Economía

2017, a key year for rural development
2017, un año clave para el desarrollo rural
Autor: Yonatan Rodríguez
13 de Diciembre de 2016


El nuevo panorama del posconflicto, junto con la inversión y programas estatales, harían del campo colombiano uno de los motores para el desarrollo el próximo 2017, así como una ficha clave del crecimiento económico del país.


Foto: Cortesía 

Del total del área productiva del país, el 80,4% se dedica a pastos, mientras que el 19,1% a siembras.

El gigante dormido”, así describe  Carlos Julio Díaz, director general de la Escuela Nacional Sindical, el potencial del campo colombiano, una sector que, según la opinión del experto, en 2017 comenzaría a perfilarse como uno de los renglones con más crecimiento, luego de décadas de abandono por parte de las políticas públicas gubernamentales. 


Según Díaz, aunque es en el campo en donde radica la seguridad alimentaria del país, y se gestan los indicadores más relevantes del crecimiento económico, en materia social falta mucho por resolver. Según precisó, apoyado en los informes del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), son tres los principales retos para el 2017 en la ruralidad del país. 


“Los tres grandes obstáculos son: primero, la gran concentración de la tierra, porque el 0,4% de la población posee el 40% de la tierra productiva; segundo, la precariedad en los derechos de propiedad, la poca tierra en manos de campesinos presenta problemas de titulación, por lo que no tienen acceso a créditos por la formalización del predio, y lo tercero, es el conflicto entre el uso de la tierra con la vocación, es decir, gran parte del suelo es consumido por la ganadería extensiva que le resta potencialidad a la agricultura”, señaló el directivo, quien ve en el cumplimiento del primer punto de los acuerdos de la Habana, el de desarrollo rural, una primera cuota para saldar una deuda histórica de la institucionalidad con el desarrollo social y empresarial del agro.


Y aunque para este año el campo ya se perfila como el principal generador de empleo formal en el país, otro de los desafíos para su crecimiento está precisamente en la generación de un atractivo que vincule a los jóvenes y los invite a permanecer en sus territorios. Así lo ve Alejandro Estévez, presidente de la Junta Directiva de la Sociedad de Agricultores de Colombia.


 “Hasta hoy, el campo no se ve como un lugar atractivo para vivir, sobre todo para los jóvenes. Según el Censo, en el país hay 2,7 millones de productores, de los cuales sólo 750.000 residen en el área rural dispersa. El rango de edades en su mayoría es de 40 a 54 años”, explicó Estévez sobre la población rural.


Según ambos analistas el entorno de paz, la estabilidad jurídica y la innovación en las técnicas de producción agropecuaria, serán las fichas claves que desde el próximo año entrarían a formar parte del tablero de juego del campo colombiano, un paquidermo que, aunque relegado, podría comenzar a ver un prometedor futuro de cara a la implementación de los acuerdos de paz.



El agro en Antioquia

Antioquia es el departamento que más contribuye al PIB Agropecuario del país, al contar con una participación de 12,9%. Las principales actividades son: floricultura, porcicultura, café, frutales, silvicultura, y ganadería de leche. Medellín, por su parte, se configura como una ciudad capital que tiene influencia agrícola especialmente en actividades como la floricultura que está cerca de la ciudad en municipios como: Rionegro, La Ceja, El Carmen de Viboral o Marinilla. Esto, a su vez impulsa otros negocios como los de insumos agropecuarios.