Columnistas

Tiempos de gratitud
Autor: Rafael Bravo
27 de Noviembre de 2016


La semana de Acci髇 de Gracias en los Estados Unidos es lo que la Semana Santa representa en Am閞ica Latina, un tiempo de reflexi髇 y gratitud.

La semana de Acción de Gracias en los Estados Unidos es lo que la Semana Santa  representa en América Latina, un tiempo de reflexión y gratitud. La celebración tiene su origen en la fiesta que los peregrinos hicieron con los miembros de la tribu Wampanoag en 1621. Fue el Congreso quien urgió a George Washington ‘’recomendarle’’ a la gente un día de Thanksgiving, Acción de Gracias, para luego ser oficializado por Abraham Lincoln en 1863 como feriado nacional el último jueves del mes de noviembre. Los colonos encontraron que el pavo silvestre por su abundancia y tamaño era la opción natural y plato irremplazable en la mesa.


Con el tiempo el feriado ha tomado un tinte comercial con la figura del Viernes Negro, y Lunes Cibernético donde la fiebre consumista se apodera de millones extendiéndose a muchos rincones del planeta. Hasta hace poco la tradición era respetar la reunión familiar con las tiendas cerradas hasta la medianoche del jueves. Este año las grandes cadenas han anunciado que las ofertas y descuentos comienzan desde las 6 de la tarde, en una batalla por el cliente que no tiene límites y la oportunidad para enfrentar a  Amazon, el gigante que paulatinamente va ganando terreno a costa del pequeño y mediano comerciante. Y entonces invariablemente caemos en la trampa de asociar el tiempo de agradecer con la tentación de ser presas del consumo.


En esta oportunidad, el Día de Acción de Gracias no es propiamente un motivo de unión para muchos. Los ánimos están caldeados y el ambiente de convivencia y civilidad pasan por uno de los peores momentos de la historia reciente para los estaudinenses. La contienda electoral ha profundizado las diferencias y los rencores. Para un 64 por ciento el país está hoy más dividido frente a un 23 por ciento que tiene una opinión contraria.


Las disputas sobre el presente y futuro terminaron siendo el tema de conversación a la hora de compartir el Día del Pavo. Varios medios incluso ofrecieron una ‘’guía practica’’ de cómo enfrentar a los seres queridos y amistades las diferencias de opinión. Con la llegada del nuevo presidente se comienzan a oír voces de reconciliación y por la necesidad de trabajar mancomunadamente como un país que siempre ha sabido sobreponerse a los intereses individuales y a la histeria colectiva. 


Sin duda el Día de Acción de Gracias es motivo para celebrar con generosidad y afecto y por qué no hacerlo destacando algunos ejemplos:


- La lección de magnanimidad del presidente Obama pidiendo apoyo a la labor del presidente electo Donald Trump.


- Donald Trump con un mensaje que invita a la unión luego de muchas tensiones durante la campaña a la Presidencia.


- Para la mayoría de norteamericanos quienes a pesar de las voces nativistas y sectarias siguen siendo una nación de inmigrantes abrazando al recién llegado con solidaridad y altruismo


En la primera cena de Acción de Gracias no había “americanos”. El grupo de inmigrantes recién llegados de Inglaterra se consideraban auténticos ingleses y así permanecieron hasta que entendieron que la llegada a la nueva tierra pertenecía a los aborígenes. Desde entonces muchas cosas han cambiado y en la mesa por fin entendieron que el extraño es más familiar de lo que pensaban.