Columnistas

Chapecoense: buscando la gloria
Autor: Ramón Elejalde Arbelaez
4 de Diciembre de 2016


Buscando la gloria, encontraron la muerte. Terrible la tragedia que presenció el Oriente antioqueño durante esta semana, cuando en trágico accidente aéreo pereció casi todo el equipo de fútbol Chapecoense,

Buscando la gloria, encontraron la muerte. Terrible la tragedia que presenció el Oriente antioqueño durante esta semana, cuando en trágico accidente aéreo pereció casi todo el equipo de fútbol Chapecoense, fundado en 1973 y cuya sede es la ciudad de Chapecó, Estado de Santa Catarina. El equipo se aprestaba a jugar la final de la Copa Sudamericana, considerado el segundo mayor torneo de clubes en Suramérica, contra el Atlético Nacional. El Chapecoense inició hace 43 años un viaje por la historia y por los éxitos, que lamentablemente terminó en forma dolorosa esta semana en las montañas antioqueñas. Nació en esa fecha de la fusión de dos pequeños equipos: Atlético de Chapecó e Independiente Fútbol Club. Su ascenso vertiginoso y digno de reconocimiento, en los últimos seis años lo llevó de la cuarta a la primera división, en medio de las vicisitudes propias de toda empresa. A partir del año 2013 tuvo su afianzamiento y consolidación como equipo de primer orden en una nación que se distingue, precisamente, por su fortaleza en el fútbol.


Durante la Copa Sudamericana había eliminado a Cuibá (Brasil), a Independiente (Argentina), Junior (Colombia) y San Lorenzo (Argentina) y se aprestaba a definir el campeonato del torneo con el Atlético Nacional, actual campeón de la Copa Libertadores de América.


Caio Junior fue su técnico, su alma, su impulsor, su vida. Él también quedó en las montañas paisas con jugadores como Bruno Rangel y Kempes, máximos goleadores de la liga brasileña; Cleber Santana, que jugó en España y uno de sus líderes; Helio Hermito Zampier Neto, quien con Santana era portaestandarte del grupo.


Su frase de combate los identificaba plenamente: “Sin grandes nombres pero con mucho corazón”. Su gesta deportiva, la humildad de su origen, el jogo bonito, el empeño con el cual encaraban sus partidos y la estela de triunfos que venían dejando por todas partes, emocionaron el mundo del deporte. Todos hemos derramado lágrimas al conocer esta terrible tragedia que enluta a Latinoamérica. No está sola Chapecó, la ciudad que llora a sus muertos: la acompaña la humanidad en todas las naciones. La ciudad de Medellín les brindó a los héroes que perecieron buscando la gloria, tal vez la más sentida e impresionante movilización de que tenga noticias Colombia, el pasado miércoles 30 de noviembre en el estadio Atanasio Girardot a la misma hora en que debía realizarse el encuentro entre el Atlético Nacional y Chapecoense. Medellín, Antioquia y Colombia, hinchas de todos los equipos, gente del deporte, adultos, niños, gente del común, lloramos a estos pundonorosos deportistas como si fueran los nuestros en un bello y conmovedor espectáculo de hermandad y de solidaridad.


Los hinchas del fútbol, empezando por nosotros los hinchas del Deportivo Independiente Medellín, reconocemos el gesto del Atlético Nacional al recordar que las proezas deportivas no son más importantes que la vida, la solidaridad, el respeto y la convivencia entre hermanos. Atlético Nacional le dio a todo el continente un ejemplo de gallardía, señorío y juego limpio, al proponerle a la Conmebol que otorgue el trofeo de la Copa Sudamericana al equipo Chapecoense.  


¡Qué bella lección!