Estado y sector privado - Túnel

Autor: Alberto Maya Restrepo
12 febrero de 2018 - 12:10 AM

“Colombia es un país muy enredado”: Natalio Cosoy

Natalio Cosoy, corresponsal en Colombia de la BBC por casi 3 años, dijo al despedirse, al final de 2017: “Colombia es un país muy enredado”. Estoy de acuerdo con él.
Los adeptos a Santos, tal vez los que aún quedan en el partido de la U, se rasgan las vestiduras cuando algún candidato a la presidencia habla de rebajar impuestos. Tienen razón porque no ven de dónde rebajar ingresos para poder sostener el nivel de gasto, de parafernalia, de viajes, de pompa y de burocracia al que los tiene acostumbrados este gobierno. Esos santistas han visto o gozado del derroche del bogotano que llegó a la Casa de Nariño y por eso creen que quien venga el 7 de agosto será igual de derrochador, de donde ni pensar en disminuir tributos, claro, si no es que llega un populista o un inepto. Pero, por otro lado, desconocen que para que la economía crezca, para que haya inversión privada, para que se generen buenos puestos de trabajo, para que se puedan renovar maquinarias y equipos, en fin, para que la brecha social disminuya y el país todo se sienta optimista y vea el porvenir con esperanza se necesitan varias cosas. Veamos algunas pocas:

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Seguridad jurídica y justicia.- Es un hecho que aquí amanecemos con una ley y anochecemos con otra, incluidas ahí las interpretaciones jurídicas que van haciendo jueces y magistrados. Lo que el lunes es así, para el jueves puede ser todo lo contrario. Eso no estimula a los dueños de capitales a invertir en el sector productivo y, más bien, quienes lo hacen son unos héroes. Estamos pasados de que en el país se haga una reforma al sistema de justicia para lo que hay que contar con muchos pero no con quienes hoy la reglan y ejecutan. Ha de hacerse a través de un medio alejado de la contaminación actual porque ya hemos visto que los carteles, los intereses creados, los que no quieren el cambio no están dispuestos ni a aportar soluciones ni, menos, a participar en el revolcón.

Sistema tributario.- Sí, simple y manejable y que no dé para interpretaciones amañadas. Aparejado a ello, voluntad política y administrativa para cobrar lo que corresponde. Es enorme la suma que, relativamente, pocos deben al Estado. ¿Por qué no se hacen tareas juiciosas, continuadas y eficaces para cobrarles y hacerles pagar? Hace un tiempo ir a la Dian a aclarar alguna duda era equivalente a ir a delatarse y a exponerse a que lo investigaran y sancionaran por lo que no había todavía hecho. Si pagar impuestos molesta (al bolsillo), no hay por qué hacer de eso un acto de terror. El sistema mientras más simple menos da para que haya fraude y corrupción y mientras menos alcabalero el Estado, más prospera la economía toda.

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Régimen laboral.- Justo con quien presta el servicio pero también manejable y elástico para el empleador. El solo hecho de pagar un montón de cosas, adicionales al salario mismo, enreda la vida, representa costos. La fórmula de salario integral por hora sería de considerar. Por ejemplo, quien pretende dar empleo a alguien que va a ganar, digamos, salario mínimo, pues no puede hacer las cuentas sobre esa cifra, ya que al final “todo” lo que efectivamente ha de pagar pasa ampliamente del millón de pesos. ¿No es más claro entregarle su salario completo por hora a quien trabaja y que esa persona juzgue qué va a ahorrar para su pensión, qué va a aportar para tener un seguro de salud, etc.? ¡Ah!!  que eso requiere educar al trabajador, pues claro porque hay que infundir sentido de la responsabilidad y, si se va a ver, tampoco son tantos los desjuiciados que se gastan todo y no dejan para sus futuros requerimientos esenciales. ¿Trabajó? Tome su paga. ¿No laboró? Nada hay para reclamar. Un régimen laboral elástico, que invite a contratar, a dar empleo, a aspirar al progreso.

***

Escuchado al pasar.- La Gobernación de Antioquia cumplirá con sus aportes para la construcción del túnel del Toyo; así mismo la Alcaldía de Medellín. En cuanto a lo que la nación ha anunciado para esa obra, quién sabe, debido a que los compromisos dejados por este gobierno (¿firmados en piedra?) no están financiados a futuro y el próximo gobierno va a tener que “priorizar” obras porque no hay para tanto y bien sabemos qué le pasa a Antioquia cuando en Bogotá reparten.

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