Columnistas

La extinci髇 del tiempo
Autor: Omaira Mart韓ez Cardona
7 de Diciembre de 2016


El precio del ma馻na es el t韙ulo en espa駉l de una pel韈ula de ficci髇 que trata sobre uno de los recursos m醩 anhelados, irrecuperables y desperdiciados: el tiempo.

El precio del mañana es el título en español de una película de ficción que trata sobre uno de los recursos más anhelados, irrecuperables y desperdiciados: el tiempo. El que no alcanza y que muchos de manera acelerada pretenden controlar y aprovechar en cantidad, pero no en calidad.


El paso del tiempo en cualquiera de sus medidas sean milésimas de segundos o siglos  es un asunto del que pocos tienen consciencia y sólo importa cuando escasea o en el momento en que la propia vida o la de algún ser querido se agota.


Esa incertidumbre de no poder controlar el tiempo y no saber qué pasará, es una de las situaciones que más atemoriza y esclaviza al ser humano. Muchos no tienen ni idea de qué hacer con él y para otros transcurre demasiado rápido. El tiempo sigue siendo una gran incógnita, un tema complejo de definir que no todos experimentan de la misma forma.


El científico británico Stephen Hawking, el de la Teoría del Todo y la Breve historia del tiempo, se ha preocupado, experimentado y estudiado el tema. Con poco más de 20 años fue diagnosticado con  una  enfermedad motoneuronal y un pronóstico de no más de 5 años de vida. Hoy tiene 74 años en un cuerpo totalmente inmovilizado pero con una lucidez cognitiva que le ha permitido destacarse como uno de los genios de la ciencia más importantes de los últimos tiempos. 


Desde que los filósofos griegos pensaron en cómo explicar el tiempo y crearon al dios Chronos como el padre del tiempo y miles de años después Einstein definió el  tiempo y el espacio como inseparables y relativos, mucho se ha explorado sobre este asunto que tanto inquieta a la humanidad. ¿Hubo un principio y habrá un final en el tiempo?  Hawking ha estudiado las teorías cosmológicas desde Aristóteles hasta la actualidad para plantear nuevas hipótesis sobre el universo.


Imaginar qué podría pasar sí como en la mencionada película, el recurso que mueva al mundo no sea el dinero sino el tiempo, estremece y agobia el espíritu. Que en un futuro mientras todo parezca transcurrir más rápidamente lo más preciado sea el tiempo, no es una idea tan descabellada. Si tuviéramos que pagar por cubrir las necesidades básicas con tiempo, el mañana sería aún más impredecible. 


Aunque puede ser mortificante para la gran mayoría, hay que pensar en lo que puede  pasar si la vida se detiene en este instante, si se acaba el tiempo para hacer muchas cosas que aún se quieren hacer, para decir tantas que se han callado, para recuperar oportunidades desaprovechadas. El tiempo siempre será insuficiente así algún día se encuentre la anhelada inmortalidad. 


El tiempo también se extingue y es importante recapacitar sobre su uso mientras transcurre. Hay que concentrarse en el aquí y el ahora, definiendo plazos cortos porque la realidad es inmediata y cambia en cuestión de segundos. 


Algunos pasan la mayor parte de su vida dejando que el tiempo les pase sin darse cuenta y otros lo usan exprimiendo cada segundo como si fuera el último.


Que es una ilusión, que transcurre en función de la rapidez con la que nos movamos por el espacio, que continuará disminuyendo hasta que se detenga por completo para la eternidad, que se puede dilatar y se puede viajar a través de él para cambiar el destino. Todas estas incógnitas agobian a la humanidad actual tan necesitada de más tiempo no en cantidad sino en el disfrute pleno de cada instante a la velocidad que cada quien defina para su existencia. Todos los plazos se cumplen, todo tiene un tiempo en el que  el mañana siempre llega, lo que no se sabe es cuándo y cómo.