Coloquios de J.M.
“Bienvenida a la derecha...”
7 de Mayo de 2007


Muchas veces a los padres nos ha tocado enfrentarnos con los hijos sobre los alardes izquierdistas que aprenden en la universidad, y son muchos los que tienen el corazón en la izquierda y el bolsillo en la derecha.

Cuenta Eugenio Osorno que una joven universitaria en sexto semestre pensaba que era de izquierda, estaba a favor de la riqueza, que aún no había logrado, y se avergonzaba de que su padre fuera de derecha pues se oponía a los programas socialistas y a los proyectos de ley que otorgaban beneficios a los que no los merecían: sus profesores le habían asegurado que su padre tenía una filosofía equivocada.

Un día la muchacha decidió demostrarle a su padre su error al defender el sistema injusto de la derecha y le hizo una disertación sobre el materialismo histórico y la dialéctica de Marx, pero su padre la interrumpió para preguntarle: “¿Cómo vas en tu carrera?” La joven respondió: “Voy bien, tengo promedio de notas de 4.8 con esfuerzo, porque duermo poco y no tengo vida social”. Entonces el padre volvió a preguntarle: “¿A tu amiga Soledad cómo le va?” La hija respondió: “Muy mal, pues tiene 2 de promedio porque no estudia, a veces ni asiste a clase porque pasa el tiempo en fiestas y centros comerciales. No me extraña que pierda el semestre”.

El padre entonces le dijo: “Habla con el decano para que le transfiera a Soledad 1.4 de tus notas para que ambas queden con 3.4”. Pero la muchacha respondió ofuscada: Esa sería una injusticia porque yo he trabajado duro y ella no: ¡yo no le voy a regalar mi trabajo!” Entonces el padre la abrazó diciéndole: “¡Bienvenida a la derecha!”

Sigue siendo cierto un dicho de las décadas del 60 y 70: “Si a los 30 años no eres comunista, es que no tienes corazón. Si a los 40 sigues en el partido, es que no tienes dos dedos de frente”.