Palabra y obra

Five international quality films
Cinco películas internacionales de calidad
9 de Diciembre de 2016


El profesor de Lenguajes Audiovisuales de la Universidad de Medellín exalta cinco obras del mundo que llegaron a la cartelera nacional este 2016.


Óscar Jairo 


González Hernández


1. La chica danesa de Tom Hopper 


Interesante es la tentativa de Hopper, al tratar el tema de la bisexualidad y es poderoso en la medida en que exhibe desnudamente la realidad de la sexualidad. Tramita y hace trayectos por el arte de un carácter inmenso, es sensible al tratar la vida de estos dos artistas: Einar Wegener (Lili Elbé) y Gerda Wegener. Exaltada y exultante en su historia. 


2. Los odiosos ocho de Quentin Tarantino


De nuevo la propuesta incitadora de Tarantino, quien nos lleva con una extremada sensibilidad a instalarnos en el Oeste y en los western. Un renacimiento es lo que propone aquí, una visión nueva sobre el western y hacerlo no desde la historia sino como se haría hoy, cuál sería esa nueva estética y aquí está intervenida por el misterio. Lo nuevo del western: el misterio. 


3. Víctor Frankenstein de Paul McGuigan


Intensa y hermosa, la relación que hace McGuigan, en su Víctor Frankenstein, con el Frankenstein de Mary Shelley, en el sentido de la estética, del relato histórico y de las características que le da: Neobarroco. Naturaleza, arte y ciencia son tratados aquí con excelente factura. Nos recordó el extraordinario Frankestein de Kenneth Branagh de 1994 con Robert De Niro. 


4. Eisenstein en Guanajuato de Peter Greenaway


Greeneway siempre busca causar escándalo con lo que hace. Un escándalo que es o tiene que ser crítico y eso es lo que hace con esta provocadora Eisenstein en Guanajuato, y la relación con la homosexualidad que vivirá en su total libertad Eisenstein en México. Provocación y escándalo, son los elementos que caracterizan esta maravillosa mediación con la historia de la vida de Eisenstein. 


5. La juventud de Paolo Sorrentino


La vida y su devenir, y ese cómo y en qué sentido o no se vive. O sea, es consumida. La vida vivida entonces es de lo que aquí se trata, en Sorrentino, con la visión estética, el dominio estético con el que aborda y desarrolla el relato. Músico y música que es la vida del arte, pero en la vida del arte también transcurre la vida y la destruye. Y es la excitación sensual la que la mantiene.