Educación

Los retos de Jorge Iván Ramírez en el Salazar y Herrera
5 de Octubre de 2015


El Presbítero estuvo durante catorce años como vicerrector de la UPB y ahora dirigirá esta institución, que es considerada como la segunda obra educativa más importante de la Arquidiócesis de Medellín.


Foto: Jhon Alexander Chica Yara 

En 2001 recibió el título de Ejecutivo Joven Sobresaliente de Antioquia, de la Cámara Junior.

Catalina Flórez López


Tiene formación como filósofo, teólogo, magíster en teología y doctor en filosofía de la Universidad Pontificia Bolivariana y licenciado en Sagrada Escritura del Pontificio Instituto Bíblico de Roma, en Italia. Se ha desempeñado como profesor, decano y directivo en la UPB, ha realizado cursos, seminarios y foros; estos estudios y cargos  hacen parte de la extensa hoja de vida académica del presbítero Jorge Iván Ramírez Aguirre, quien por catorce años fue vicerrector académico de la UPB y desde el jueves pasado fue nombrado como nuevo rector de la Institución Educativa Salazar y Herrera y de la Institución Universitaria Salazar y Herrera.


En la oficina de la Vicerrectoría Académica, en el bloque rectoral de la UPB,  Ramírez Aguirre habló con EL MUNDO sobre sus nuevas ilusiones en la Institución Educativa Salazar y Herrera y lo que logró durante los años entregados a la Bolivariana.


¿Cómo recibió el nombramiento?


Muy bien, me generó mucha expectativa, es una institución con una gran tradición y es la segunda obra educativa de relevancia y tamaño de la Arquidiócesis de Medellín.  Ha alcanzado una gran trayectoria por las labores del rector anterior y  también tiene diversos niveles de formación. Es un gran reto, un desafío muy fuerte que me va a permitir desarrollar proyectos como los que se han hecho aquí (UPB).


¿Cuál es la diferencia entre estar a cargo de la Vicerrectoría de la UPB y rector de un colegio y de una universidad al mismo tiempo?


Una rectoría tiene las posibilidades de tener unas autonomías  en términos de representación legal y del cargo del Proyecto Educativo desde otro orden, porque hay que tomar decisiones administrativo-financieras, en el futuro de la institución y en el Plan de Desarrollo, pero una vicerrectoría también tiene mucho de eso y mucho más como una Vicerrectoría de la “Bolivariana”, que es más o menos la sexta economía educativa del país, pero yo diría que los volúmenes van a ser distintos, los tamaños de las cosas, la envergadura de los  proyectos, pero se convierte en la misma línea educativa, no solamente por la inspiración cristiana sino también porque la educación es la que nos convoca en ambas instituciones.


¿Cuál es su mayor logro en la UPB?


Que pregunta... (Risas) Hay dos cosas en mis rankings: tener una universidad con indicadores consolidados de investigación de perfil doctoral según el Modelo de Indicadores del Desempeño de la Educación (Mide) y toda la estrategia de innovación e investigación, me parece a mí que ha sido importante porque a hoy en el Ranking SCImago (un listado dedicado a destacar la investigación generada en el sector académico para lograr un posicionamiento a nivel internacional), estamos como la primera universidad en el país dedicada a generar impacto tecnológico y lo más sorprendente es que ocupa el segundo lugar en América Latina, yo diría que  uno de los logros más grandes es la transformación curricular. 


¿Cuál es el mayor reto que le espera como nuevo rector del Salazar y Herrera?


Primero es consolidar un modelo de educación que tiene mucha tradición, consolidarla como institución, es muy parecido a UPB, porque tiene todos los niveles. Probablemente pensar en maestrías y doctorados y darle esa posibilidad, pensando en que existan dos universidades con esa categoría en la Arquidiócesis de Medellín, me parece un reto muy interesante. 


¿Qué tienen en común la UPB y el Salazar y Herrera?


Que son de la Arquidiócesis de Medellín, que el nombre de “Salazar y Herrera” es el nombre del obispo fundador de la UPB, que tienen un perfil de inspiración cristiana, las mismas consideraciones misionales y que se preocupan por la formación integral, son generalistas, humanistas y policlasistas. 


¿Qué diferencia hay entre las dos instituciones?


La antigüedad y los niveles de desarrollo,  el carácter pontificio de la UPB y las cifras.


¿Cuál es su sueño en el Salazar y Herrera?


En primer lugar es hacer un gran sistema educativo con los colegios de la Arquidiócesis de Medellín y con otras grandes instituciones, porque eso sumaría muchos estudiantes, profesores, proyectos, muchas riquezas en función de la educación y darle al Salazar y Herrera lo suficiente para incrementar la calidad educativa y por supuesto aumentar el tamaño de la institución.


¿Cuál es el valor agregado que las instituciones con enfoque religioso le dan a la comunidad académica y a la sociedad?


La tradición cristiana entrega una variable que tiene que ver con la dimensión humanística, la humanización, el otro concepto es la formación integral que lo ve uno en los egresados y nos permite desarrollar la misión (formar – educar – cristianismo) de una forma más adecuada.


¿Qué diagnóstico puede dar sobre la educación en Medellín?


Medellín es una ciudad en formación. Es un conglomerado humano que está cambiando radicalmente y la educación se ha presentado como una variable muy importante en el desarrollo de las personas, vamos en el camino de la educación que es un muy buen norte y lo que tenemos que hacer es elevar la calidad de la educación y que esta permita generar transformaciones para el bienestar y el desarrollo productivo.


Con su larga trayectoria académica y sus ocupaciones, ¿en qué momento es usted sacerdote?


 (Risas) Yo vivo mi sacerdocio, nosotros vivimos esto como nuestro ministerio, como actual vicerrector de la Bolivariana, el Obispo me llamó y me dijo que me necesitaba en otra institución y yo me encargo de eso, es la obediencia, es la pobreza, porque esto significa generosidad y eso estoy haciendo.