Mundo deportivo

Follman, on his way back home
Follman, de regreso a casa
13 de Diciembre de 2016


La positiva evolución de los sobrevivientes del siniestro aéreo en el Oriente antioqueño genera esperanza y repone el sosiego tras el doloroso episodio.



Jackson Follmann salió ayer de la clínica y estará hoy con su familia.

Resumen EFE


En medio de la tristeza, ayer empezó a florecer la alegría. El portero del Chapecoense Jackson Follman, uno de los seis sobrevivientes del accidente aéreo en el que murieron 71 personas, dejó ayer el hospital en el que fue internado el 28 de noviembre y retornó a Brasil bajo estricta vigilancia médica.


Tras las últimas evaluaciones hechas en el Hospital San Vicente Fundación de Rionegro, los médicos dieron luz verde a su traslado a Sao Paulo, donde será sometido a una intervención quirúrgica por la fractura cervical que sufrió en el accidente.


En una ambulancia escoltada por miembros de la Policía Nacional, Follman salió del centro hospitalario en compañía de un familiar y del médico Marcos Sonagli, ortopedista de columna del Chapecoense, quienes lo acompañaron en el viaje.


El portero, a quien por las heridas sufridas en el accidente le fue amputada la pierna derecha, partió del aeropuerto José María Córdova de Rionegro en un avión de “Amil Resgate Saúde”, un sistema de transporte aeromédico especializado.


Antes de su traslado al Hospital Albert Einstein de Sao Paulo, donde terminará su recuperación y será operado, el médico Ray Mendoza, vocero del San Vicente Fundación, informó que Follman cumplió varios días sin ningún tipo de soporte vital y “respirando adecuadamente”.


Sobre el proceso infeccioso en el muñón, del que venía siendo tratado y que obligó a los médicos en días pasados a amputar tres centímetros más, indicó que se “completó el tratamiento antibiótico” y respondió de forma positiva a los lavados quirúrgicos que le realizaron.


El traslado del defensa Alan Ruschel y del periodista Rafael Henzel se cumplirá hoy martes en un avión de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB).


Los sobrevivientes partirán rumbo a Chapecó, donde serán evaluados en un centro asistencial de cualquier cambio que pudieran reportar durante el viaje.


El jugador Helio Neto continuará hospitalizado en la Unidad de Cuidados Intensivos del San Vicente Fundación y la boliviana Ximena Suárez, azafata de la aerolínea LaMia, por ahora no será dada de alta, según informó la Clínica Somer.


El avión en que viajaba la delegación del Chapecoense a Medellín, donde debía jugar el partido de ida de la Final de la Copa Sudamericana, se accidentó cerca del aeropuerto de Rionegro.


No avisaron


El periodista Henzel afirmó en una entrevista que los pasajeros de la aeronave no fueron avisados de la situación de emergencia antes del siniestro.


“Apagaron las luces y los motores. Eso causó cierto temor, pero nadie nos avisó de nada. Volábamos sin saber lo que iba a suceder”, afirmó el periodista en una entrevista transmitida por el programa de televisión Fantástico.



No procede

El Tribunal Superior de Justicia Deportiva (Tsjd) de Brasil aseguró ayer que “no procede” aplicar ninguna sanción económica al Chapecoense y al Atlético Mineiro por no haber disputado el domingo el partido entre ambos por la última jornada de la Liga.


El Tsjd “cree” que “no habrá” ninguna denuncia por parte del procurador general al tratarse de un “caso atípico”, dado por el accidente en que murió casi toda la plantilla del Chapé, y por tanto no será aplicada una amonestación de carácter económico, precisó Daniela Lameira, del departamento de prensa.


Según el Artículo 203 del código brasileño de la justicia deportiva, los equipos serán sancionados con multas que oscilan entre 30 dólares y 30.000 dólares en caso de que dejen de disputar un partido sin una “justa causa”, lo que se sobrentiende que no ocurrió el pasado fin de semana.


En la misma vía del Tribunal Superior de Justicia Deportiva también se declaró la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) al anunciar que imponer una multa económica al Chapecoense y al Atlético Mineiro va contra el “sentido común”.