Columnistas

緿esandar el camino?
Autor: Rafael Bravo
4 de Diciembre de 2016


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Con la desaparición de Fidel Castro y la llegada de la administración Trump todos se preguntan en que queda el camino recorrido de las relaciones diplomáticas y comerciales. Con la designación en el equipo de transición para el área económica, Trump tiene a Mauricio Claver Carone, un defensor del embargo, alguien que puede echar reversa a lo logrado por el presidente Obama en su apertura hacia la isla. El régimen ha podido sobrevivir a las crisis económicas apelando primero a la Unión Soviética y luego a Venezuela. En ambos casos se agotó el oxígeno y con el acercamiento a Washington se abría un camino nuevo para los empresarios norteamericanos que ven en Cuba una oportunidad de ampliar sus mercados.


Fidel como inspirador de la revolución obtuvo destacados logros en educación, deporte y salud, pero fracasó rotundamente en traerle al pueblo cubano prosperidad. Un modelo económico centralizado donde la inmensa mayoría depende del estado ante la inexistencia de empleos en el sector privado. Graduarse de una universidad no mejora los niveles de vida pues no hay trabajo por fuera del aparato de gobierno. Los médicos y demás profesionales de la salud son enviados a Venezuela como una forma de pago de los subsidios recibidos, por lo que muchos terminan en Miami amparados por la Ley de Ajuste Cubano luego de una larga travesía por Centro América.


Obama puso en juego su capital político abriendo espacios que ninguno de sus predecesores se atrevió a cambiar. Fidel desaparece del escenario desafiando a 10 presidentes desde Eisenhower hasta George Bush hijo. Y el régimen siempre ha estado en pie. Trump debe entender que Fidel siempre se jugó la carta política del embargo para culpar a los Estados Unidos de su fracaso económico. Caer de nuevo en la trampa sería un despropósito, además de un riesgo para quienes ahora le apuestan a la Cuba semiabierta. 


Esta semana se iniciaron los primeros vuelos comerciales hacia la Habana desde Nueva York y Miami. Las aerolíneas norteamericanas han hecho una cuantiosa inversión adecuando instalaciones, ajustando la logística y capacitando a personal para garantizar una operación confiable. Varios bancos y compañías de tarjetas de crédito se han sumado a ese esfuerzo que amplía el horizonte de los negocios. Empresas de telecomunicaciones y de envíos de remesas no quieren quedarse atrás. Los granjeros del Medioeste igualmente comenzaron a enviar sus productos a un mercado que suple las carencias existentes.


El exilio cubano de Miami celebra la muerte del ‘’Caballo’’ al tiempo que los recién llegados disfrutan de su condición migratoria que los hace legales una vez pisan suelo norteamericano. Trump el símbolo por excelencia del capitalismo con sus excesos y perversiones no puede ser el autor de un nuevo episodio de la Guerra Fría. Darle gusto a la disidencia cubano americana encabezada por los hermanos Diaz Balart, sobrinos políticos de Fidel, Marco Rubio, la Ross Letinen y el representante Curbelo es negar que el pasado es solo eso, historia. 


Washington no puede delegar en Miami el manejo de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos pues el gran capital ahora ve que durante mucho tiempo las oportunidades de negocios fueron el capricho del exilio. Justo es reconocer que la Ciudad del Sol es hoy lo que es gracias a los cubanos que la convirtieron en la ventana de negocios hacia América Latina y en el lugar preferido de turismo para millones.