Estilos de vida

Baldness: worries and alternatives
Calvicie: preocupaciones y alternativas
Autor: Redacción EL MUNDO
29 de Mayo de 2016


La alopecia es asunto tanto de hombres como de mujeres y existen varios tipos de calvicie.



La calvicie es progresiva.

Ilustración: Alejandro A. Cano

La calvicie es, generalmente, una preocupación para los hombres y sobre esa enfermedad puede haber imaginarios y acciones equivocadas.


La alopecia androgenética es el tipo de calvicie más común en las personas, según el dermatólogo Alejandro Mancilla, quien explicó que esta no daña los folículos, sino que los reemplazan con vellos delgados que no generan recubrimiento. Su causa no se conoce.


Aunque es más frecuente en hombres adultos, ellos no son los únicos que la padecen. La alopecia androgenética comienza en la adolescencia y va progresando a medida que pasan los años, aunque “los efectos se ven a los 25 años en el que va a ser calvo”, aseguró.


En las mujeres también puede darse la calvicie, pero depende de la raza, indicó el especialista, quien manifestó que: en China el 20% de ellas la padece y en las blancas caucásicas de países como Inglaterra y Australia el 40%. En Colombia no hay estadísticas al respecto.


Sobre las edades en las que es más evidente la alopecia en las mujeres, el dermatólogo manifestó que hay dos picos: entre los 20 y los 30 años, y a los 50 años. Explicó que lo que pasa, “básicamente, es que pierden el volumen de cabello. No importa cuánto pelo barra yo, sino cuánto tenga”, expresó.


Sin embargo, el androgenético no es el único tipo de calvicie; hay unas 20 diferentes, entre las que se encuentra, por ejemplo, el efluvio telógeno, que es la pérdida transitoria del cabello, “lo cual se da como respuesta a la pérdida de vitaminas o estrés psicológico, por ejemplo, después de un parto o una dieta fuerte”, expuso Mancilla Díaz, quien aseveró que la recuperación del cabello es entre seis meses y un año.


La alopecia areata es otro tipo de calvicie. Esta “es más dramática, porque produce parches”, los cuales pueden ser en algunas zonas de la cabeza o incluso en todo el cuerpo, puesto que el especialista explicó que se pueden perder las  cejas, por ejemplo. “Se trata de una enfermedad autoinmune. Las defensas cometen una equivocación y atacan el pelo, porque creen que es un cuerpo extraño”. El cabello también es recuperable.


Los tratamientos para estas patologías son medicamentos como pastillas o lociones, los cuales son los más indicados, que no son tan costosos (oscilan entre los $50.000 y $100.000) y que deben ser formulados por un especialista, según recomendó el dermatólogo Mancilla Díaz, quien manifestó que en estos casos los champús no son apropiados, puesto que “su efectividad puede ser de poca o nada, modesta o ninguna”.


La denominada caspa, llamada dermatitis seborreica, es otra de las enfermedades del cuero cabelludo. Está relacionada con un hongo: el Malassezia, el cual aunque está presente en todos los seres humanos, sólo afecta a algunos, según la dermatóloga Angélica Domínguez, de la Asociación Médica de Los Andes, dependiendo de la cantidad de grasa que desarrollen.


La caspa no se puede curar, pero sí controlar “si la persona es juiciosa y disciplinada con su tratamiento”, dijo.


En casos como esos sí son pertinentes los champús, según Mancilla Díaz, aunque los hongos pueden generar resistencia, porque la mayoría de estos productos tienen el mismo principio activo, por lo que se debe acudir a un dermatólogo en caso de no notar mejoría.


Son estos especialistas los que están facultados para buscar solución a estas y a otras patologías como la psoriasis, la cual es una alteración en el recambio natural de la piel, que se debe renovar cada 21 días, señaló Domínguez: “Muchas veces los pacientes no consultan porque creen que es herencia o que pasa tarde o temprano, pero muchas veces se puede controlar”, por lo que recomendó consultar a un especialista cuando se identifiquen ciertas anomalías. 


Finalmente, expuso que es importante ponerle atención a la salud del cuero cabelludo y a la caída del pelo, a pesar de ser “un órgano secundario”, el cual, según Mancilla Díaz, no tenerlo, puede afectar la autoestima o la calidad de vida de las personas. 


Los trasplantes o infiltraciones capilares son otra opción para subsanar la caída del cabello. Según Domínguez, el trasplante se realiza usando un folículo del área occipital de la cabeza para sembrarlo en otros folículos, mientras que las inflitraciones consisten en inyectar vitaminas en los folículos y en el cuero cabelludo, usar láseres para permitir una mejor absorción. Las sesiones pueden ser cada quince días, cada mes o cada cuatro meses, según el caso.


El costo de los trasplantes varía entre $3’000.000 y $10’000.000, y las infiltraciones entre $200.000 y $300.000 por sesión.



La alimentación: fundamental

Tener un cabello y un cuero cabelludo sano depende de la alimentación, ya que aportan los nutrientes necesarios. Es por esto que la dermatóloga Angélica Domínguez, de la Asociación Médica de Los Andes, recomendó mantener una dieta balanceada.


Sugiera que en la alimentación se incluya alimentos ricos en hierro, espinaca y granos y no consumir productos con preservativos.