Tecnolog韆

Artificial intelligence, a dilemma for humanity
Inteligencia artificial, un dilema para la humanidad
25 de Julio de 2015


Seg鷑 expertos, en los pr髕imos a駉s podr韆n existir procesadores parecidos al cerebro humano y con mayor capacidad de reconocimiento y adaptaci髇.


Foto: EFE 

Cada vez los robots son construidos de manera más avanzada y con mayores procesadores. 

Redacción tecnología – EFE


La capacidad de las máquinas para aprender y superar desafíos por sí mismas supera ya, en muchas áreas, el talento del hombre, una destreza creciente que acentuará el dilema ético sobre si limitar en algún momento la inteligencia artificial, afirmó la directora científica de Telefónica I D.


Procesadores superpotentes y altas capacidades de almacenaje cada vez más baratos con la disponibilidad de cantidades ingentes de datos (Big Data) analizados en tiempo real han permitido en los últimos años alcanzar enormes progresos en técnicas de inteligencia artificial, dando lugar a una nueva era informática con máquinas capaces de enfrentarse por sí solas a retos cada vez más avanzados.


“Cada vez en más tareas los algoritmos superan a los humanos”, asegura Nuria Oliver, experta en inteligencia artificial y de datos (Big Data), en interacción persona-máquina (HCI) e informática móvil.


Según Oliver, en los últimos años ha habido grandes avances en la capacidad de aprendizaje y modelado de algoritmos de inteligencia artificial, y cada vez las máquinas realizan más funciones hasta ahora sólo en manos del hombre.


Por ejemplo, reconocimiento de imágenes con algoritmos que ya “reconocen mejor” objetos en imágenes a como lo hacen los humanos.


La capacidad de almacenamiento de ingentes cantidades de datos con procesadores cada vez más rápidos y baratos permite realizar automáticamente cálculos impensables para el hombre.


Así, las máquinas son ya muy buenas a la hora de establecer patrones mediante comparativa de millones de indicadores analizados en tiempo real para elegir la mejor opción de entre miles de ellas.


Retos a futuro 


La experta ha avanzado que, en unos años, podrían existir procesadores con capacidad similar a la del cerebro humano, y el interrogante sería saber “qué se podría llegar a hacer con toda esa capacidad de computación”.


Varias figuras de la máxima talla de la ciencia y la tecnología vienen manifestando su preocupación por esta nueva senda tomada por la inteligencia artificial, cuyo límite se desconoce.


Para Oliver, lo importante es asegurar “valores y principios éticos muy claros en los desarrollos y usos de la tecnología” para enfocarlos a un sinfín de “fines positivos” en áreas como la medicina, la ciencia, el medioambiente o la educación.


“Grandes retos a los que nos enfrentamos como especie humana, tipo calentamiento global, envejecimiento demográfico, enfermedades crónicas, riesgo de pandemias o la pobreza, se podrán afrontar con tecnología, que será un aliado imprescindible”, señala.


Tecnología como herramienta 


A su juicio, “la tecnología es una herramienta que puede hacer mucho bien, pero también mucho mal, como cualquier otra: un cuchillo puede usarse para salvar o quitar vidas”.


El mundo tecnológico avanza tan rápido que cada vez será más importante, “crítico, de hecho”, que las generaciones futuras los conozcan más profundamente para tener capacidad también creadora y no sólo usuaria.


Oliver es optimista y positiva respecto al grandísimo potencial de la tecnología, pero advierte del riesgo, si no se impide, de que en el futuro “sólo una élite sepa cómo funciona lo tecnológico mientras una gran masa desconoce cómo se desarrolla y evoluciona”.


Oliver tiene como investigación principal el modelado del comportamiento humano a nivel individual y agregado mediante analítica de datos y técnicas de inteligencia artificial y aprendizaje por ordenador.


Entre sus objetivos, se encuentra el desarrollo de sistemas de recomendación de productos y servicios para usuarios de tecnologías que vayan mucho más allá en complejidad y personalización que los actuales.


También trabaja en la búsqueda de patrones de comportamiento de poblaciones o países enteros con fines humanitarios.