Columnistas

Injuria, calumnia y ejemplaridad
Autor: Hernán Mira
18 de Diciembre de 2016


Una denuncia por injuria y calumnia contra el expresidente Uribe que hizo el periodista Daniel Coronell, a raíz de unos tuits injuriosos que el hoy senador publicó tildándolo de mafioso y tener vínculos con el narcotráfico.

Una denuncia por injuria y calumnia contra el expresidente Uribe que hizo el periodista Daniel Coronell, a raíz de unos tuits injuriosos que el hoy senador publicó tildándolo de mafioso y tener vínculos con el narcotráfico, generó un pronunciamiento de la Corte Suprema de Justicia en el que se inhibe de investigarlo, pero le hace una fuerte recriminación al senador


La denuncia fue instaurada por el periodista en diciembre de 2010, luego de haber publicado la columna El amigo secreto en donde revelaba que, en  la cuestionada licitación de la Ruta del Sol, Tomás Uribe Moreno promovió una reunión en Panamá entre interesados “en el multimillonario contrato que entregó el gobierno de su padre”. La columna concluía: “No es presentable que el hijo del presidente de la República busque una asociación entre proponentes para una licitación pública”. 


El mismo día de esa publicación, Uribe se pronunció contra Coronell en varios tuits en los que se refería a este como “periodista mafioso”. “Un Coronel periodista lava dinero de mafia”, “Periodista mafioso e impune mancha libertad de prensa así pueda ser un Coronel”, “Periodista mafioso cree que todos son bandidos como él”. El senador acusa al columnista de haber sido socio del narcotraficante Pastor Perafán, algo que Coronell ha desmentido y probado que no es así e instauró denuncia penal contra  Uribe por injuria y calumnia.


La Corte en su reciente fallo, es contundente en el llamado de atención a Álvaro Uribe: “El lenguaje agresivo es una manifestación de violencia. Y usado por un líder político en cualquiera de las redes sociales puede llegar a ser identificado por alguno de sus seguidores como una invitación, o por lo menos como una autorización velada al uso de la violencia física contra el destinatario del trino o del discurso descalificador”.  “No resulta legítimo que líderes sociales como el aquí querellado desborden los límites de la tolerancia que están obligados a mantener frente a la crítica periodística o ciudadana, encendiendo las redes sociales con descalificaciones o agresiones contra sus críticos que en nada contribuyen a su deber de unión social”. “La moderación en el uso del lenguaje y la tolerancia a la crítica es un llamado de atención que se convierte en obligatorio en este caso, dada la naturaleza del liderazgo que ejerce el querellado y a su inusitada tendencia al uso de la red social Twitter con un ánimo beligerante que resulta incompatible con sus deberes como ciudadano, senador y expresidente”. 


El expresidente desconoce, en su irredimible egolatría, la ejemplaridad pública a la que está sumamente obligado. Los políticos deben ser ejemplo pero además ejemplarizantes. Esto debería generarles un deber de responsabilidad muy fuerte por eso, dice el filosofo y jurista Javier Gomá, “la ejemplaridad, la misma que correspondería a todo ciudadano – deberíamos tener  un deber moral igual- se duplica en intensidad: ellos, al ser ejemplo tienen una especial obligación de ser ejemplares”. La máxima es: “Que tu ejemplo produzca en los demás una influencia civilizadora”, algo que obliga a todos y más a una figura como Álvaro Uribe que prefiere mirar a un lado, seguido por muchos de sus incondicionales fieles.


CODA 1. Los cuestionamientos y negro futuro que algunos le señalan a la iglesia Católica colombiana por su apoyo a los procesos de paz, me traen a la memoria una entrevista al magnífico cardenal Carlo María Martini, jesuita. El escritor no creyente Eugenio Scalfari, le dice al Cardenal: “Me siento muy cercano a usted, pero no creo en Dios”. Martini le responde: “Usted no me preocupa. A veces, los no creyentes están más cercanos a nosotros que muchos falsos devotos. Usted no lo sabe, pero el Señor sí”. En esas estamos por aquí.


CODA 2. Feliz Navidad y feliz año a los lectores y amigos. Esta columna reaparecerá a mediados de enero próximo.