Mundo deportivo

Magnus will continue ruling the board
Magnus seguirá reinando el tablero
2 de Diciembre de 2016


El ajedrecista noruego Magnus Carlsen derrotó al ruso Karjakin y ratificó su condición de campeón mundial.


Foto: EFE 

El campeón mundial Magnus Carlsen pensando una de sus últimas jugadas maestras ante el ruso Karjakin.

Redacción EFE


Un brillante sacrificio de dama ante un desesperado Sergey Karjakin en la cuarta partida del primer desempate por la corona mundial de ajedrez, y con una actuación que bien podría compararlo con lo que hacen Lionel Messi o Cristiano Ronaldo en el fútbol, devolvió a Magnus Carlsen la etiqueta de “Grande” que lleva grabada en su nombre.


La victoria de Carlsen fue apoteósica, pues se repuso varias veces de las desventajas y sus propios errores y, sobre todo, recuperó su capacidad, que en los juegos anteriores se había puesto en duda, a causa de movimientos poco acordes a su inteligencia sobre el tablero y dos partidas previas en tablas y sin emociones.


Tras sus decepcionantes presentaciones, Magnus anunció a sus seguidores antes de comenzar la serie de desempate, que habría sorpresas y volvería a desplegar sobre el tablero su habitual profundidad de análisis y creatividad.


Y cumplió. Pues los aficionados pudieron ver al Carlsen brillante y arrollador de siempre. No dejó la menor opción a su adversario y desde el primer juego de desempate lo sometió a una presión constante. Karjakin sobrevivió angustiosamente en las dos primeras partidas, pero sucumbió en las dos siguientes.


Tras un largo y extenuante empate a seis en la tanda de doce partidas lentas, Carlsen se dispuso desde el comienzo del desempate con partidas semirápidas a “golpear hasta derribar el muro”, haciendo referencia a la impecable estrategia defensiva desplegada por el aspirante ruso al título y que puso al flamante campeón mundial en aprietos en varios momentos.


Y así fue, pues luego de dos tablas milagrosas para el ruso, Magnus ganó la tercera y en la cuarta no pactó empate sino que atacó ferózmente y con  fichas blancas fue doblegando a Karjakin, quien debió abandonar su postura defensiva y buscar la supervivencia sin reservar nada. Pero en el movimiento 50, y tras abrir con defensa siciliana, el vigente campeón entregó su dama para un final impresionante que le otorgó jaque definitivo a todos los niveles.


Con su triunfo, el carismático noruego se aseguró reinar en el ajedrez por dos años más, cuando se ponga en juego nuevamente el título mundial.


La supremacía de Carlsen le ha caido muy bien al ajedrez, pues convirtió un deporte hosco y lejano del público en un espectáculo masivo. Él mismo es visto como una estrella en Noruega y la revista Cosmopolitan lo incluyó en la lista de las 100 personas más influyentes del mundo.


Su espíritu frente al tablero le atribuyó un sobrenombre magnífico: el Mozart del ajedrez, debido a su juego armónico y combinativo con el que somete a sus rivales a una verdadera tortura, creando pequeñas debilidades en el campo enemigo hasta que la posición se derrumba. Tal como el ruso Anatoli Kárpov en sus mejores tiempos.


Magnus nació cerca a Oslo, capital noruega. Su padre le enseñó a jugar a los 5 años, cuando Carlsen demostró una habilidad nemotécnica excepcional al aprenderse de memoria los nombres y la población de los 430 ayuntamientos de Noruega.


A los 12 años comenzó a viajar por Europa compitiendo y un año después se estableció en la élite mundial, con 13 años y 4 meses, conviertiéndose en el segundo Gran Maestro más joven de la historia hasta entonces. 


Por esos días derrotó a Kárpov y empató con Kasparov, mientras se entretenía leyendo historietas del Pato Donald antes de los juegos.


Desde el 2010, salvo por un par de intervalos, es el mejor del mundo. En 2013 batió el récord de puntuación de ELO de Kasparov con 2.849 unidades.


Cuando no está haciendo proezas al frente de un tablero, se le puede ver en una remota cancha cerca de donde creció, jugando junto a sus amigos en el Fremad Famagusta, un equipo de la sexta división noruega.