Mundo deportivo

La inoxidable raqueta de Salamanca
Autor: Juan Felipe Vélez Tamayo
22 de Noviembre de 2016


Con el cuadro principal completo tras finalizar las rondas clasificatorias, el Circuito Celsia Profesional de Tenis, que se disputa en Medellín, tendrá en acción a los favoritos al título, en su cuarta jornada de competencias.



Carlos Salamanca, experimentado tenista colombiano que busca recuperar su ranking tras dejar atrás sus lesiones.

Cortesía Celsia.

El mejor recuerdo en su carrera está ligado a París. Fue como esos sueños perfectos que recrean los niños que aspiran a ser grandes deportistas; en Roland Garros, uno de los templos sagrados del tenis, Carlos Salamanca y Alejandro Falla lograron lo que ningún colombiano había hecho. Y aún hoy, su título en dobles júnior en el Grand Slam francés, continúa como el único triunfo del tenis del país en uno de los cuatro Abiertos. “Fue un gran impacto a nivel nacional, un momento clave para lo que sería la competencia internacional para  el tenis colombiano”, dice Carlos.


Fue en 2001, entonces su talento natural y chispa en la cancha le pusieron a Salamanca un mundo entero de sueños y oportunidades con apenas 18 años.


Pero luego llegaron las dudas. Ocurrió justo cuando estaba preparado para dar el salto definitivo y meterse en los primeros 100 del planeta. Y tras las dudas llegaron las lesiones y entonces Carlos tuvo que detenerse, plantearse un montón de aspectos y reinventarse para poder regresar nuevamente a pisar una cancha.


“Yo creo que todo ese tiempo que estuve por fuera sirvió bastante para madurar y poder asimilar cosas de forma distinta a como las hacía. Si veo atrás, claro que pienso que pude estar mejor, pero todos esos momentos sirvieron para que pueda afrontar este tramo de la carrera de una muy buena forma”, reconoce Carlos. 


A sus 33 años, lejanos ya los días en que se coronó en París o cuando su rodilla, su muñeca y su cabeza dijeron basta, Salamanca esboza una nueva oportunidad con la pasión de siempre y las energías renovadas.  


“Ya no tengo 20 años, pero he respondido bien a la exigencia de los entrenamientos. La competencia es fundamental, porque la misma tensión y los nervios cansan el doble. Por eso espero seguir en competencia más seguido y mantener ese ritmo por largo tiempo”, dice el boyacense, quien para reinventarse tuvo que convertir su parte mental, que fue su gran enemiga en su juventud, en la mayor aliada en su etapa de madurez.


Hoy pisará el polvo de ladrillo, la misma superficie en la que alcanzó la gloria en Roland Garros y en la que siempre brilló en los torneos internacionaes mostrando lo mejor de su rica técnica.  


Esta vez será en el campo dos de la Liga de Tenis en Medellín. Allí enfrentará a las 10:00 a.m. al norteamericano Adam El Mihdawy, el principal favorito del torneo actual 314 del ranking mundial y quien suma doce títulos en torneos del Circuito ITF.


Salamanca tendrá una dura prueba, pero los antecedentes lo avalan, pues en las dos ocasiones que enfrentó al norteamericano, salió vencedor.


Con el peso de la experiencia a cuestas, Carlos tiene mucho por decirle a las nuevas generaciones del tenis colombiano. “Hay que tener paciencia; el momento te llega a los 18, a los 20 o 24. Lo importante es el talento y estos muchachos lo tienen”, dice el tenista, quien lejos de pensar en el retiro se sigue trazando retos y nuevos escenarios, porque después de todo no es la edad ni el cuerpo lo que mueve la raqueta, es la cabeza. Y esa, Carlos la tiene fuerte y bien puesta.