se llama Seiko, en agosto, estuve durante dos meses. Luego participé en Kiaf, la Feria de Arte de Corea, con la galería Art for the World, con obras en  gran formato. 


El tema con Asia tiene que ver con que hace diez años llevo moviéndome en el mercado del arte asiático. Puedo decir que hemos avanzado. Hay que tener paciencia para que se conozca la obra, necesitan tiempo para analizar, para no ser el artista que estuvo de paso haciendo una exposición y no volvió. 


Ya se siente uno bienvenido cuando va, parte de la familia, gracias a la constancia. El asiático profundiza mucho, y más cuando se sabe que la trayectoria del artista es seria, cuando van viendo que el trabajo está saliendo adelante.   




El artista

Gustavo Vélez nació en Medellín, en 1975. Inició los estudios de arte en su ciudad natal, continuó en la Academia Lorenzo de Medici en Florencia (Italia) y luego concluyó su formación en los talleres de Pietrasanta (Italia).


En los últimos diez años la obra escultórica de Gustavo Vélez ha incursionado en el continente asiático. En Japón, su nombre es ya reconocido entre galerías de Tokio, Utsunomiya, Iwaki y Yokohama. Durante dos años Vélez realizó la muestra Incontro a Pietrasanta con el escultor Japonés Takashi Yukawa en galerías de Colombia y Japón. 


En 2008 llevó a cabo una muestra artística con motivo  del centenario de relaciones bilaterales entre estos dos países.